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¡Todos somos celtas!

Carlos Núñez inaugura oficialmente el festival Jardins de Pedralbes de Barcelona

Carlos Núñez, durante su actuación.
Carlos Núñez, durante su actuación.

Cada año, poco después de Navidad, Carlos Núñez se pasa por Barcelona. Es ya una tradición pero esta vez se ha adelantado al calendario para inaugurar oficialmente el festival Jardins de Pedralbes, el único de nuestros festivales al que se accede a través de una larga alfombra roja, como en las películas.

Curiosa inauguración de un certamen que ya había comenzado la noche anterior con el concierto de The Cranberries. Aunque, la verdad, tampoco resulte tan raro ya que para las autoridades y los invitados que no se suelen perder estos fastos resulta más llevadero un poco de folclore estiloso, siempre políticamente correcto y bien empaquetado con una cierta dosis de espectacularidad que la incertidumbre de un concierto de rock.

CARLOS NÚÑEZ & CELTIC LEGENDS

FESTIVAL JARDINS DE PEDRALBES

Palacio Real, 12 de junio.

Así pues, Carlos Núñez inauguró el certamen por todo lo alto. En las gradas que se alzan ante el discreto palacio real no quedaba ni un asiento libre. Una rara amalgama de público en la que dominaba la facción de fieles seguidores del gaitero que, en todo momento, se hizo notar. En la noche del domingo los jardines de Pedralbes acogieron una auténtica mezcolanza social, del tejano agujereado al cuello que podría llevar un visón (aunque para la ocasión lo haya dejado entre naftalina). Pero, y aunque probablemente muchos no estaban allí por Carlos Núñez sino para dejarse ver, lo cierto es que cuando llegó el momento de bailar un mambo celta (sí: un mambo celta) todo el mundo se puso de pie e hizo lo que pudo. Un público alegre y con ganas de fiesta que picó palmas, golpeó el suelo con los pies y hasta emitió algún aullido de ánimo.

La nueva propuesta del gaitero de Vigo es un paso adelante en su panceltismo (por ponerle un nombre). Esta vez se rodeó de dos gaiteros escoceses, un trío irlandés y los bailarines Celtics Legends. Música gallega, irlandesa, escocesa, francesa y hasta catalana (según había certificado Jordi Savall, Núñez dixit). Una mezcolanza que sonó coherente y fresca. A pesar de que, por momentos, sonaban cuatro gaitas el espectáculo no se hizo en absoluto pesado. Núñez, en plan superstar, hasta osó tocar con la gaita el bolero de Ravel y lo increíble es que salió airoso del trance.

Por su parte los Celtic Legends desparramaron el característico zapateado irlandés servido con la rigidez corporal que lo acompaña y algunos movimientos de piernas inverosímiles. Sus apariciones fueron un perfecto complemento al mensaje de Todos somos celtas que Núñez repite con machaconería. Al parecer, como mínimo según sus averiguaciones, los celtas provienen del Mediterráneo, así que acabar la noche intentando bailar una sardana a golpe de gaita no desentonó en lo más mínimo.