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La otra dimensión de Pérez Villalta

El artista reivindica la fuerza del dibujo con obras realizadas en 25 años en su estreno con la galería Javier López de Madrid

El artista Guillermo Perez Villalta posa en la galería Javier López de Madrid.
El artista Guillermo Perez Villalta posa en la galería Javier López de Madrid.

Adentrarse en una obra de Guillermo Pérez Villalta de su mano es como ingresar en otra dimensión, un mundo en el que gobierna la fantasía y donde cada detalle, hasta el más mínimo, está cargado de intención y significado. Para muestra, un botón: Visitación (2003), grafito sobre tabla estucada, una de las 46 obras que expone en El orden de lo imaginario, en la galería Javier López & Fer Francés de Madrid que podrá verse hasta el 7 de septiembre.

Acuarela de la serie 'Los viajes de Gulliver'.
Acuarela de la serie 'Los viajes de Gulliver'.

“María es una flor de la pasión dentro de una jarra estilizada; mientras que santa Isabel, a su derecha, es un recipiente con más curvas y lleno de agua que lleva en su vientre a san Juan Bautista, representado por un loto, la flor de los ríos. Hacer este tipo de trasposiciones es lo que más me divierte”, comenta el artista ante una obra cargada de espiritualidad, un sentimiento que comparte con muchas de sus creaciones; especialmente con las tres últimas piezas, fechadas en 2014, que cuelgan en esta muestra comisariada por Óscar Alonso Molina. “Llevo trabajando en esta serie los últimos dos años. Son obras muy metafísicas en las que la luz y el espacio tienen un gran protagonismo. Yo lo llamo geometría luminosa. Son obras muy serias en las que elimino cualquier rastro de drama, aunque esté latente, y estoy muy contento con los resultados”, explica como hablando para sí mismo el artista que, en esta ocasión, ha querido primar al dibujo sobre otras técnicas.

Acuarela de la serie 'Los viajes de Gulliver'
Acuarela de la serie 'Los viajes de Gulliver'

El orden de lo imaginario reúne 46 obras realizadas en 25 años, entre 1991, año del que se muestran las 12 obras que componen Zodiaco, y 2014. “Creo que es la primera vez que una serie sobre los trabajos de Hércules se relaciona con los signos del zodiaco. Estos describen el recorrido del sol a lo largo de un año; mientas que los trabajos, en paralelo, recorren la vida del héroe”, comenta el artista quien después de trabajar un cuarto de siglo con la galerista Soledad Lorenzo en Madrid –que cerró a finales de 2012- , ha decidido apostar por un nuevo espacio. Y como dice el subtítulo de la muestra, Una suerte de retrospectiva, es la primera exposición que realiza con la galería Javier López. Además de dibujos, la muestra reúne acuarela, temple sobre madera y sobre lienzo, grafito sobre tabla estucada y una escultura de bronce pintada. Entre las 46 piezas destaca la serie Los viajes de Gulliver con 101 acuarelas que forman un gran mosaico y que el artista realizó en 2005 para una edición del texto de Jonathan Swift publicada por Galaxia Gutenberg en 2006.

Ecléctico por definición, el artista se empleó a fondo con las ilustraciones de las aventuras de Gulliver. “A veces tengo muy claro lo que quiero hacer antes de empezar a pintar; pero otras me llevan más tiempo idear la simbología de una obra que realizarla. Como tengo insomnio, la noche me sirve para imaginar cosas tan divertidas y disparatadas como las que aparecen en Gulliver”, confiesa el artista con mirada traviesa.

Acuarela de la serie 'Los viajes de Gulliver'.
Acuarela de la serie 'Los viajes de Gulliver'.

Pérez Villalta (Tarifa, Cádiz, 1948), polifacético artífice siempre dispuesto a explorar nuevos campos, quiere reivindicar el dibujo con esta propuesta. “Muchos lo siguen viendo como un instrumento, pero el dibujo tiene una gran importancia por sí mismo”, apunta el artista, quien en 2013 dejó todo su legado al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) de Sevilla. Un millar de obras, valoradas en más de cinco millones de euros, que el centro custodiará tras su fallecimiento. Aunque, la decisión no supone que haya disminuido su ritmo habitual, y el artista sigue con la cabeza llena de proyectos y defiende, con el celo de siempre, sus sagradas horas de trabajo.

“Mi intención, y la del CAAC, es abrir este año la planta baja de mi casa de Tarifa [que también ha legado al centro andaluz] para ir mostrando, de forma rotativa, algunas piezas. Ya he realizado las obras de acondicionamiento necesarias y creo que podrá abrirse pronto. Además, estamos hablando con el Ayuntamiento de Tarifa para colgar varias pinturas de gran formato en la antigua iglesia de Santa María”, adelanta el artista que, como cada año cuando comienza el calor, pone rumbo a su pueblo.

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