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Los okupas del Banco Expropiado crean su propio ‘hospital’

Los activistas heridos no acuden al SEM por miedo a ser detenidos por los Mossos

El Banco Expropiado.
El Banco Expropiado. EL PAÍS

Los okupas del llamado Banco Expropiado han optado por un sistema sanitario paralelo ante el miedo a que los heridos en los altercados acaben en manos de los Mossos d’Esquadra una vez hayan abandonado el centro de salud en el que han sido atendidos. El pasado 23 de mayo tuvo lugar el desalojo del Banco Expropiado. Esa misma noche fue el inicio de tres días de enfrentamientos entre okupas del local desalojado y agentes de la policía autonómica. Sin embargo, en los balances oficiales de heridos no aparecían apenas activistas. Los Mossos contabilizaron que en el primer día de enfrentamientos resultaron heridos 14 agentes y un manifestante. El martes 24, seis agentes resultaron lesionados y el miércoles una docena de mossos y cinco manifestantes.

Por su parte, el Banco Expropiado —que ya ha repetido por activa y pasiva que no informa a la prensa— explicó en las redes sociales que sólo el 23 y 24 de mayo fueron 67 personas los heridos “y muchos más que no conocemos. Para que después digan que todos los lesionados son Mossos”. En la cuenta también se afirmaba que 21 de esos lesionados lo fueron “por proyectiles de foam” y 46 por “golpes de porra”. Una portavoz del Sistema de Emergencias Médicas (SEM) reconoce que durante los altercados, la mayoría de personas atendidas fueron agentes de la policía autonómica.

Entre los okupas está instalada la idea de que si alguno de ellos resulta herido y va al SEM acabará en manos de los Mossos. Por ese motivo crearon una red asistencial paralela, algo así como un hospital de campaña. Un sistema al que accedían tras una llamada a un número de teléfono y que algunos de los días estuvo situado en el Ateneu Independentista la Barraqueta, en la calle de Tordera. Allí, varios sanitarios de forma particular llegaron a coser puntos de sutura. Una portavoz del SEM negó ayer la suposición de los okupas remarcando que “la atención sanitaria es idéntica para todo el mundo y los datos son privados”. “Jamás se los hemos entregado a ningún cuerpo policial”, añadió.

Es tal la organización de los okupas del Banco Expropiado que incluso han difundido una serie de pautas de ayuda psicosocial para utilizar los instantes previos y posteriores a los “momentos de tensión”. Con la guía, intentan cuidarse a nivel emocional individual y colectivamente. Los activistas también han creado una red de apoyo jurídico para los detenidos acompañada de una serie de recomendaciones para los miembros del colectivo que resulten detenidos en los altercados.

Entre las recomendaciones que dan destaca que se nieguen a declarar en comisaría. El SEM instala, las noches de altercados, su hospital de campaña en los Jardinets de Gràcia. Un lugar al que casi sólo acuden agentes heridos, puesto que los okupas desconfían del sistema médico oficial.