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Los golazos del dictador

Una revista estadounidense publica el primer estudio científico sobre la influencia de la política en el fútbol. Todos los equipos preponderantes en los regímenes fascistas y comunistas de Europa perdieron su posición imbatible

Partido disputado en 1975 entre el Dynamo de Berlín y el Vorwärts Stralsund.
Partido disputado en 1975 entre el Dynamo de Berlín y el Vorwärts Stralsund.

La historia del Dukla de Praga, formado por las Fuerzas Armadas de Checoslovaquia en 1948 como ATK Praha, es el relato de un equipo de fútbol perseguido por la larga sombra de su pasado comunista; que se instaló en la gloria y cayó estrepitosamente con la democracia sin ser capaz de reaccionar. Hasta finales de los ochenta, ganó 11 veces la Liga y nueve la Copa nacional. Pero con la disolución de Checoslovaquia, ahogado por el vacío financiero, tuvo que mudarse lejos de la ciudad y una vez deportado de la capital acabó desapareciendo. Transcurrido el tiempo, otro equipo de la cuarta división repescó su nombre por nostalgia. El nuevo Dukla fue ascendiendo y viste los mismos colores, granate y amarillo oro, pero ya no es el mismo club que el mítico que quedó fuera de juego.

Este es solo uno de los casos que tiene en cuenta el primer estudio científico sobre la influencia de la política en el balompié, Democracy and Football, que acaba de ver la luz en la revista estadounidense Social Science Quarterly. Sus autores son los tres hermanos menores de una familia gallega de ocho vástagos, profesores (Universidad de Vigo y Pompeu Fabra) de tres disciplinas que aparecen entrelazadas en este artículo pertrechado de fórmulas y tablas matemáticas. Santiago Lago Peñas es economista; Carlos, especialista en rendimiento deportivo; y su gemelo, Ignacio, profesor de ciencias políticas. Todos son integrantes del grupo GEN (Governance and Economics Research Network): “pasamos de jugar a los soldados de niños a hacer ciencia juntos”, cuenta desde Vigo Santiago, el mayor de los tres.

El artículo revisa 1.980 ligas celebradas en 47 países europeos entre 1.950 y 2011. Estados con extensa tradición democrática, antiguos miembros de la órbita soviética y aquellos como España que vivieron sometidos a regímenes dictatoriales y caminaron por una transición. Y el resultado es categórico: tendrán más o menos éxito y una constelación más o menos luminosa de estrellas bien pagadas, pero ninguno de los equipos preponderantes en los periodos no democráticos lo sigue siendo ahora. Los que más ligas ganaban, apoyados por dictaduras, tuvieron que adoptar formas capitalistas de financiación, pujar por sus jugadores y apechar la realidad, tantas veces cruda, de sus presupuestos. Las victorias se van equilibrando, y “el equipo que dominaba la liga pierde progresivamente su hegemonía según avanza la democracia”, concluyen los Lago Peñas. “Hoy, las reglas de mercado (dinero, salarios, fichajes) marcan el destino”, resume Carlos.

Lo del Dukla se repite con su correspondiente duelo en muchos países del antiguo Bloque del Este. El dream team era el del Ejército, que seleccionaba a los futbolistas durante el servicio militar y trasladaba al estadio en forma de goles su aplastante dominio sobre el pueblo. Los otros equipos existían, si no, no podría haber Liga, pero se abstenían de despuntar y existía un férreo control sobre los árbitros. “En la Guerra Fría”, el fútbol era una “lucha simbólica” con botas de tacos “entre comunismo y capitalismo”, y en sistemas como el húngaro, recuerda el informe, las plantillas tenían que pasar la prueba del algodón y demostrar su limpieza ideológica.

En Berlín Oriental, el Dynamo, que estaba controlado por la Stasi y llegó a ganar 10 ligas seguidas hasta 1987, se vino abajo con la caída del Muro y encalló en la cuarta categoría del fútbol alemán. Con la demolición de los regímenes y el aperturismo, “los mejores jugadores de Checoslovaquia, Rumanía o Polonia emigraron a occidente”.

Los investigadores se centraron en Europa por ser el continente donde la popularidad de este deporte es más uniforme. En ninguno de los 13 países que emprendieron una transición a la democracia más acá de 1950 escogidos para la muestra el equipo más exitoso siguió siendo el mismo. Se ha dicho muchas veces que el fútbol fue utilizado por fascismo y comunismo para ganar prestigio y mostrar la superioridad de sus valores. La “manipulación política afectó al equilibrio competitivo”, pero “hay lugares como España o Portugal” en los que, por muchas teorías que se aireen, “no es fácil determinar cómo influía el Gobierno”, advierte Carlos Lago.

“Con el Real Madrid, no hallamos el mecanismo", explica el investigador. "Las hipótesis no pasan de ser rumores", como la de que Franco intervino en el River para que Di Stéfano no fichara por el Barça: “Nosotros creemos que no fue el Madrid el que se valió del dictador, sino que el dictador se valió políticamente de los éxitos del equipo, que ganó seis copas de Europa entre 1955 y 1966, cinco consecutivas”.