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La herencia de Romario

Barcelona celebra este fin de semana el mejor torneo de futvoley del país con grandes figuras internacionales

Edu Baquero y Jaime Lara ganaron el primer torneo de 2015, celebrado en Castelldefels.
Edu Baquero y Jaime Lara ganaron el primer torneo de 2015, celebrado en Castelldefels.

Lleva traje y corbata, manda mensajes con inquietudes y reivindicaciones sociales a través de su cuenta de Twitter y es diputado por Río de Janeiro en la Cámara de los Diputados. Es Romario da Souza Faria, aquel maravilloso delantero de área que deslumbró en el Barça -entre otras cosas porque cumplió con su promesa de firmar 30 goles en un año (temporada 1993-94)- y que ha madurado con el paso de los años porque también se le conocía por sus numerosas conquistas nocturnas. Resolutivo como pocos con el balón en los pies, no lo era menos en el arte de la oratoria. “Si no salgo de noche, no meto goles”, llegó a declarar con su habitual desparpajo. Pero además de samba y tantos, Romario solía bajar a la playa de Castelldefels con unos cuantos amigos brasileños, que plantaban una red en la arena y sacaban una pelota para practicar un poco ante las curiosas miradas de los bañistas. Jugaban al futvoley, un deporte tan magnético como espectacular que tres décadas más tarde ha cuajado en Barcelona y que este fin de semana podrá verse en su mejor expresión en el club Tibu-Ron Beach Club de Castelldefels, toda vez que se celebra el mejor torneo internacional del país con los jugadores punteros de Europa.

La herencia de Romario se ha ido extendiendo durante estos años gracias a los brasileños afincados en la ciudad, pero siempre a sorbitos pequeños por la falta de instalaciones y por el anonimato de un deporte que sí tiene arraigo y tradición por las playas del litoral atlántico, por Río de Janeiro, Porto Alegre, São Paulo… Hasta que a Manel, Sergio, Marc y Ricardo –que son los fundadores de la Asociación de Futevolei de Barcelona, una organización sin ánimo de lucro- les picó en serio el gusanillo del juego, el reto de superar la red y al rival sin tocar la pelota con las manos. Por lo que se empezaron a reunir casi cada día en las playas de Nova Icaria y de Bogatell para practicar, organizar encuentros o incluso dar clases a los muchos que se acercaban para pedir turno.

“Aunque era un deporte desconocido, todos cuantos lo probaban querían repetir y nos dimos cuenta de que se podía crear un entorno para que la gente jugase. Pero había que hacerlo bien y por eso nació la asociación”, relata Manel Lozano, también director del torneo. Así que pidieron permiso al Ayuntamiento y a quien hiciera falta para montar las pistas de futvoley, al tiempo que planificaron un torneo que alcanza su segunda edición. “El año pasado fue un éxito en cuanto al nivel de los participantes y de público, pero en este se va a multiplicar en todos los sentidos porque ya nos hemos ganado un nombre”, argumenta Lozano. Por eso llegan los mejores jugadores de continente (y más allá), con representantes de Italia, Israel, Francia, Portugal, Paraguay, Argentina y Brasil, además de los campeones de España, Pablo Carcelén y Carlos Delgado. “Estamos muy orgullosos de los participantes. No podemos pedir más. Ahora lo que queremos es que la gente descubra el deporte para seguir evolucionando”, asume Lozano, que recuerda que en los Juegos de Río habrá una representación olímpica formada por los valencianos Juan López y Sergio Antolinos.

En el torneo habrán partidos de exhibición, clases gratuitas de iniciación, regalos como balones y bañadores… Y no se descarta que aparezca algún jugador brasileño reconocido, pues no es raro ver a Neymar, Alves o Adriano dándole unos toques en las playas de Nova Icaria junto a ellos, como también lo hacían Ronaldinho o Thiago cuando vistieron de azulgrana. Romario, seguramente, seguirá con traje y corbata. Pero su herencia sigue más viva que nunca.