El ‘top manta’ retrocede en Valencia y Alicante

La venta ilegal en la calle se reduce tras el aumento de la presión policial

Un mantero en una calle del centro de Valencia.
Un mantero en una calle del centro de Valencia.MÓNICA TORRES

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Mientras la polémica crece en Barcelona por las dimensiones del top manta, un viernes por la tarde es casi imposible encontrar un mantero en el centro de Valencia. El plan del Ayuntamiento para atajar el fenómeno, una de las principales quejas de los comerciantes de la ciudad desde hace una década, ha producido una reducción significativa de la venta ambulante ilegal. La presión policial llevó hace unos días a la convocatoria de una protesta inédita, en la que cerca de 200 manteros se concentraron frente al Consistorio para reclamar poder mantener su actividad. También Alicante ha experimentado un descenso del top manta.

La venta en la calle de camisetas, bolsos, gafas, zapatillas, perfumes y souvenirs, además de discos y películas, por parte sobre todo de inmigrantes senegaleses, casi en exclusiva hombres, no ha sido erradicada en Valencia una ciudad que experimenta un aumento sostenido de turistas —un 7% más de visitantes el año pasado y un crecimiento del 17% de pernoctaciones hoteleras en los tres primeros meses de 2016—. Pero sí se han acabado los supermercados paralelos.

“Por fin se lo han tomado en serio”, afirma Julia Martínez, gerente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico de Valencia, la zona más afectada durante todo el año por el fenómeno. “Un comerciante me enviaba fotos todas las semanas de la plaza Lope de Vega, junto a la iglesia de Santa Catalina, para que viera que daba igual que abriera los domingos porque tenía una muralla de top manta delante de la puerta que no dejaba a la gente llegar a la tienda. La situación ha mejorado, pero hace falta un plan conjunto de las Administraciones para abordarlo”, dice Martínez.

Hace unos días, unos 200 manteros se concentraron ante el Ayuntamiento contra el aumento de la presión policial. Una protesta respaldada por miembros de la campaña Cies No en la que reclamaron poder "sobrevivir". La concejalía de Protección Ciudadana que dirige la socialista Sandra Gómez, desde la que se ha diseñado el plan que con la llegada del verano se está extendiendo al paseo marítimo, defiende las medidas en defensa de los comerciantes. Y de los dueños de puestos ambulantes legales, después de que algunos mercadillos, como el que se celebra los sábados en la zona de Jesús, hubieran sido “tomado” por los manteros.

"Nosotros tenemos que tener en las tiendas baños de unas determinadas dimensiones para los discapacitados, a los trabajadores dados de alta en la Seguridad Social y pagar todos las tasas e impuestos... No se puede convertir lo que en realidad es un problema social en un problema comercial", afirma la gerente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico.

Se acabó el limbo de Alicante

En Alicante, la Explanada de España, el popular paseo de palmeras ubicado frente al mar, ha sido tradicional refugio de manteros, con una singularidad que llegó a convertir el fenómeno en incontrolable: la parte del paseo que linda con el agua está fuera de las competencias municipales, ya que se trata de suelo portuario. Dado que la Policía Local no podía actuar y la Portuaria anda escasa de efectivos, los vendedores, en su mayoría senegaleses, extendían el género con tranquilidad formando una hilera de productos falsos (gafas, bolsos, ropa deportiva) tan llamativa que provocó la airada protesta de la Agencia Europea de la Propiedad Intelectual (EUIPO), que tiene su sede en Alicante.

En un acto celebrado el pasado enero, ante el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, el portugués Antonio Campinos, presidente de la EUIPO, calificó de "contrasentido" que "la capital europea de las marcas" fuera incapaz de evitar la venta ilegal masiva de productos en la Explanada de España. Campinos recordó que “empresas europeas pierden 26.300 millones de euros por falsificaciones y la UE pierde 363.000 puestos de trabajo anuales, además de dejar de ingresar más de 8.000 millones en impuestos”, y destacó el perjuicio que la venta ilegal causa en el comercio local de Alicante.

La protesta provocó la reacción casi inmediata de las autoridades locales. Ayuntamiento y Autoridad Portuaria firmaron un convenio que permite a la Policía Local actuar en suelo portuario, “lo cual ha servido para borrar la negativa imagen que se estaba dando y reducir radicalmente los perjuicios sobre los negocios legales”, según fuentes de la concejalía de Comercio.

Las mismas fuentes resaltan que “no se trataba de vendedores aislados que se buscaban la vida, sino de auténticas mafias que llegaban con furgonetas para reponer y para recoger los productos”.

Desde el Ayuntamiento reconocen que “cuando se producen grandes aglomeraciones, como en las recientes Hogueras, siempre reaparece el fenómeno”, al igual que en determinadas zonas de playa, “aunque ya sin la constancia ni la mala imagen que daba la Explanada”.

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