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Magris incita a la aventura de leer

El escritor italiano, pregonero de la fiesta de Sant Jordi, explica su forma de entender la literatura

Claudio Magris (izquierda), ayer, durante la conversación con Josep Ramoneda.
Claudio Magris (izquierda), ayer, durante la conversación con Josep Ramoneda.

Un libro se escoge por aventura y por amor. Te tienen que fascinar como las personas cuando te enamoras. Es como la música, en los libros encuentras algo intuitivo. De esa forma explicaba ayer el escritor italiano Claudio Magris, una de las voces de la literatura europea más reconocidas, cómo entiende la fascinante relación entre el libro y el lector. Pregonero de la fiesta de Sant Jordi en una conversación con Josep Ramoneda en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, Magris expresó sus sentimientos y su forma de entender la literatura de una forma casi íntima. Así contó que su iniciadora fue su zia Maria, que cuando tenía cinco años le leía Los Misterios de la jungla negrade Emilio Salgari: “De esa forma entendí la variedad del mundo y me lo aprendí de memoria”.

Esa fue su conexión con lo que luego ha sido su pasión y vida por la literatura con la que ha expresado una de sus obsesiones, la de una Europa diversa y sin fronteras que ha abordado en su extensa obra, tanto literaria como periodística. “Yo reflexioné sobre Trieste, donde nací y tierra de frontera con muchos problemas históricos, precisamente cuando me fui, cuando la veía desde Turín”, comentó ayer a preguntas de Ramoneda que, por ejemplo, le planteó cómo era su biblioteca particular. Magris, divertido, contestó que intentaba "desesperadamente" ordenarla sin conseguirlo.

Al autor de libros como El Danubio,le gusta escribir en cafés "y porque en los cafés no hay libros que me distraigan que es lo que me puede pasar en la biblioteca de casa".

Confesó que escribe con pluma y que a menudo se le rompen: "Soy un analfabeto digital, pero no lo digo por coquetería de ninguna clase" , puntualizó. No se mostró preocupado por el futuro del libro de papel frente a los formatos de lectura tecnológicos: "Yo estoy muy ligado a sentir el papel en las manos pero, de la misma manera, pienso que el Libro, con mayúsculas, no perderá nunca su naturaleza".

Otra confesión: a Magris las grandes bibliotecas le inquietan por su silencio reverencial: "Son patrimonio de todos y son excelentes pero yo me siento más cómodo escribiendo en un café". Y dijo también que siente nostalgia por las grandes y antiguas librerías: "Eran fascinantes porque podías encontrar joyas secretas". Lo que sí le preocupa es el exceso de oferta literaria ante una demanda que no está a la altura: "Lo que deberíamos es motivar y estimular a que haya más lectores, ese es el problema".

Guerra y Paz, el Quijote y la Odisea han sido tres lecturas que le introdujeron en el conocimiento de los valores de la humanidad: "Se podría decir que han sido tres libros de mi vida".

Magris se mostró encantado de ser el pregonero de la fiesta de Sant Jordi: "Me confieso enamorado de esta ciudad a la que conocí hace 35 años y con la que mantengo, como si fuera una novia, una relación de pasión".

Después de presentar su nueva novela, No ha lugar a proceder (Anagrama) —en la que el personaje central atesora todo, incluido libros nazis— Magris reflexionaba en el pregón sobre la condición de los libros: "En realidad hasta con los libros que no nos gustan hay que pasar cuentas con ellos. Es como las personas, están vivos, son criaturas y no todos son buenos".