Salud prepara un registro para aumentar la cobertura vacunal

El Departamento quiere conocer y controlar las dosis que se administran

Carola es vacunada en el Clínic antes de irse de vacaciones a Malasia.
Carola es vacunada en el Clínic antes de irse de vacaciones a Malasia.Carles Ribas

El éxito de la vacunación sistemática como fórmula para prevenir muchas enfermedades ya no lo discuten más que cuatro rezagados. Desde la implantación del calendario vacunal en los años 80, los casos de tosferina, sarampión y todas las otras dolencias vacunables han descendido un 96 %. La cobertura vacunal entre la población supera el 90 % pero el Departamento de Salud quiere ir un paso más allá y controlar de forma más minuciosa las dosis que se administran. Para ello, Salud prepara un registro vacunal en el ámbito de toda Cataluña para perfilar las tasas de cobertura que ahora manejan los expertos.

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"Se está estudiando para el año que viene. La gente tendría que dar su permiso y hay que trabajarlo bien con la Ley de protección de datos", apunta la doctora Carme Cabezas, subdirectora general de Promoción de la Salud, que reconoce que la cobertura está "infraestimada". "Hay dificultad a la hora de calcular la cobertura porque también distribuimos a pediatras privados", apostilla. La intención es que este registro facilite la labor de los profesionales y permita tener una bolsa común en la que reunir los datos de vacunaciones. "Es un asunto pendiente en Cataluña porque puede llegar un niño a urgencias que se ha pinchado con algo y yo no sé si está vacunado o no porque, aparte de los centros de vacunación oficiales, los pediatras también pueden solicitar ser centros vacunales y luego tienen que informar de a quién se administra pero es un proceso lento", ejemplifica el pediatra Fernando Moraga Llop, vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología.

El registro serviría para situaciones de alarma como el caso del niño de Olot (La Garrotxa) no vacunado que el año pasado falleció por difteria, una enfermedad casi erradicada y de la que no se habían detectado casos en la comunidad desde hacía 34 años. Los técnicos de Salud Pública tuvieron que hacer un registro de las historias clínicas de los 7.000 escolares del municipio para detectar menores no vacunados y con riesgo de contagio. Se descubrió que medio centenar de menores no cumplían el calendario vacunal por expresa decisión de sus padres y, pese a las medidas pedagógicas que adoptó Salud para intentar convencerlos, solo se consiguió vacunar a cinco de esos menores.

Los expertos sospechan que entre el 1,5 % y el 3 % de la población escolar no está vacunada por convicciones ideológicas de sus padres, pero casos como los de Olot son excepcionales y Salud no tiene medios para detectar dónde están esas bolsas de no vacunados. "Mientras no tengamos un registro informatizado es muy difícil saber dónde están. Solo las comunidades autónomas que tengan un buen registro podrán saber quién no está vacunado, por qué y la zona", sentencia Moragas.

Entretanto, el Departamento sigue desplegando y ampliando su calendario vacunal. Desde este verano, se han incorporado a la cartera pública de inmunizaciones las vacunas contra la varicela y el pneumococo. También se han reordenado los tempos de administración de algunas dosis, entre ellas la de los seis años de la tosferina, que tiene problemas de suministro en Europa. Salud ha decidido primar la vacunación a embarazadas y retrasar, si es necesario, la dosis de recuerdo de los seis años porque "no supone ningún riesgo para las personas que ya están previamente protegidas [las primeras dosis se dan a los dos, cuatro y seis meses y se refuerza a los 18]".

Pero, pese a la última ampliación del calendario vacunal, todavía quedan algunas vacunas que generan discordia entre los pediatras y la Administración. Los gobiernos no las incorporan a la cartera pública por cuestiones de eficiencia pero los facultativos recomiendan a los padres comprarlas por su probada eficacia. Es el caso de las vacunas contra el meningococo B y el rotavirus. "Para incorporar una vacuna se estudian unos criterios, como la frecuencia y gravedad de la enfermedad, si es efectiva y segura y su coste económico, entre otros", justifica Cabezas.

Moraga y Cabezas ejemplifican esas diferencias, aunque el médico participa en el consejo asesor al que recurre Salud para decidir la aprobación de las vacunas. En concreto, sobre la inmunización contra el meningococo, Cabezas reconoce que "es una causa importante de meningitis, aunque está disminuyendo". "Tiene efectos adversos [leves] más frecientes y obliga a pensar con qué la pones. Además, no protege de todos los serotipos", agrega. En cuanto al rotavirus, la doctora justifica que "no es una recomendación generalizada" por los pediatras. Moraga, por su parte, sostiene que se trata de "un problema de precio". "En España el meningococo ha disminuido de forma notable pero provoca una enfermedad potencialmente grave porque produce mortalidad y secuelas", apunta el facultativo, que también es miembro de la Sociedad Catalana de Pediatría de la Academia de Ciencias Médicas. "Con el rotavirus no se mueren niños y no tenemos tantos casos como Reino Unido, pero es una enfermedad que origina muchas visitas a los ambulatorios y a urgencias", señala el médico.

Otras vacunas en discordia, aunque con la discusión menos activa, son la del meningococo tetravalente y la de la gripe intranasal. Esta última es la típica vacuna de la gripe pero administrada por otra vía. "Es una vacuna más efectiva que las parenterales", asegura Moraga. La otra inmuniza contra cuatro serogrupos "que están entrando". "En España epidemiológicamente hay muy poco, pero se observa un pequeño aumento. Es una buena forma de adelantarse a lo que viene, aunque es un poco cara", reconoce.

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