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El buitre, principal víctima del veneno en Madrid

El Centro de Recuperación de Animales Silvestres halla sustancias tóxicas en los cadáveres de buitres, milanos y búhos reales

El veneno que se emplea en el campo y en los montes madrileños mata a numerosos animales, algunos de especies protegidas. Son la punta del iceberg, porque tan solo se detecta un 10% del total de casos, advierte WWF en un informe sobre el impacto del veneno en especies amenazadas. El Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Madrid (CRAS) ha encontrado sustancias tóxicas en los cadáveres de siete buitres (protegidos como animales vulnerables), siete milanos reales (en peligro de extinción) y dos búhos reales, entre otras, en un periodo de cinco años.

Buitres comiendo carroña en el refugio de aves de Montejo de la Vega (Segovia), en 2015. Ampliar foto
Buitres comiendo carroña en el refugio de aves de Montejo de la Vega (Segovia), en 2015.

“Madrid tiene un serio problema por envenenamientos e intoxicaciones de fauna silvestre", advierte Miguel Ángel Hernández, miembro de Ecologistas en Acción. Las sustancias que se utilizan son "fáciles de adquirir" y tradicionalmente su uso está ligado a la caza, ganadería y en menor medida a la agricultura, indica WWF España. En la región madrileña, el patrón nacional no varía, pero se alza con el primer puesto la actividad cinegética, donde se emplea para eliminar depredadores que pueden constituir una competencia para el cazador al buscar ambos las mismas presas: conejos o perdices.

En la Comunidad de Madrid las aves rapaces son el grupo que más sufre por esta práctica, con el 38% de los casos de envenenamiento. En segundo lugar, aparecen los mamíferos domésticos, sobre todo perros y gatos (25%), seguidos por los zorros (10%). Los 43 buitres negros de los que se tiene constancia oficial de que fueron envenenados en Madrid entre 1992 y 2003, podrían suponer en realidad alrededor de 400 ejemplares, debido a que solo se detecta al 10% de los animales muertos por esta causa. "Los cadáveres son retirados u ocultados por quien utiliza el veneno y, sobre todo, el territorio es muy amplio y la dedicación de los agentes de la autoridad a estas tareas es limitada", dice Carlos Cano de WWF.

En España habita más del 80% de la población europea de buitre negro con más de 1.300 parejas. La causa de que sea la principal víctima de las sustancias tóxicas se debe a que se ceba sobre todo en individuos adultos por su forma de buscar alimento, rastreando el suelo a baja altura. Las sustancias tóxicas acabaron también con 19 águilas imperiales ibéricas o 15 milanos reales, entre otras rapaces como águilas reales, perdiceras; búhos reales, buitres leonados o aguiluchos cenizos.

"Desde las ONG siempre hemos denunciado la ausencia de una estrategia de lucha contra el veneno y, lo que es más importante, de instrumentos eficaces de vigilancia, análisis y sanción de estas actividades delictivas", se queja Hernández. Desde 1995 el uso de cebos envenenados es considerado delito en el código penal y es también una infracción administrativa que puede suponer el cierre del coto de caza o explotación donde se haya utilizado, además de fuertes multas.

WWF detectó en Madrid "dos grandes zonas" con especial incidencia en el uso de veneno. La primera está situada en el suroeste, en los valles de los ríos Alberche y Guadarrama, lindando con Toledo por el sur y con Ávila por el oeste. Los casos más frecuentes y más graves porque han afectado a especies emblemáticas y amenazadas se han dado en los municipios al oeste del Guadarrama. La segunda se extiende por el centro-este de la región, en los valles de los ríos Henares, Jarama y Torote. Ambos lugares coinciden con "dos áreas importantes de dispersión juvenil y campeo del águila imperial ibérica y del buitre negro.

Más allá de los límites de Madrid, el Centro de Tratamiento de Residuos de Ávila supone uno de las trampas principales para los buitres que acuden a la llamada de los restos de comida, también los de las colonias de la Sierra del Guadarrama. En julio del año pasado, miembros del Colectivo Azálvaro localizaron allí los restos de seis buitres negros muertos por una probable intoxicación masiva. Pocos días después, aparecieron muertos dos buitres negros, un adulto que portaba un emisor, por lo que se sabe que había visitado el vertedero, y su pollo en el nido situado en una colonia de las estribaciones de la Sierra del Guadarrama.