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Carme Riera gana el Sant Joan con el primer ‘turista’ mallorquín

La autora novela las memorias del archiduque Luís Salvador de Austria, culto, espía y respetuoso ‘promotor’ de las islas

Carme Riera, ayer tras ganar el premio Sant Joan de literatura catalana.
Carme Riera, ayer tras ganar el premio Sant Joan de literatura catalana.

El morir puede leerse también como el momento de hacer justicia con uno mismo y los que quedan. Con ese punto de justicia poética lo ve la escritora y académica Carme Riera. Y en ese momento crucial de la vida coloca al Archiduque Luis Salvador de Austria, personaje real con aureola mítica en Mallorca, que en el lecho de muerte dicta sus memorias a su secretario. Esos recuerdos conforman el entramado de su última novela Les darreres paraules, con la que la autora de Te deix, amor, la mar como a penyora obtuvo ayer el 36º premio BBVA Sant Joan de Literatura, que convocan la Fundació Antigues Caixes Catalanes y el grupo BBVA, que lo dotan con 35.000 euros libres de impuestos e, independientes de los derechos de autor. O sea, de los más tentadores de las letras catalanas.

Riera (Palma, 1948) “vivía, dormía y moría con el Archiduque” desde que comisariara una exposición sobre aquél en Palma de Mallorca el año pasado. Acabada, el camino natural era una novela, que por vez primera en la ya dilatada y premiada trayectoria de Riera ha presentado en forma de memorias por “el puro placer de probar cosas nuevas; mi Tiempo de inocencia era más autobiográfico que memorialístico y eso exige registros distintos”.

Las figuras históricas no le son ajenas a Riera, que en Dins el darrer blau (1994) y en Cap al cel obert (2000) había abordado la historia de los judíos mallorquines, los xuetes. El protagonista de Les darreres paraules da juego: el archiduque (Florencia, 1847- Chequia, 1915) es una institución en la isla: onceavo hijo del Leopoldo II, Gran Duque de la Toscana, primo del emperador Francisco José, era apodado “el sabio de la casa”: dominaba 14 lenguas y, tras la expulsión de su familia, llegó de incógnito como conde De Neudorf a Mallorca en 1867. “Quería ir a Dalmacia, pero una epidemia de peste le envió a unas islas exóticas para los centroeuropeos, por la influencia árabe; también se sintió atraído por los escarabajos de la zona”, apunta Riera, que ha investigado documentación privada del archiduque.

Defensor de la naturaleza, adquirió una decena de grandes fincas entre Valldemosa y Deià, donde cultivó vides y olivos cuyos derivados le valieron reconocimientos en la Exposición Universal de 1888 de Barcelona. “Está el mito de que no dejaba talar árboles, que respetaba los paisajes, proyectó miradores y hasta creó una hospedería para caminantes; de algún modo descubrió y promovió Mallorca como industria turística pero bien entendida; hoy, con la isla devastada por el turismo, no sé qué diría”.

Riera, que el año pasado obtuvo el Premio Naciaonal de las Letras, no deja flecos del personaje, por lo que aborda dos temas espinosos. Uno, la vida sexual de quien murió sin descendencia, pero que en cambio dejó toda su fortuna a su secretario y a los hijos de éste. También cree que fue espía de la corte de Viena: “Eso explicaría sus viajes repentinos; de seguir algunas de sus presupuestos, quizá se habría podido evitar la I Guerra Mundial”. También aparece su amante, Catalina Homar, payesa mallorquina, a quien llegó a comparar con su prima preferida, Isabel de Austria y Hungría, la popular emperatriz Sisí.

Edicions 62 publicará Les darreres paraules el 31 de agosto. Riera es la octava autora originaria de las Baleares que obtiene uno de los pocos grandes galardones catalanes que intenta mantener cierto pedigrí literario ante la tentación comercial, si bien la de este año ha sido la convocatoria con la tercera cifra más baja de originales presentados: 34.