La división de Podemos paraliza los presupuestos de Leganés

De los seis ediles de la formación de Pablo Iglesias, cuatro han sido expulsados del grupo municipal

Candidatos de Leganemos, con Mercedés Condés y Fran Muñoz, tercera y quinto por la derecha.
Candidatos de Leganemos, con Mercedés Condés y Fran Muñoz, tercera y quinto por la derecha.LEGANEMOS

La guerra interna de Podemos está paralizando la actividad del quinto Ayuntamiento de la región, Leganés (188.000 habitantes). La división en Leganemos (marca de la formación en esta ciudad) provoca que el equipo de gobierno (PSOE) no pueda aprobar los presupuestos desde hace más de un año. El Ayuntamiento solo puede sacar adelante modificaciones puntuales de las cuentas que dejó el anterior gobierno del PP en 2014. De los seis ediles del partido, cuatro han sido expulsados y hay denuncias cruzadas entre concejales.

Leganemos está completamente dividido. El pasado 6 de septiembre, el partido expulsó del grupo municipal a cuatro de sus seis ediles: Mercedes Condés, Rocío Cruz, José Manuel Barbé y Beatriz Alonso. La lucha por el poder se refleja en dos bandos. De un lado, el portavoz, Fran Muñoz, y la concejal Eva Martínez. Del otro, las ediles Rocío Cruz y Mercedes Condés. En medio, una cascada de dimisiones que no han soportado la refriega entre los dos frentes.

Esta contienda, agravada en las últimas semanas por la expulsión de los cuatro citados ediles y la total ruptura de convivencia política, ha supuesto la incapacidad del partido para negociar cualquier iniciativa con el gobierno municipal, maniatado con los presupuestos prorrogados de la anterior legislatura. Condés, hasta ahora secretaria general de Podemos en Leganés (suspendida de militancia e inhabilitada durante un año, a falta de la ratificación de la Comisión de Garantías Democráticas Estatal), y Rocío Cruz (procedente de Anticapitalistas) son el brazo más radical del partido, y fueron partidarias de no sentarse a negociar con el PSOE apelando a la decisión de ir a la oposición tomada durante la investidura o de, al menos, llevar la consulta a la Asamblea.

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El resultado de las pasadas elecciones municipales dio lugar a un escenario imposible: Leganemos, PP, PSOE, y ULEG (Unión por Leganés) sacaron seis concejales cada uno. La facción de Fran Muñoz (procedente de Izquierda Unida), más moderada, logró que se sentaran a negociar.

No se llegó a un acuerdo que, además, agrietaba las posturas entre los ediles de Leganemos.“El problema surge a la hora de entender el papel de Leganemos en las instituciones”, explican Cruz y Condés. “Nosotras queremos ser un altavoz de la gente para crear poder popular, y el sector de Fran quiere hacer carrera política”, aclaran.

Las ediles evidencian que hay un problema “de fondo y forma” y que hubo gente que se sumó al proyecto sin cuestionar el programa “para no perder votos”. Esa es la gente que quiere hacer carrera política y posicionarse en Leganés, “un feudo donde es importante estar bien colocado”, ya que es el quinto municipio de la Comunidad.

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“Obscura y conspiradora”

El pulso, de momento, lo va ganando Muñoz, más fuerte que nunca en los órganos del partido y con más partidarios cada día. El motivo de la expulsión de los cuatro ediles, según el portavoz municipal, es que “no reconocían” a la coordinadora —el órgano colegiado de gobierno— y que actuaban sin buscar “consenso”. “Mercedes Condés es una persona que se cierra en banda sin dar muchos argumentos. Y Rocío es muy válida, pero oscura y conspiradora. Nunca sabes lo que piensa realmente”, explica Muñoz. Cruz y Condés anuncian que tomarán “acciones legales” y que impugnarán la decisión ya que es “ilegal”. Las dos se enteraron de su expulsión a través de Twitter aunque no fueron notificadas. “El sector de Tania Sánchez [de Íñigo Errejón y enfrentado al de Pablo Iglesias] nos ha hecho un Tania Sánchez”, comentan resignadas.

Uno de las fechas candentes de la corta historia del partido se produjo el pasado 1 de junio. Con el conflicto totalmente abierto, en una asamblea “totalmente orquestada”, según Muñoz, Cruz le acusó de “malos tratos”. Posteriormente, la edil le acusó de “acoso moral y violencia psicológica”. Imposible de aclarar ya que el vídeo de esa Asamblea no fue publicado y el partido se niega a difundirlo. Muñoz, se querelló contra Cruz, y la ruptura fue definitiva. Ni siquiera ha sido posible que posen para una foto.

La escenificación definitiva de la separación se produjo en un pleno municipal donde se votaba la ampliación del estadio municipal. Acudieron cuatro de los seis ediles y dejaron entre ellos dos sillones vacíos. Dos votaron en contra y dos se abstuvieron. La penúltima maniobra política fue la de tratar de echar a Fran Muñoz como portavoz. Las dos ediles tramitaron la solicitud, pero Muñoz impidió que se tratase en asamblea. “En su día Fran fue designado sin pasar por la asamblea y nos parece natural una rotación”, reclaman en vano las concejales.

Las primeras nueve dimisiones

Cuando se constituye la Candidatura de Unidad Popular (formada por Podemos Leganés, IU y grupos independientes) nace el primer conflicto. Una parte pide que se cree bajo el paraguas de la marca morada, mientras que otra, liderada por Condés y Rocío exige que sea una candidatura plural. La asamblea apoya la constitución de Leganemos y se producen las primeras nueve dimisiones.

Desde los órganos estatales del Podemos se lanzó, además, la recomendación de que los secretarios no fueran candidatos en los municipios, pero Condés lo era en Leganés. En una comida informal, Tania Sánchez, Emilio Delgado, Ángel Sánchez, Ramón Espinar y Fran Muñoz, la reclaman que no se presente. Muñoz esgrime que él solo fue a mediar y no a presionarla.

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