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La moratoria turística de Colau provoca una burbuja hotelera

La paralización en la concesión de licencias conduce a una revalorización en la compra-venta de hoteles de hasta un triple de precio

Hotel en construcción de Núñez y Navarro en la calle del Rec Comptal.
Hotel en construcción de Núñez y Navarro en la calle del Rec Comptal.

La moratoria de apertura de nuevos alojamientos turísticos que dictó el gobierno de la alcaldesa Ada Colau hace 11 meses ha provocado una burbuja nunca vista en el mercado inmobiliario hotelero. La perspectiva de no poder abrir más hoteles en el centro ha provocado que los propietarios de los edificios estén pidiendo cifras que, en los casos más céntricos se han triplicado y alcanzan 800.000 euros por habitación, según fuentes del sector. En condiciones normales, el precio oscila entre 180.000 y 300.000 euros. Otra cosa es si se cierran operaciones, porque para rentabilizar estas compras el precio del alquiler y de las habitaciones debería ser muy alto. Por ahora no se cierran, a la espera de la foto final que dibuje el PEUAT, el Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos.

Varias fuentes del sector enumeran algunos de los hoteles que hay en venta. El hotel Alma, que tiene 70 habitaciones en Mallorca tocando a Paseo de Gràcia, se vende por 80 millones, mantienen. Y Casa Fusté, cinco estrellas gran lujo, de 105 habitaciones, por 200 millones. Otras fuentes aseguran que hay un paquete de tres hoteles en venta, “alguno muy importante”, que suman 280 habitaciones y por el que se piden 250 millones de euros. Por otro, añaden, de 20 habitaciones de tres camas, piden 15 millones. “Son precios exagerados para recuperar la inversión, porque los inversores compran la piedra y alguien tiene que pagar el alquiler en base a la ocupación. Pero igual de excepcional es el PEUAT, un plan que genera mucha afectación en el sector económico”, asegura un consultor del sector. No todos los propietarios de los hoteles son hoteleros: también son family offices,entidades financieras, fondos o gestores.

Miquel Laborde, asegura que “está todo el sector esperando, aguantando la respiración”

El socio fundador de la consultora Laborde Marcet, Miquel Laborde, asegura que “está todo el sector esperando, aguantando la respiración”. Tanto los inversores, como los propietarios. Éstos se dividen entre los que tienen licencia y perspectiva de vender y los que compraron edificios que por ahora no pueden transformar en hoteles: aguardan si podrán hacerlo o no. Hay por lo menos cinco hoteles en venta, asegura. “Colau ha provocado una enorme burbuja, siendo justos, la moratoria no es una mala idea, era necesario controlar el crecimiento, pero lo que no puedes hacer es paralizar la ciudad”, afirma. “Que no me digan que tener un Four Seasons o un Six Senses no es bueno para Barcelona”, lamenta.

“Es un tema de oferta y demanda, de ausencia de producto sumada a un tipo de interés muy bajo e interés por comprar”, insiste Laborde, que asegura que hay capital de todo el mundo: Canadá, Gran Bretaña, Rusia, Alemania… Los precios finales de compra-venta acabarán dependiendo del desenlace del PEUAT: “Quien no pueda hacer un hotel, hará viviendas y en función de la ubicación y el producto tendrá un público u otro”.

El socio director de Magma Turismo Bruno Hallé alerta de que la burbuja provocará una caída de las rentabilidades, aunque seguirán siendo elevadas. “La falta de nuevas licencias provoca que quien quiera implantarse tendrá que pagar un gran precio porque hay mucho dinero por invertir y aunque la rentabilidad caiga por la falta de producto, sigue siendo muy interesante”, afirma y precisa que si antes podían estar en un 6,5% o 7%, ahora han bajado al 5,5%.

A los hoteles de aquí les ha pasado lo que sueña cualquier industria, que es que te quiten la futura competencia", señala Anna Gener, de Aguirre Newman

Pero más allá del mercado del ladrillo, Hallé se muestra preocupado “porque se pueda llegar a generar una demanda insatisfecha, clientes que quieran venir a Barcelona por turismo o por negocio y no puedan”. “Lo intentarán dos veces ya a tercera viajarán a Lisboa, Ámsterdam o París”, lamenta. “Ahora vivimos un momento dulce y el impacto de la moratoria es relativamente bajo, pero tendremos un problema grave en un año y medio o dos”, concluye.

El presidente del Gremio de Hoteles, Jordi Clos, considera obvio que una limitación como el PEUAT “aumente el valor del sector, pero no solo de los hoteles”. Asegura que no dispone de información de precios concretos. “Es muy reciente y falta ver la foto final”, afirma.

La directora de Aguirre Newman en Barcelona, Anna Gener, matiza que lo que se está produciendo en la ciudad con los hoteles sea una burbuja. “Una burbuja es una escalada de precios rápida e injustificada, como ocurrió en el residencial durante el boom; a los hoteles de aquí les ha pasado lo que sueña cualquier industria, que es que te quiten la futura competencia, los hoteles establecidos y en funcionamiento son los grandes beneficiarios”. A Gener le preocupa “el coste reputacional” que pueda tener el “cambio en las reglas del juego para los grupos internacionales que estaban valorando comprar edificios para convertirlos en hotel como permitía la clave urbanística”.