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Ràfols-Casamada, selección especial

La Fundación Vila-Casas expone en Barcelona 40 obras que el artista consideraba sus mejores pinturas

En primer término, 'El taller', acrílico sobre tela de 1995, de Ràfols-Casamada.
En primer término, 'El taller', acrílico sobre tela de 1995, de Ràfols-Casamada.

Las obras producidas entre finales de los años cincuenta y 2006 están consideradas como las mejores del pintor Albert Ràfols-Casamada (Barcelona, 1923-2009), uno de los creadores más reconocidos de la historiografía del arte catalán. De este periodo de madurez se ha nutrido el crítico Josep Francesc Yvars para seleccionar las cerca de 40 pinturas que ha reunido para la exposición Pintura que puede verse hasta el 17 de julio en Can Framis el centro cultural de la Fundación Vila Casas en Barcelona. “Era su colección ideal, que él llamaba la ‘Colección de María’ [por su mujer, la también pintora María Girona] formada por obras que no quería vender, ya que sintetizaban mejor que ningunas otras la trayectoria de este pintor formalista, lírico y emotivo, con un ego muy contenido y un carácter silencioso que le dio una veracidad a su obra poco habitual”, explicó Yvars, comisario de la exposición, crítico y gran especialista en este pintor.

No es la primera vez que estas obras se exponen justas. Yvars comisarió en 2006 una muestra itinerante que recorrió durante dos años ciudades como Bratislava, Lisboa, Roma, Guadalajara (México) y Nueva York, ciudad donde estuvo dos meses y representó “su consagración internacional pero, sobre todo, supuso una especial ilusión para el artista ya que su pintura está muy inspirada en el expresionismo abstracto americano, una de sus fuentes de inspiración junto al informalismo francés”. En efecto, Ràfols-Casamada evolucionó de la figuración a la abstracción lírica, sometiendo a sus obras a una desfiguración y depuración y reduciendo objetos de la vida cotidiana a ideas plásticas, donde la materia, mediante lo que se ha llamado “la especulación de la forma” y el color, aplicado como manchas combinadas de forma contrastada, acabó siendo predominante y característico de su obra.

El triptico 'Homenatge a Léger 2', de Ràfols-Casamada, expuesto por primera vez en vertical. ampliar foto
El triptico 'Homenatge a Léger 2', de Ràfols-Casamada, expuesto por primera vez en vertical.

La muestra internacional que recorrió medio mundo entre 2006 y 2008 tuvo su germen en un ensayo que el mismo crítico realizó, mano a mano con Ràfols-Casamada realizado entre 2003 y 2006, Visió i signe. La pintura de Ràfols-Casamada, considerado una obra de referencia de este artista. Fue ahí donde pintor y crítico crearon esta especie de museo imaginario que ahora puede verse, por primera vez, en España. “La presenté para que la organizaran unas cinco o seis instituciones del país, pero ninguna tuvo interés”, explicó ayer Yvars. “Ahora estoy contento con que se pueda ver en la Fundación Vila-Casas. La única condición que pues es que fuera en Can Framis, porque es el más museo de todos los centros de esta entidad”, recordó Yvars.

Pese a los años que han pasado, el crítico ha vuelto a reunir las mismas obras, hoy pertenecientes a galerías como la Joan Prats (que aporta 24), la fundación Ràfols Casamada de Capellades (6), la Colección Carmen y Lluís Bassats (5), la fundación Perramón de Ventalló (2) y otras entidades como La Caixa que ha cedido La visita (1992) una enorme obra que recibe al visitante y que fue el cartel de las exposiciones internacionales. Por su parte, Fundación Eina, Gas Natural, Colección Olor visual y la propia Fundación Vila-Casas, aportan solo una hasta las 47 pinturas reunidas, pese a que solo se muestran unas 40. “He quitado unas cinco o seis, porque no quería mostrarlas amontonadas”, explicó Yvars.

Algunas de las obras se presentan cómo nunca se habían visto hasta ahora. Es el caso de los tres acrílicos de Homenatge a Léger 2, una obra de inspiración pop de 1968 que por primera vez pueden verse “montadas en vertical, tal y cómo quería él”, explicó ante el tríptico el comisario. Yvars está convencido de que su exposición “refleja bien la pintura de Ràfols-Casamada y es un tributo a Maria, su cómplice”.

Archivo en los Encants

En cuando al desagradable episodio que se vivió el pasado mes de agosto cuando salió a la venta en un puesto de los Encants parte del archivo y la biblioteca de los dos pintores; algo que la Generalitat solucionó tras adquirir todo el legado con valor que permanecía en manos de las herederas, asegurando que lo que se vendió por los suelos era un material de segunda que se conservaba en un local que había que desalojar, Yvars fue tajante: “Por ley, los herederos de los pintores y artistas no tendrían que tener voz y voto en la gestión del patrimonio de sus antepasados. Se lo dije a Paloma Picasso y se enfadó mucho”, remachó el crítico.

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