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El caos en El Prat se agrava tras más cancelaciones y retrasos de Vueling

Centenares de pasajeros no entienden que la compañía les deje tirados sin ofrecer alternativas viables. La aerolínea cerró 2015 con el triple de beneficios de los esperados

Colas de pasajeros ante las oficinas de Vueling en El Prat. ATLAS

El aeropuerto de Barcelona sufrió este sábado su tercer día consecutivo de caos después de que Vueling, la principal aerolínea en la capital catalana, cancelase al menos 15 vuelos y se volvieran a generalizar los retrasos, que llegaron a ser de hasta ocho horas en algunos casos. Más de 2.500 pesajeros se quedaron en tierra y, además, muchos pasajeros se encontraron con overbooking, puesto que la compañía trató de recolocar a los pasajeros cuyos vuelos fueron suspendidos jueves y viernes. La aerolínea atribuyó los retrasos a “problemas de operativa” y aseguró que trabaja para normalizar la situación.

La sensación que recorría las interminables colas que se formaron ante los mostradores de de Vueling era de una tremenda impotencia. Ninguna pantalla alertaba de retrasos o cancelaciones. Nadie del personal que atendía las filas daba información ni tranquilizaba con buenas noticias a los pasajeros que aguardaban desde hacía horas. Sin embargo, una vez cruzado el control de pasaportes, la mayoría se encontraba con la realidad de los monumentales restrasos y el desentendimiento absoluto de la compañía.

El aeropuerto de Barcelona sufrió este sábado su tercer día consecutivo de caos después de que Vueling, la principal aerolínea en la capital catalana, cancelase al menos 15 vuelos y se hayan vuelto a generalizar los retrasos, que fueron de hasta 11 horas. Además, muchos pasajeros se han encontrado con overbooking, puesto que la compañía trataba de recolocar a los pasajeros cuyos vuelos fueron suspendidos el jueves y el viernes. La compañía atribuye los retrasos a “problemas de operativa” y asegura que está trabajando para normalizar la situación.

La huelga de Swissport agudiza el colapso

Al caos que sufrió ayer El Prat por los retrasos y las cancelaciones de Vueling se sumó la huelga de los trabajadores de la empresa de ‘handling’ Swissport, una de las principales que prestan este servicio en el aeropuerto. La huelga de 24 horas convocada para el viernes y ayer supuso la acumulación de maletas en la zona de recogida, así como largas colas para hacerse con el equipaje a pesar de que Aena constató que la empresa cumplía con los servicios mínimos.

El paro de los trabajadores no solo afectó a la recogida de maletas, sino que también tuvo repercusiones en el horario de los vuelos. Empezó afectando sobre todo a la T2, pero acabó por hacerse notar en la T1. Afectó, por ejemplo, a un vuelo de Transavia con destino a París que debía salir el viernes de Barcelona y que acabó siendo cancelado, según explicó un afectado a este diario.

Según los sindicatos CC OO, UGT y CGT la huelga se repetirá los próximos 9 y 10 de julio por la “vulneración” del convenio colectivo por parte de la empresa y la situación “insostenile” que sufre el conjunto de los trabajadores.

Efraim Gutkind y su esposa llevaban ya casi un día esperando su vuelo a Ginebra, y ni siquiera después de esa larga espera sabían a qué hora salía. No dababan crédito del trato que la compañía les había dispensado. “Anoche nos cancelaron el vuelo y no nos dieron alternativas. Nos tuvimos que buscar la vida a las once de la noche en una ciudad que no conocemos y encontrar un hotel en pleno julio. Ni ayuda, ni dinero, ni habitación... Viajamos mucho y nunca nos habíamos encontrado algo así. Es alucinante”, explicaba completamente desencajado delante del mostrador de reclamaciones.

Fuentes de la compañía no confirmaron el número de cancelaciones, pero en su página web constaban a última hora de la tarde al menos 15 vuelos no operados: cinco desde Barcelona hacia Argel, Cagliari, Londres, Málaga y París y los mismos desde esas ciudades a la capital catalana. Otros dos vuelos, uno desde Barcelona a Palma de Mallorca y otro de Malta, también dejaron de operarse durante la madrugada del sábado. Además, también se han visto afectados dos vuelos de Bilbao a Alicante y Málaga y otro de Alicante a Bilbao. En la cola del mostrador nadie tenía ni idea de si su vuelo iba a correr la misma suerte que los citados y muchos habían acudido horas antes para tener margen de maniobra.

El comité de empresa de Vueling atribuyó ayer el caos generado por la aerolínea a la “nefasta gestión y previsión” la anterior directiva, liderada por el actual presidente de British Airways, Álex Cruz. En un comunicado, el Sindicato de Tripulantes Auxiliares de Vuelo de Líneas Aéreas (STAVLA) afirma que los pasajeros están siendo “víctimas” de una “mala praxis empresarial” y señalan que ya advirtieron a la compañía sobre la falta de planificación y el posible colapso que podía sufrir el aeropuerto.

