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Los restauradores de la Boquería acuerdan con Gala Pin poder reabrir algunas terrazas

Los empresarios aseguran haber perdido el 50% de la facturación. Once negocios optan a una licencia provisional

Los empresarios de la Boquería a punto de reunirse con Gal Pin
Los empresarios de la Boquería a punto de reunirse con Gal Pin

Los representantes de los 23 restauradores de los porches del mercado barcelonés de la Boquería se han reunido hoy con la regidora de Ciutat Vella, Gala Pin, después de que el jueves pasado el Consistorio prohibiera instalar las terrazas en los laterales del mercado llegando a incautar parte del mobiliario. “Ha habido buena predisposición por parte del Ayuntamiento para solucionar de forma inmediata y provisional la obtención de terrazas, en un plazo de entre 24 y 48 horas”, ha remarcado Humberto Ruíz, el letrado de la Asociación de Comerciantes Pórticos de la Boquería. Por su parte, Gala Pin se ha comprometido a estudiar caso a caso “y los que no tengan licencia de terraza, nos la tendrán que volver a pedir y podrán comenzar a operar con una licencia transitoria”.

Según el propio consistorio, de los 23 negocios que hay en los porches de la Boquería sólo tres tiene la licencia de terrazas en regla. Cuatro negocios permanecen cerrados estos días y cinco ni siquiera tiene la licencia de actividades. Los once restantes son los que los técnicos municipales deben estudiar y son los que aspiran a obtener, "lo antes posible", una licencia de terraza provisional.

“Tras un estudio de los técnicos municipales se otorgarán, o no, las licencias provisionales a la espera de que entre en vigor la normativa de ordenación singular de los porches de la Boquería”, ha destacado Pin.

Los restauradores de los porches del mercado barcelonés comprobaron el pasado jueves como la Guardia Urbana de Barcelona junto con los técnicos requisaban las mesas y sillas instaladas en los soportales y prohibían la colocación de terrazas. Ese mediodía la mayoría de empresarios desobedeció la orden pero desde el viernes no han vuelto a colocar las terrazas.

La polémica viene de lejos. Con CiU en el consistorio se inició la rehabilitación de los espacios que ocupaban los antiguos almacenes del mercado. Fue entonces cuando nació la asociación y se rehabilitó el espacio a cambio de unos supuestos acuerdos verbales que, según la entidad, les permitía tener terraza en un futuro. Con BComú en el Ayuntamiento esos acuerdos se convirtieron en papel mojado. En octubre de 2015 el Ayuntamiento les presentó una propuesta de terraza donde por cada columna se permitía colocar una mesa de cuatro comensales. Los empresarios consideraron insuficiente y enviaron una contrapropuesta con seis comensales por columna. El Consistorio no contestó y las terrazas siguieron trabajando. Pronto llegaron las sanciones. Algunos empresarios aseguran que han recibido hasta tres denuncias, que todos han abonado, antes de que el jueves la Urbana clausurara las terrazas.

Mañana hará una semana que los porches de la Boquería quedaron vacíos. “Es una generalidad hablar de las pérdidas económicas que hemos sufrido pero ha habido contratos que acababan y no se han renovado, despidos objetivos y una reducción de la facturación de algunos negocios que supera el 50%”, denuncia Ruiz.

Todos los asociados aseguran que los establecimientos son muy pequeños y sin la utilización de las terrazas en los pórticos el negocio no es rentable. “Hay negocios que el 70% de la facturación la realizan gracias a la terraza, sin ésta nos vamos a la ruina”, afirma una restauradora.

Los restauradores confían en poder abrir lo antes posible las terrazas y en septiembre volverse a reunir con el Ayuntamiento y encontrar una solución “definitiva”.

Por su parte, el Gremio de Restauración de Barcelona ha pedido que el diálogo entre los restauradores y el Ayuntamiento “no se interrumpa y que durante el mes de septiembre se presente una solución legal y de consenso que dé continuidad a la actividad de los diferentes negocios afectados”.

El presidente del gremio, Pere Chias, ha recordado que “demasiadas familias de restauradores y trabajadores dependen de estos establecimientos”. La entidad ha puesto a disposición de todas las partes en conflicto los servicios técnicos del gremio para encontrar “soluciones legales que conjuguen la viabilidad de los negocios y las condiciones de seguridad”.