La CUP dice que no se rompe nada y que los acuerdos políticos “mutan”

Los anticapitalistas sugieren aplicar modificaciones a los presupuestos prorrogados

De izquierda a derecha, Mireia Vehí, Anna Gabriel y Gabriela Serra.
De izquierda a derecha, Mireia Vehí, Anna Gabriel y Gabriela Serra.Albert Garcia (EL PAÍS)

La CUP ha sostenido este miércoles al mediodía que con su enmienda a la totalidad “no rompe ningún acuerdo político” y ha invitado al Ejecutivo a continuar con la actual prórroga presupuestaria y aplicar modificaciones. “Los acuerdos políticos mutan. Hoy recordamos determinadas declaraciones de que los presupuestos no estaban asegurados. Y esos cambios se pueden hacer”, ha señalado Eulàlia Reguant, la diputada anticapitalista responsable de negociar las cuentas. Con esa posición, la CUP se desprende de cualquier responsabilidad ante un eventual anticipo electoral y aspira a dar oxígeno al Ejecutivo aplicando medidas en las cuentas prorrogadas –lo están gracias a sus votos- y a confeccionar el presupuesto de 2017 para el que sea el de la confrontación y la ruptura con el Estado.

En su discurso, Reguant ha intentado desdramatizar la situación apuntando que pese a que Junts pel Sí y la CUP representan proyectos políticos diferentes “No fuimos juntos a las elecciones”, ha recordado- cree todavía tienen un recorrido que hacer juntos con un plan de trabajo compartido con vistas a 2017. Su punto de partida –y de llegada- es la declaración del proceso de inicio de independencia aprobada el 9-N por el Parlament y que, a juicio de la CUP, el Gobierno ha contravenido con el proyecto de cuentas.

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La CUP basa su rechazo a las cuentas en que no cuestiona el marco del Estado. “Siguen supeditados a Montoro y a la troika”, ha afirmado para mostrar su decepción “Son insatisfactorios a nivel social, son la obediencia a los poderosos y la aceptación de la desigualdad y la pobreza como elementos estructurales de nuestra sociedad”, ha señalado. La diputada ha considerado ridícula la suma de 285 millones prevista en el plan social -“¿Qué son comparados con los 5.200 millones en recortes desde 2010?”- y ha lamentado la actitud obstinada del Ejecutivo de asumir las políticas de austeridad.

“No hemos afrontado el debate fundamental por miedo. Estos presupuestos claudican ante Montoro”, ha dicho señalando que aceptar el déficit del 0,7% es un signo de “derrota” ante el Estado y en alusión a una de las premisas que deseaba la CUP que no era otra de ignorar los postulados del ministro. Los anticapitalistas no solo han apuntado a esa laguna , sino también a la falta de una política redistributiva para aumentar el IRP a las rentas altas, modificar sucesiones y donaciones y patrimonio”.

Tras una deliberación marcada por una fuerte división en la CUP y en un clima de fractura similar al de la eterna negociación de investidura –el no a las cuentas prosperó por tres votos- la diputada Anna Gabriel ha pedido antes del debate, en no hacer una lectura tremendista. En una entrevista en TV3, Gabriel ha planteado esta disyuntiva. “Tenemos dos opciones: realizar una lectura tremendista en la que se culpa a la CUP, o una lectura que requiere mirada más compleja. Alguna cosa ha pasado. Vamos a hacer las cosas mejor". Gabriel ha añadido: "Lo que nos inquieta son las voces que dicen que el proceso se ha acabado. Estamos en el Parlament para hacer política".

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