“Todos podemos fallar. Pero solamente esperaba que me dieran una alternativa: un autobús a un hotel o algo así", protestaba un pasajero

Retrasos de ocho horas

Los pasajeros, tanto en el aeropuerto como en las redes sociales, seguían anoche criticando la falta de información de la compañía: todos se enteraban de que sus vuelos se cancelan solo cuando estos desaparecían de la pantalla. El silencio de la compañía —incluido el de sus portavoces oficiales— ha sido absoluto durante los días en los que se ha originado el caos. La empresa se limitó a comunicar ayer que los retrasos habían sido menores que el jueves y viernes y que se ha reforzado la plantilla. Sin embargo, en la pantalla de información del Prat se estimaba, por ejemplo, que el vuelo a Rotterdam, que debía salir a las 12.25, no despegaría hasta las 23.50. Iban también con retraso de entre tres y cinco horas los que llegaban de Edimburgo, Faro o Creta.

Para evitar posibles disturbios, una unidad de los Mossos d’Esquadra patrullaba ayer en los alrededores de las oficinas de Vueling. En la madrugada del viernes, ya fueron reclamados por las autoridades del aeropouerto para evitar algún altercado. Durante el sábado la sangre no llegó al río pese a multiplicarse los casos.

Albert Casas, un catedrático universitario que acompañaba a un amigo a coger un avión hacia Lisboa, había sufrido su propio calvario dos días antes cuando regresaba del Reino Unido. El jueves 30 tenía que volver a las ocho de la tarde desde Luton (Londres), pero al cabo de 4 horas de espera le cancelaron el vuelo. “Todos podemos fallar. Pero solamente esperaba que me dieran una alternativa: un autobús a un hotel o algo así... Pero tuve que buscarme yo la vida en un pueblo cercano para dormir, coger un autobús hasta Gatwick, comprar un billete nuevo y gastar de mi bolsillo unos 400 euros en total. No creo que todo el mundo pudiera permitirse eso”, criticaba Casas.

La Aviación Civil italiana convoca a la aerolínea

El Ente Nacional para la Aviación Civil de Italia ha convocado a los responsables de Vueling el próximo lunes para indagar sobre las causas de los retrasos y las cancelaciones que se produjeron en los últimos días, sobre todo en Roma y Palermo, según difundió el ente en un comunicado. Además, el organismo le preguntará sobre sus planes para el verano.

La actuación institucional en España se limita a las actuaciones de la Agencia Catalana de Consumo. El consejero de Territorio de la Generalitat, Josep Rull, se limitó a lamentar la situación y a animar a los afectados que lleven su reclamación a Consumo para añadirlo al expediente. Rull temió que estos incidentes en realidad sean un problema “estructural” de Vueling.

En cualquier caso, los problemas de Vueling, una filial de IAG, no son financieros: la empresa ganó 95,3 millones de euros en 2015, el triple de los resultados previstos para ese año. El problema, señalan fuentes del sector, es haber querido ganar más con los mismos recursos.La Agencia Catalana del Consumo ha formulado a Vueling y a Aena sendos requerimientos para que informen sobre las actuaciones de estos días. Fuentes de la Administración catalana ven probable de que la actuación derive en la apertura de un expediente a la aerolínea.

En algunos casos, la situación llegó ayer a lo esperpéntico. Muchos de los pasajeros que sufrieron cancelaciones de sus vuelos seguían recibiendo durante el día y 10 horas después de haberse quedado tirados en la ciudad mensajes de la compañía con frases como: “Seguimos trabajando para fijar hora de salida de su vuelo” o “lamentamos no salir en hora. Consulte +info y esté atento a las pantallas del aeropuerto”. Algo así le sucedió ayer a Marc Molas, empresario hotelero que tenía que salir a las 9.15 de la mañana hacia Málaga para una reunión de trabajo. La cita, por supuesto, se fue al garete, señala. Y la compensación o disculpas de la compañía se tradujeron en esa retahíla de mensajes en la pantalla del móvil inconexos y abusivos con la paciencia de los usuarios de la aerolínea. “Lo que me parece más abusivo es que hayan estado utilizando el argumento de las huelgas de los controladores franceses durante meses y cuando se ha acabado esa excusa afloran ahora los problemas operativos. Es vergonzoso que una empresa se dedique a engañar a la gente cuando hoy en día todo se acaba sabiendo. Ya no es mi reunión, son las vacaciones de la gente y la dignidad de sus clientes”, analizaba este viajero.

Justamente, la pregunta sin respuesta que se hacían ayer miles de clientes de la aerolínea que han comprado billetes para este verano es si también iban a malbaratarle a ellos las vacaciones. De momento no hay contestación sobre el tiempo que se prolongarán los “problemas operativos” por parte de la compañía.

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