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París y Barcelona, de la mano para recuperar la gestión pública del agua

La capital francesa 'remunicipalizó' el servicio de agua en 2010, después de 25 años de tenerlo privatizado a través de una concesión a las grandes empresas del sector

Les ciudades de Barcelona y París hemos firmado un convenio para compartir aprendizajes comunes en cuestiones tan relevantes como son la profundización de la democracia, la reducción de las desigualdades, el derecho a la vivienda y, también, la gestión pública del agua.

En efecto, tanto desde el Consistorio parisino como desde el Ayuntamiento de Barcelona hemos mostrado nuestra voluntad de ir hacia la gestión pública de este bien común. París remunicipalizó –pasó de nuevo a manos públicas- el servicio de agua en 2010, después de 25 años de tenerlo privatizado a través de una concesión a las grandes empresas del sector.

La experiencia demuestra que una buena gestión pública presenta numerosas ventajas. El mismo Tribunal de Cuentas ha concluido que la gestión privada del agua es un 22% más cara que la pública, a la vez que un servicio privatizado efectúa menos inversión y tiene más pérdidas en la red.

Ciudades de todas partes han decidido recuperar el servicio de aguas. Tanto en Cataluña como a nivel internacional ya son más de 100 millones de personas las que últimamente han visto como la gestión del agua pasaba a manos públicas, incluyendo Buenos Aires, Berlín, Budapest, Houston, Bogotá o la misma París.

Desde Barcelona en Comú estamos convencidos de que Barcelona tiene que seguir esta tendencia, y por eso establecemos un convenio de cooperación con París. La remunicipalización de París ha acontecido en lo referente a nivel mundial: el primer año ahorraron 35 millones de euros, importe que no acabó en los bolsillos de unos pocos accionistas sino que se reinvirtió en el servicio, y que permitió bajar las tarifas un 8%; crearon un observatorio del agua como instrumento de participación donde los vecinos y vecinas tienen voz y voto; y establecieron convenios con los agricultores aguas arriba del Sena para uso fitosanitario ecológico, y han reducido el impacto en el medio y mejorado la calidad del agua.

En Barcelona han convivido diferentes modelos de gestión, con unos inicios donde iniciativas públicas, comunitarias y privadas empezaban a abrirse paso en paralelo. Poco a poco todas ellas se fueron concentrando en manos de una única compañía privada –hoy francesa-, con un interesante paréntesis de colectivización durante la Guerra Civil. De hecho, el debate hacia la remunicipalización del servicio ha formado parte de la historia de la ciudad en varias etapas.

Recientemente, una sentencia ha anulado la gestión llevada a cabo por Aguas de Barcelona, en un proceso que preveía la prolongación del servicio hasta 2047 pero que el tribunal ha considerado nulo por varias irregularidades. A pesar de que la sentencia ha sido recorrida por la empresa, abre un debate necesario sobre la idoneidad de establecer un modelo de gestión pública.

Sabemos que el camino hacia la recuperación del servicio no será fácil. Por eso no lo queremos recorrer solos, sino acompañados de aquellos que ya lo han recorrido, así como con toda la ciudadanía. El convenio entre Barcelona y París es por lo tanto el marco de trabajo entre dos administraciones públicas, dos organismos que, en lugar de competir, cooperan para mejorar la calidad del servicio.

En definitiva, necesitamos un nuevo modelo de gestión del agua que recupere y actualice el concepto de bien común, al servicio de todo el mundo, con todo el mundo y para todo el mundo.

Eloi Badia, regidor de Presidència y Energia del Ajuntament de Barcelona