El Delta del Ebro: de 315.000 a 244.000 pájaros

Las directrices de la Generalitat en el parque natural hacen mermar la población de aves

Flamencos en el Delta del Ebro
Flamencos en el Delta del EbroMARCELO QUAGLIA (AGEFOTOSTOCK)

La Generalitat daba a conocer recientemente en Twitter el censo de aves acuáticas que habitan el Delta del Ebro en época de invierno. El registro detalla una población total superior a los 315.000 pájaros de 90 especies distintas y pone de relieve un incremento del 29,1% respecto a la mediana de la década.

Sin embargo, la estadística publicada se refiere al ejercicio 2014 y fuentes del parque natural del Delta del Ebro replican que la densidad de población es, ahora, muy inferior. El último estudio hecho por los técnicos rebaja a 244.000 el número de aves avistadas. Desde el parque natural se avisa de que los valores están un 7% por debajo de la media de los últimos 10 años y se lamenta que la Generalitat no atienda a criterios medioambientales para salvaguardar la presencia de aves migratorias en una zona que alberga unos de los humedales más importantes del sur de Europa y que está reconocida por la Unesco como Reserva de la Biosfera.

La entidad ecologista SEO Bird Life acaba de publicar un informe donde denuncia que la regresión, el cambio climático, las plagas o el impacto de la actividad humana convierten al Delta en una de las cuatro áreas para la conservación de las aves y la biodiversidad (IBA, por sus siglas en inglés) que están más amenazadas en España.

Los técnicos de protección e investigación del parque natural afirman que la presencia de aves migratorias en invierno responde básicamente a dos variantes: el clima que haga en zonas del norte de Europa; cuanto más frío y más congeladas estén las aguas en latitudes septentrionales, más viajan los pájaros hacía el sur para poder alimentarse. Es difícil actuar sobre el clima pero, en cambio, los técnicos sí detectan mucho más margen de maniobra en lo que definen como las “capacidades de acogida”. Se trata de las condiciones que presenta el terreno para acomodar a las aves migratorias. Desde el parque natural se insiste en la necesidad de dejar el 50% de los arrozales del Delta inundados todo el año para poder dar cobijo, y alimento, a los pájaros. En este contexto se ha desencadenado una situación de disputa con el departamento de Agricultura de la Generalitat, que persevera en ordenar el secado de más de tres cuartas partes de los arrozales para tratar de erradicar la plaga del caracol manzana.

Según la estadística de la Generalitat, en el 2014 permanecieron inundados un 76% de los arrozales. Entonces el censo de aves se disparó al alza, 315.000 aves, y eso que en el recuento se discriminaron las gaviotas y solo se tuvieron en cuenta especies como los flamencos, patos, fochas, cercetas, charranes y avefrías. En los últimos registros el número total de pájaros se frena en los 244.000. Claramente inferior pese a que sí se incluyeron, en este caso, un total de 48.241 gaviotas.

Los técnicos avisan que el declive es evidente. El pato ha sufrido un retroceso del 8,7% pero se advierte que hay especies donde la merma ha llegado al 60%. La población de flamencos, que es evaluada cada dos semanas, se mantiene estable en los 17.000 ejemplares. El parque natural admite que el caracol manzana es una ruina y que hay que hacerle frente pero se argumenta que hay margen de sobra para equilibrar necesidades.

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