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DIADA DE SANT JORDI

A Sant Jordi, con los deberes hechos

La Diada en sábado dispara las ventas de libros un 40% en los días previos, mientras lleva a los libreros barceloneses a reforzar su presencia con más paradas

Unos libreros, preparando ayer su tenderete en Barcelona.
Unos libreros, preparando ayer su tenderete en Barcelona.

En sábado y quizá con lluvia (al menos, por la tarde e, incluso, tormentas notables en Girona y parte de Barcelona), pero todos con los deberes hechos, previsores: los libreros, desafiando al mal tiempo con más tenderetes, y muchos lectores, habiendo hecho ya la compra de su libro. Así, junto a las cada vez más variopintas notas de color de las rosas (5.132 puestos sólo en la capital catalana), arranca hoy la Diada de Sant Jordi, en la que el sector del libro ha detectado en toda Catalunya un incremento de las ventas en las últimas dos semanas de un 40% con relación al año pasado.

En la capital catalana, epicentro de todas las posibilidades (gente que marche fuera de fin de semana, posibles visitantes de comarcas que aterricen por ser sábado, tiempo más bien inseguro con probable lluvia por la tarde…), para sorpresa del mismo Gremio de Libreros se ha detectado un ligero incremento de un 2% en el número de paradas, que en toda la ciudad finalmente serán unas 860. Ni qué decir que los distritos de Ciutat Vella y Eixample concentran el 76% de las mismas; el siguiente es Gràcia, con el 7%. De todas ellas, sin embargo, sólo unas 200 (el año pasado fueron 177) responden a puestos propiamente de librerías. “Se nos pide que esponjemos el centro y que marchemos a los barrios más periféricos pero luego ahí se ponen a vender libros u otras cosas gente que no son libreros”, lamenta Marià Marín, secretario técnico del Gremio de Libreros de Cataluña.

“Querría ver libros y rosas en Broadway”

No los firma él, pero Markus Dohle vende cada día dos millones de libros en todo el mundo. Es el consejero delegado de Penguin Random House, quinta compañía editorial del planeta, primera en Latinoamérica y segunda en España. “La experiencia más impactante que se puede tener con los libros en todo el mundo es Sant Jordi; mi sueño sería llenar todo Broadway con mesas de libros y rosas”, dijo ayer en Barcelona, en el marco de una jornada convocada por la revista Librújula y el Mobile World Centre.

Dohle regó los oídos de las más de 150 personas (entre ellas, la plana mayor del grupo en España) que le escucharon, asegurando que “en el ámbito de la cultura, a nivel mundial, el sector del libro es el único que ha aumentado sus ingresos en los últimos 10 años”, que invierten unos 750 millones de dólares en anticipos para libros que se publicarán “de aquí a cinco o 10 años” y que los textos largos tendrán larga vida porque “en un momento de sobreinformación, es un privilegio sumergirse en una historia un tiempo, hacer una pausa en esta vida frenética”. Pero también dejó caer un dato que puede llegar a ser inquietante: “El 50% de nuestros libros se están comprando hoy on-line; quizá los lectores van a las librerías físicas a hojearlos pero los compran por la Red”. Por ello, una de sus preocupaciones ahora es “ser capaces de crear una demanda directa para estos compradores; no queremos depender de empresas on-line que creen esa demanda por nosotros”.

El malestar queda tamizado por las ventas previas, que se han activado en las dos últimas semanas como nunca, hasta alcanzar un 40% más que en el mismo periodo de la campaña de 2015. La felicidad, en ese aspecto, es doble porque, también contrastando con las últimas diades, no parece que habrá demasiada concentración de ventas en uno o dos títulos. La suerte irá más repartida, aunque el thriller psicológico La chica del tren, de Paula Hawkins (camino del long-seller: salió el pasado junio), la última novela de Mario Vargas Llosa, Cinco esquinas, los relatos de Empar Moliner, Tot això ho faig perquè tinc molta por (la polémica intervención de la autora quemando una Constitución en TV-3 ha ayudado a tener su nombre en la mente de los potenciales compradores) y La filla del capità groc, del mediático periodista Víctor Amela, se perfilan para figurar en la lista de más vendidos.

Entre los títulos alternativos a ellos que también están empezándose a mover bien de ventas estos días figuran los relatos de Lucia Berlin, Manual para mujeres de la limpieza, la segunda novela de Albert Forns, Jambalaia, o, en general, los cuatro trabajos periodísticos de la premio Nobel Svetlana Alexiévich.

Conflicto por el descuento

En cualquier caso, los top de la lista sólo significan el 6% de las ventas del día, minúscula proporción de los cerca de 40.000 títulos que hoy estarán en las mesas y que dejarán un 2% más de los 20,35 millones de euros que se facturó en el Sant Jordi pasado, según los cálculos del gremio. Precisamente, la aplicación del tradicional 10% descuento en el precio de los libros que se ofrece en esta jornada generó ayer cierta polémica cuando trascendió que diversas librerías y otras entidades recibieron una notificación del gremio de que serían denunciadas si hacían uso de él fuera de la fecha del 23 de abril. “Se han recibido una quincena de denuncias de esa práctica irregular, pero más de la mitad no tenían fundamento”, aclara Marín.

El origen del alud de quejas está en la confusión que ha generado el acuerdo que el sector del libro ha alcanzado en la Comunidad de Madrid para aplicar en La Noche de los Libros (que se celebró ayer) ese 10% y no el 5% que correspondería. A esa práctica madrileña se han unido León, Zaragoza y Valladolid. “La Cambra del Llibre de Cataluña evaluará qué está pasando con estos descuentos en días previos; hay una Ley del Libro que regula que sólo se puede aplicar un 5% de descuento hasta el día señalado y una sentencia clara del Tribunal Supremo al respecto y no entendemos cómo se ha podido llegar a esa situación; lo plantearemos a nivel estatal”, dice Marín. Pero eso será después de Sant Jordi...

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