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Recordando sin nostalgia

Maria del Mar Bonet muestra en el estreno del 14º Festival Mas i Mas que se mueve como pez en el agua entre melodías mestizas

Maria del Mar Bonet, durante su actuación con la que se abrió el 14º Festival Mas i Mas en el Palau de la Música de Barcelona.
Maria del Mar Bonet, durante su actuación con la que se abrió el 14º Festival Mas i Mas en el Palau de la Música de Barcelona.

El Festival Mas i Mas corrió las cortinas de su 14ª edición con todo el bombo y boato que la ocasión se merecía. Hasta primeros de septiembre, más de 220 conciertos en todos los formatos y estilos llenarán este certamen veraniego que ha conseguido que Barcelona en agosto haya dejado de ser el desierto musical de nuestros recuerdos más sombríos.

Maria del Mar Bonet fue la encargada de la inauguración en un Palau de la Música con una magnífica entrada y entrega total. La mallorquina presentó un nuevo espectáculo, Alenar Llull, basado en dos de sus discos más personales: Alenar, de 1977, y Amic, amat, de 2004.

MARIA DEL MAR BONET

Maria del Mar Bonet

XIV Festival Mas i Mas

Palau de la Música Catalana. Barcelona, 28 de julio de 2016

Bonet, con un elegante vestido rojo, comenzó en solitario, todo hondura sin necesidad de ningún acompañamiento. Manifestó su satisfacción por regresar cada verano a Barcelona y sentenció que algún día volverá a cantar en la plaza del Rei; una ovación puntuó ese deseo indudablemente movido por la nostalgia (la plaza del Rei era un marco incomparable, sí, pero la comodidad visual, auditiva, climática y de las butacas de un Palau no tiene comparación). Tomó la guitarra y, sentada, comenzó a repasar canciones con bastantes años a sus espaldas pero servidas prácticamente sin mirar atrás. Nuevas versiones sencillas, eficaces y tremendamente actuales que tuvieron curiosas excepciones, como la recuperación del arreglo setentero (el original del disco homenajeado) de Jo donaria a qui em volgués con toques de psicodelia, sintetizador retro y punzante guitarra eléctrica.

Acompañó a Bonet un grupo de seis músicos dirigidos desde el piano y el acordeón por Dani Espasa. Hacia la mitad del concierto se les unió Moslem Rahal, intérprete sirio de ney (flauta de caña de origen persa), para recuperar algunos poemas de Ramon Llull del disco Amic, amat en el que ya participó formando parte del Shams Emsemble. Rahal llegó directamente de Siria, sorteando visados y fronteras, especialmente para el concierto y su toque añadió las especias, el color y el calor que requerían los aires orientales que Bonet utilizó en ese trabajo. Realmente, la mallorquina se mueve como pez en el agua entre melodías mestizas que miran descaradamente hacia Oriente.

Quien, en cambio, faltó a la cita sin que se diera una explicación ("muchas razones", dijo Bonet) fue el anunciado guitarrista flamenco Paco Cepero, que había colaborado en la canción Alenar. Tampoco se notó su ausencia: el concierto, así, tuvo una unidad mucho más coherente. Un concierto basado en el recuerdo pero servido sin nostalgia... Bueno, una poca al inicio recordando la plaza del Rei pero rápidamente se olvidó.

Un Què volen aquesta gent? cantado con rabia abrió una tanda de bises en la que una melodía armenia permitió lucirse a Rahal y una jota levantó los ánimos del personal. Bonet había empezado la velada sola y la acabó, más de dos horas después, cantando sin micrófono y hasta marcándose unos pasos de baile entre las palmas de sus músicos.