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Las bases de Convergència votan crear un nuevo partido

Francesc Homs se impone a Sílvia Requena y será cabeza de lista el 26-J

Homs, Mas y Puigdemont, durante la reunión de CDC.
Homs, Mas y Puigdemont, durante la reunión de CDC.

Borrón y cuenta nueva en Convergència Democràtica (CDC). Las bases de la formación nacionalista han votado este sábado a favor de poner fin a 40 años de historia y crear un nuevo partido político. Intentar dejar atrás, en definitiva, los casos de corrupción y la confesión de Jordi Pujol —quien fuera su alma además de fundador— que le acechan e, incluso, los últimos descalabros electorales, que muestran el desgaste de una marca nacionalista que llegó a ser hegemónica en Cataluña en los años ochenta y noventa.

La consulta organizada por la dirección acabó con el resultado defendido por el actual presidente del partido, Artur Mas. De los más de 8.000 militantes que participaron (sobre un censo de 15.019) en la votación, 5.426 (un 67,05%) han optado por esa opción, frente a los 2.633 (32,5%) que prefieren limitar los cambios a una renovación. Entre los simpatizantes, también invitados a participar, un 67,8% ha optado por la refundación (3.853). El consejo nacional que celebrará este domingo la formación ratificará las decisiones tomadas por las bases y marcará el inicio del camino hacia el congreso de julio.

El presidente del partido, Artur Mas, ha sacado pecho por la amplia participación de los militantes, que superó el 52%. Ese alto porcentaje le ha servido para realizar comparaciones de procesos similares organizados, por ejemplo, por el PSC o Barcelona en Comú para aprobar su acuerdo de gobierno en el Ayuntamiento de Barcelona: “Si se comparan procesos de participación que ha habido en nuestro país en los últimos tiempos los superamos”.

En total, han votado más de 14.000 personas entre militantes y simpatizantes en el supersábado —como lo denomina CDC— que está llamado a cambiar la historia del partido. La dirección celebra tanto los resultados como el número de personas que votaron. “Entre la vieja política y la nueva política, la gente escoge la buena política", ha apuntado la portavoz del partido, Marta Pascal.

Muchos de los militantes y simpatizantes consultados a las puertas de la sede del partido reconocían abiertamente la necesidad de la refundación por los casos de corrupción que han salpicado al partido y por la necesidad de poner fin al pujolismo. Otros, no obstante, defendían también el mantenimiento de la marca Convergència. Ese debate está tan vivo, sobre todo entre los veteranos, que Mas tuvo que salir al paso para evitar mezclar conceptos. Remarcó que la votación se centraba en la renovación o en la refundación de CDC y que el futuro nombre, en todo caso, se decidirá en el congreso fundacional que se celebrará el 8, 9 y 10 de julio.

Sobre la nueva Convergència, Mas señaló que “será un buen hijo o hija” del actual partido y que la consulta debe servir para integrar en la nueva formación “los buenos valores de CDC” porque “los servicios que se han prestado durante 40 años se valoran”. Sobre cómo evitar que se hereden los valores negativos, señaló que “lo que se tenga que poner al día lo pondremos”.

Las votaciones también han servido para otro objetivo convergente: tomar la temperatura a la militancia de cara a las próximas elecciones generales del 26 de junio. Para conseguir más participación, la dirección decidió hacer coincidir el mismo día la consulta sobre el futuro del partido con sus primeras elecciones primarias para decidir el cabeza de lista de su candidatura.

Francesc Homs, actual diputado en el Congreso y cartel electoral de Democràcia i Llibertat en las pasadas elecciones generales, se ha impuesto con un 77,5% de los votos. Pero su rival, Sílvia Requena, obtuvo un meritorio 20% de los votos si se tiene en cuenta que era una gran desconocida que se enfrentaba a uno de los hombres fuertes de Convergència, que había sido apoyado públicamente por Mas y por el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, entre otros.

En ese caso, Mas señaló mirando a Requena que el resultado “había sido muy claro” y que Homs salía “ampliamente reforzado” para encabezar las listas. Homs dejó claro que no cuenta con Requena para las listas, mientras que la perdedora señaló que el 20% de los votos obtenidos le permitía conformarse como “una corriente transversal” a tener en cuentas en el próximo congreso.

Ahora, el debate de Convergència se centrará en los preparativos del congreso y la lucha por la dirección del partido, aunque esta no se decidirá hasta el 23 de julio. Mas evitó referirse al papel que tendrá en la nueva CDC.

Un Pujol se cuela en la foto del postpojulismo

Helena Rakosnik, junto a Josep Pujol en las votaciones de Convergència.
Helena Rakosnik, junto a Josep Pujol en las votaciones de Convergència.

CRISTIAN SEGURA

Josep Pujol, tercer hijo del expresidente Pujol, aparcó ayer un Jaguar modelo clásico justo delante de la sede de CDC de Sarrià-Sant Gervasi. La jornada para participar en la reforma del partido fue bautizada como Supersábado, un guiño a aquellos años no tan lejanos en los que CDC se acercaba al liberalismo del Partido Demócrata y no a la CUP. El supersábado duró diez horas y Josep Pujol optó por votar exactamente en el mismo momento que estaba anunciado que lo haría Artur Mas.
Pujol hijo, vestido casual pero elegante, camisa azul dos botones desabrochada, envidiablemente bronceado, las patillas finamente recortadas, saludó a unos pocos representantes del partido y se presentó ante las urnas en el exacto momento en que lo hacía la mujer del presidente del partido, Helena Rakosnik. Mientras Mas votaba, Pujol tomó sitio en una mesa para observar la escena. Solo, sin que nadie le hiciera caso o le reconociera, el hijo de Pujol y Marta Ferrusola, el último miembro de la familia imputado por la justicia, salió a la calle. A pocos metros del acceso al local de CDC, Pujol parecía escrutar quién entraba y quién salía. Cerca de Pujol estaban apostados dos hijos de Mas y de Rakosnik y sus dos nietas. Los Mas júnior dejaron a las niñas con los abuelos y cruzaron al otro lado de la calle: era el momento de una sesión de fotos para la prensa, cinco minutos de propaganda de valores familiares. Josep Pujol, representante de la que fue la gran tribu convergente, hacía rato que se había esfumado.
La sede está llena de copas ganadas por equipos deportivos del partido. Muchos trofeos datan de los primeros años del pujolismo, como la I Copa JNC de monopatín (1980) o el premio al Primer Clasificado del I Campeonato JERC de fútbol (1982). Josep Pujol las ha visto en estas vitrinas desde el principio de los tiempos; quizá ayer lo hizo por última vez, si ganan los partidarios, como Mas, de enterrar a CDC.