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Copisa también renuncia a las obras del palacio olímpico de Tarragona

La constructora alega que no puede cumplir los plazos para ejecutar el proyecto

La Unión Temporal de Empresas (UTE) integrada por Copisa y Calaf renunció ayer a construir el pabellón olímpico de Tarragona, que debe estar a punto para albergar los Juegos del Mediterráneo de verano de 2017, según explicaron ayer fuentes de la Generalitat. La renuncia llega después de que otra UTE formada por Dragados, Construcciones Rubau SA, y García Riera SL ya hubiera rechazado el proyecto, que cuenta con un presupuesto de 8,1 millones de euros. Según fuentes conocedoras de la operación, los plazos con los que se trabaja hacen inviable el proyecto para las constructoras.

El pabellón olímpico debía estar ubicado en el barrio de Campclar y tener una capacidad para 5.000 espectadores. Fuentes conocedoras de este proceso explican que para cumplir con los plazos de entrega exigidos —de apenas doce meses por la celebración de los Juegos el año que viene— la UTE debería haber prácticamente duplicado los recursos de los que disponía para las obras. Por ello, decidió rechazar el encargo que le formuló la Administración catalana el pasado 10 de marzo.

El procedimiento no permite renegociar los términos del contrato, por lo que las mismas fuentes explican que lo lógico es que la Generalitat convoque un nuevo concurso por el procedimiento de urgencia. En todo caso, el Ayuntamiento de Tarragona y la Generalitat analizarán el problema después de Semana Santa para encontrar una solución, ya que los Juegos están previstos del 30 de junio al 9 de julio del 2017. De hecho, la Generalitat pensaba poner la primera piedra el pasado mes de febrero.

Crítica de la oposición

Este nuevo contratiempo suscitó las críticas de la oposición —Ciutadans, la CUP, CiU y ERC—, que reclamó una junta de portavoces urgente para pedir información al equipo de gobierno de Tarragona, formado por PSC, PP y UDC. Ciutadans consideró urgente recibir explicaciones y consideró que la Generalitat está “despreocupada”, a pesar de ser responsable de la construcción de estas instalaciones.

Por su parte, la CUP anuncia que pedirá al Parlamento catalán que “haga marcha atrás en este proyecto faraónico”, mientras que ERC también reclamó que se “reconsidere” porque “no es normal que renuncien dos adjudicatarias”.