Colau y el PSC aíslan el pacto de Barcelona de la campaña electoral

Collboni llevará BSM, la promoción económica y cultura. Mòdol se encargará de la dirección de Arquitectura, Ballarín, de Comercio y Andrés de Infancia, Juventud y Mayores

Jaume Collboni y Ada Colau, en la presentación del acuerdo.
Jaume Collboni y Ada Colau, en la presentación del acuerdo.Albert Garcia

“Un pacto por, para y con Barcelona al margen de siglas”, dijo la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. “Ponemos la ciudad por delante, no hemos hecho cálculos electorales”, reafirmó su nuevo socio en el gobierno, el socialista Jaume Collboni. Los dos presentaron ayer su acuerdo, que debe ser ratificado por las bases de los dos partidos. Con respuestas casi calcadas, aseguraron que sus prioridades son las políticas de empleo y la lucha contra la desigualdad y que pondrán objetivos por delante de siglas. Que pretenden aislar el acuerdo de ciudad del ciclo electoral. Y que el gobierno está abierto a la entrada de ERC. Las críticas de la oposición, que recordó que el pacto no suma la mayoría del plenario, fueron duras y unánimes.

“Tenemos diferencias y críticas mutuas que no aparcamos, pero demostramos con hechos que ponemos objetivos por delante de siglas”, defendió Colau sobre sus discrepancias, que también existen en cuestiones de ciudad, como la moratoria hotelera, la candidatura olímpica de Barcelona a los juegos olímpicos o el futuro del centro social ocupado Can Vies, en Sants. “Construiremos consensos”, aseveró Collboni sobre las discrepancias. Sobre la pugna electoral, y a la pregunta de si desafía al PSOE, zanjó: “No es un pacto contra nadie y mucho menos contra Pedro Sánchez, tiene todo mi apoyo”. Collboni suele defender que el pacto tiene el aval tanto de la ejecutiva del PSC como de la del PSOE y recuerda que Sánchez defiende las “alianzas de izquierdas”.

La oposición rechaza el acuerdo

La oposición rechazó el acuerdo de Gobierno. ERC y CUP, pidieron a las bases de BComú que voten en contra.

Xavier Trias (CiU). "El pacto es fruto del "no podemos"", dijo. A Collboni "no le dejarán mandar", dijo.

Carina Mejías (Ciutadans). Auguró "inestabilidad" y dijo que "votar a los socialistas es votar a Podemos".

Alfred Bosch (ERC). Criticó a Colau por "traicionar el sueño volviendo al PSC".

Alberto Fernández Díaz (PP). Advirtió de que están en "minoría absoluta".

Josep Garganté (CUP). Llamó a las bases a "sublevarse y votar no" un pacto "con la mafia" que consideró "una estafa en toda regla".

No se trataba de una apreciación menor. A un mes escaso del inicio de la campaña electoral, los rivales del PSC y de Colau ya afilan los cuchillos asegurando unos que este acuerdo es el embrión de lo que puede pasar tras el 26-J y otros que Podemos acabará renunciando sus ideales para pactar con los socialistas. El objetivo del PSC y de Colau es, pues, dejar claro que Barcelona es Barcelona y que esto no prefigura nada de lo que pueda pasar tras las elecciones generales en el conjunto de España.

 Para entrar en el Gobierno, los cuatro concejales socialistas han aceptado parte del código ético de Barcelona en comú: no se bajan el sueldo a 2.200 euros mensuales que cobran 11 concejales del partido de Colau, pero renuncian a las dietas de los entes supramunicipales (como el Área Metropolitana o el Puerto) y si son investigados por casos de corrupción deberán poner su cargo a disposición de la alcaldesa. Un punto que elude Collboni, imputado en diciembre pasado en una pieza del Caso Mercurio por supuesto tráfico de influencias. El documento del acuerdo también fija que en el debate soberanista cada formación actuará de acuerdo con su programa político. En el último llamado a ERC para que se sumara al pacto, Colau aseguró que Barcelona estará al frente de la reivindicación del derecho a decidir.

