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Arte y joyas, un diálogo inquieto

El Museo Nacional de Artes Decorativas acoge una muestra del diseñador Chus Burés

Exposición de joyas de Chus Bures en el museo de artes decorativas.
Exposición de joyas de Chus Bures en el museo de artes decorativas.

El Victoria & Albert se ha convertido en una de las marcas que más vende en Inglaterra debido a una inteligente y astuta combinación de ciencia, diversión y buen gusto, explican desde el Museo Nacional de Artes Decorativas, situado en la calle Montalbán, muy próximo al Retiro. No es gratuito que nuestro museo quiera mirarse en su homónimo inglés. Aunque de dimensiones más reducidas, comparten interés en querer aproximar, además de la historia del diseño, las tendencias e innovaciones que surgen en el mundo.

La muestra Chus Burés. La conciencia de la materia, abierta hasta el 16 de octubre, acerca a uno de los joyeros de vanguardia más relevantes de la historia reciente española. “Queríamos abrir una línea de exposiciones que tuviera al glamour como principal indicador”, comenta Sofía Rodríguez Bernis, directora de la institución pública. “El glamour representa un corte dentro del mercado, que vende unos productos que deben tener una serie de características para gustar a una determinada clientela”. Producción de alto nivel, cosmopolita y elegante son algunos de los valores que destacan en la obra de Burés.

El recorrido por la exhibición descubre más de 150 piezas vinculadas a la trayectoria del genial artista catalán, desde su paso por La Movida, donde presenta su primera colección en la galería Juana de Aizpuru y participa en la película Matador —la horquilla que utilizaba Assumpta Serna como arma letal fue diseñada por él—, hasta sus muchas colaboraciones con personalidades: el escritor Paul Bowles, el escenógrafo Robert Wilson o los artistas Miquel Barceló y Louise Bourgeois.

“Burés ajusta muy bien los elementos que tiene a su alcance. Depura y depura hasta que le salen joyas como estas”, explica la directora en la sala 2, dedicada al trabajo de los años noventa, un diálogo ideal entre artesanía tradicional e innovación. A medida que nos movemos por las salas de la exposición, diseñadas por Álvaro Soto y María Núñez, con la ayuda de la Real Fábrica de Cristales de la Granja, contemplamos sus diferentes series: collares, colgantes, pulseras, anillos y hasta cerámicas y alfombras.

El comisario de la exhibición, Fréderic Bodet, conservador de las colecciones modernas de la Ciudad de la Cerámica de Sèvres, comenta que Burés “como orfebre-plástico, ha roto con las convenciones de la joya clásica, aquellas que cifran el valor de la inversión en relación con el material precioso, del buen gusto y de un posicionamiento muy reglado sobre el cuerpo”. El diseñador utiliza “materiales insólitos y considerados pobres, que sabe tratar con precisión técnica vertiginosa”.

El propio Burés hace alarde de su fértil relación con la industria. “Siempre me ha gustado trabajar con los mejores orfebres. Ese control de calidad que tienen algunos no es sencillo”, relata sobre un tipo de actividad que le ha llevado a Marruecos, Tailandia y Japón. Dentro de unas semanas se podrá contemplar un nuevo proyecto editorial, un libro publicado por la editorial El Viso, con fotografías de Alberto García-Alix, Antoine d'Agata y Andrés Serrano. Un homenaje a sus seguidores, aquellos que continúan adquiriendo la mayoría de sus obras. Y en mente dos proyectos más que aún no pueden desvelarse. “No podría entender mi vida como una repetición. Sería el fin”, dice el inquieto diseñador. 

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