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Plensa, multiplicado por dos

El escultor dobla su presencia temporalmente en Barcelona con cuatro obras en el Palau

Plensa junto a su 'Carmela' situada al lado del Palau hasta septiembre. Ver fotogalería
Plensa junto a su 'Carmela' situada al lado del Palau hasta septiembre.

La presencia del escultor Jaime Plensa (Barcelona, 1955) en su ciudad natal se limitaba hasta este jueves a cuatro esculturas de primera época repartidas por la ciudad: una en el Born, otra en la Fundación Miró, una tercera en el Museo Can Framis y Escullera, la cuarta, en la confluencia de Vía Julia con Nou Barris. Desde ayer, uno de los artistas más internacionales, con obras y exposiciones repartidas por medio mundo, multiplica por dos el número de sus trabajos tras la inauguración en el Palau de la Música de otras cuatro obras que acercan a los barceloneses a su obra más icónica y reciente. La más impresionante es Carmela, una cabeza de hierro fundido de 4,5 metros de altura que se ha instalado en el exterior del Palau (con Sant Pere Més Alt). “La situación en esta esquina virtual que no existía permitirá que el Palau se vea con otros ojos”, aseguró su creador tras explicar que la modelo es una joven barcelonesa. Carmela es la primera oportunidad de ver en esta ciudad una de sus célebres obras con forma de enorme cabeza en el que una joven con los ojos cerrados parece inmersa en sus pensamientos. “Llegó un momento en que quería liberar los retratos de la frontalidad, algo que tiene mucho que ver con la memoria y cómo guardamos los recuerdos”. Por eso, esta cabeza de Plensa está aplanada por su parte posterior.

En 2014 el anterior alcalde Xavier Trias encargó al artista una escultura que se viera desde el aire y que se instalaría en el mar. Al final del anterior mandato ya se habían hecho los estudios de impacto del viento y oleaje para esta gran obra de 52 metros que el artista piensa realizar con láminas de acero como si fuera una malla y que se situaría en el espigón del Gas que separa las playas del Somorrostro y la Barceloneta. Con el cambio de alcaldía el proyecto parece haber caído en el olvido. La semana que viene está previsto celebrar el debate Escultura en el horizonte: Skylines ideológicos de Barcelona, dentro del ciclo ¡Valor! que debatirá la idoneidad o no de su escultura —un proyecto que, curiosamente, ni el ayuntamiento ni el artista han explicado nunca y que solo se conoce por las informaciones publicadas en prensa. “Es curioso, no lo sabía. Nadie del Ayuntamiento se ha puesto en contacto conmigo ni me han dicho nada”, aseguró ayer Plensa. En cuanto a la posibilidad de que la obra no llegue a realizarse: “Los artistas intentamos expresar nuestras ideas con proyectos y exposiciones, pero llegan cuando es el momento. Para Awilda,la escultura de Rio de Janeiro esperé 30 años para crearla. No tengo prisa”. Más lacónico fue para referirse a las exposiciones prometidas en el Reina Sofía (tras concederle el Premio Velázquez en 2013) y en el Macba: “Deben de estar en algún lugar”. “En la vida no hay nada por casualidad, lo que pasa es que se hace esperar. Mi relación con Barcelona es esto: esperar”, remachó.

Silent music III de Plensa, situada en el Foyer del Palau. ver fotogalería
Silent music III de Plensa, situada en el Foyer del Palau.

Carmela permanecerá en esta esquina hasta el 18 de septiembre, si no se decide lo contrario. “Un vecino nos ha preguntado ya dónde había que firmar para que la escultura se quede siempre. Puede ser que de esta forma espontánea se quede”, explicó Mariona Carulla, presidenta del Palau. “Además, no molesta, incita a darle la vuelta, casa con el modernismo del Palau y se ve desde todos los sitios, incluso desde mi despacho”, bromeó Carulla.

La relación del artista con la música viene de lejos. Desde 1996 ha creado espacios y objetos para montajes de óperas y teatro. Hace unas semanas Héctor Parra estrenó en Cuenca una obra basada en unos poemas del escultor que fue un éxito. “Cuando de pequeño me escondía en el piano de mi padre ya estaba preparando la exposición del Palau”, aseguró en la sala Lluís Millet donde se exponen los bustos de personas relevantes del Palau. Allí se han instalado dos obras más: Sanna’s dream y Rui Rui’s dream, “otras dos jóvenes anónimas que con los ojos cerrados dialogan entre sí en silencio”. Las piezas que se pudieron ver en la exposición del Museo de Ceret de 2015 están creadas en basalto. La cuarta escultura es, como Carmela, inédita: Silent music III. Está situada en el Foyer del Palau y también se identifica con el estilo Plensa ya que es una pieza de acero inoxidable blanco creada con notas musicales que adquieren forma de hombre sentado sobre piedras de mármol.

En cuanto a esta experiencia, Plensa la calificó similar a “poder tomar un café con Domènech i Montaner; imagino que allá donde esté estará feliz. No hay confrontación, solo hay una historia del arte”, sentenció, para concluir que se sentía el artista más feliz del mundo. “La vida ha sido generosa conmigo y con mis obras. A mi padre le hubiera gustado verme tocar el piano aquí, pero yo era un desastre. Lo que él no sabía era que había otras posibilidades de llegar al Palau”.

Ayer Plensa se sentía, un poco más, profeta en su tierra. Al menos, multiplicado por dos.

 

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