A la esperada pregunta a Colau de si pasar de 11 concejales a 15, todavía lejos de la mayoría de 21, sirve de mucho, la alcaldesa llevaba la respuesta preparada: “15 concejales no son 21 pero tampoco son 11”. La alcaldesa y Collboni también contestaron sin mostrar preocupación a la cuestión de si temen que su acuerdo de gobernabilidad supondrá el veto de ERC y la CUP a futuras votaciones. “Le tomo la palabra [al líder del grupo municipal de ERC] a Alfred Bosch, que siempre ha dicho que hay que hablar con la ciudad por delante. Confío en su palabra, la ciudadanía no entendería [una negativa] hay coincidencias de programáticas. “Su aportación ha sido positiva en los últimos meses, necesitamos mayorías amplias y tendemos la mano a todos los grupos”, remachó Collboni.

Una negociación de cartapacio que "no ha sido fácil"

Tanto Colau como Collboni admitieron ayer que alcanzar el pacto “no ha sido fácil”. El cartapacio ha sido la negociación más compleja en unas conversaciones cuyo peso han llevado desde enero —y con la interrupción del presupuesto— por parte de Barcelona en comú el gerente, Jordi Martí, el concejal Eloi Badia y el jefe de Gabinete de la alcaldesa, Manu Simarro; y por parte del PSC el jefe de gabinete y coordinador del grupo municipal, Salvador Ila, el secretario de organización de la Federación de Barcelona Carlos Prieto y el propio Collboni.

La alcaldesa defendió que han evitado que los partidos controlen áreas enteras: “No hemos hecho compartimentos estancos, sino de forma transversal, para compartir responsabilidades”. Pero la alcaldesa mantiene el control sobre prensa y comunicación, seguridad y prevención y los planes de barrios y Besòs. Su hombre fuerte y portavoz seguirá siendo Gerardo Pisarello, teniente de alcalde de Economía, Trabajo y Planificación Estratégica, que controlará las relaciones internacionales, los planes de empleo, presupuestos, Hacienda, Barcelona Activa, las políticas de Memoria Histórica y el IMI.

Collboni será el segundo teniente de alcalde de Empresa, Cultura e Innovación. Desde aquí controlará las políticas de promoción económica de la ciudad (la presencia municipal en la Feria o la Fundación Mobile), coordinará la comisión Ayuntamiento - Generalitat y la mayor empresa municipal, BSM. De Collboni dependerán las áreas de comercio y mercados, que capitaneará la concejal Montse Ballarín, y el comisionado de Cultura, que elegirá el PSC para un área que seguirá sin concejal.

En el ámbito de Urbanismo, la tenencia la seguirá capitaneando Janet Sanz, y Daniel Mòdol será concejal de Arquitectura, Paisaje y Patrimonio: dirigirá el instituto municipal de Paisaje Urbano, la dirección de Patrimonio y la de Arquitectura (en el cartapacio no figura la denominación de Arquitecto Jefe, un cargo que en el pasado ha tenido un gran peso o ha sido controvertido, según los mandatos). Los socialistas también tendrán la concejalía de Infancia, Juventud y Mayores (renombrada, porque nadie entendía muy bien qué significaba 'Ciclos de Vida'), bajo la responsabilidad de Carmen Andrés, que colgará de la tenencia de Derechos Sociales que dirige Laia Ortiz y que mantiene la tutela sobre vivienda.

El pacto deja en manos del PSC tres distritos que ahora dirigen tenientes de alcalde. Sant Andreu, pasa a Carmen Andrés. En el Eixample, Montse Ballarín relevará a Agustí Colom, que pasa a Les Corts; y Sarrià-Sant Gervasi, que pasa a depender de Daniel Mòdol liberando a Pisarello. Laura Pérez pasa de Les Corts a Sants-Montjuïc, hasta ahora capitaneado por Jaume Asens, que mantiene la tenencia de Derechos Civiles, Transparencia y Participación. La única teniente que mantiene territorio es Janet Sanz, que compaginará Nou Barris con Urbanismo, Ecología y Movilidad.

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