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ANÁLISIS

Una injusticia histórica

Es insostenible la situación actual en la que los valencianos tenemos que destinar la cuarta parte del presupuesto autonómico a los intereses de la deuda

Desgraciadamente, la Comunidad Valenciana lidera el ranking regional en términos de deuda pública en relación al PIB (41,7%, 16,9 puntos porcentuales por encima de la media) y ocupa la segunda posición en relación a la población. Los valencianos debemos 43.200 millones de euros, 8.750 euros por persona, un 49% más que la media de comunidades.

Semejante nivel de endeudamiento es una pesada losa para la recuperación que, en gran parte, tiene su origen en un agravio histórico en los sucesivos sistemas de financiación autonómica. Si hubiese estado en la media, nuestra deuda sería un 45% inferior, habiendo estimado el Gobierno valenciano en 19.300 millones de euros la deuda “histórica”.

El hecho más sangrante es que los valencianos no tenemos más deuda por gastar más, sino por la infrafinanciación. El gasto público por habitante es un 6,7% inferior a la media, y la financiación per cápita es un 8% inferior a la de las comunidades autónomas de régimen común.

La situación es tan injusta que paradójicamente, y según un informe del Gobierno, somos la única que teniendo una renta per cápita inferior a la media (un 12% menor), es contribuyente neta al resto: aporta 1.416 millones de euros más de lo que recibe a través de las políticas de gasto.

Los datos hablan por sí solos y ya nadie cuestiona la injusticia, que exige de forma urgente la reforma del actual sistema. Pero no solo eso, sino reparar el agravio de la deuda imputable a la infrafinanciación de tantos años.

Merecemos los mismos servicios que el resto de españoles, y para ello es necesario eliminar progresivamente el parche que supone el FLA (que genera deuda) y sustituirlo por un sistema de financiación justo. Es insostenible la situación actual en la que nos encontramos los valencianos, en la que tenemos que destinar la cuarta parte del presupuesto autonómico a pagar los intereses de la deuda.

La crisis y las debilidades del modelo productivo han pasado una enorme factura en nuestra comunidad, ya que nos hemos alejado del nivel de renta per cápita de España. Para acercarnos a la media es necesario adoptar medidas encaminadas a incrementar nuestra competitividad, y ello exige invertir en las variables determinantes de la productividad (capital humano, I+D, infraestructuras....). Sin una financiación suficiente, justa y equitativa, el futuro de nuestra comunidad, y con ello nuestro bienestar, están hipotecados.

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