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El Círculo Artístico ‘libera’ la fuente gótica de Santa Anna

La entidad retira la escalera de metal de emergencia y construye una interior

La esquina de Portal del Ángel con Cucurulla, donde hasta ahora estaba instalada la escalera metálica de seguridad del Círculo Artístico, con la fuente a la izquierda.
La esquina de Portal del Ángel con Cucurulla, donde hasta ahora estaba instalada la escalera metálica de seguridad del Círculo Artístico, con la fuente a la izquierda.

Un año antes de lo previsto, el Real Círculo Artístico de Barcelona ha retirado la polémica escalera metálica de emergencia, necesaria para poder abrir el restaurante que instaló en el primer piso. La apertura del restaurante y, sobre todo, la construcción de la escalera de emergencia realizada en mecanotubo que sorprendió a partir del 30 de abril de 2014 a los viandantes en la confluencia del Portal del Angel con la calle de la Cucurulla, causó un gran revuelo por ocupar uno de los rincones más bellos del centro, en concreto la fuente gótica de Santa Anna, que pasa por ser la más antiguas de la ciudad. “Con el andamio que cubrió durante años la fachada de la catedral nadie se quejó, pero aquí hubo un fuerte rechazo”, comentó en su defensa Josep Felix Bentz, presidente de la entidad desde 2009.

La más antigua

La fuente de Santa Anna, considerada la más antigua de Barcelona, fue construida en 1356 y tiene su origen de un abrevadero que utilizaban los caballos de los viajeros que descansaban en el cercano hostal del Vallès y donde tomaban energía las diligencias que salían de la ciudad por la plaza de Santa Anna, nombre de este cruce de caminos hace siglos.

En 1819 la fuente fue ampliada, pero el aspecto actual resultó de la reforma realizada en 1918 cuando se le colocaron los plafones de cerámica noucentista que se pueden ver en las paredes, creados por Josep Aragay. En el cuerpo central se puede ver un escudo de la ciudad esculpido en piedra y en cuatro de los cinco cuerpos se pueden ver los mascarones de donde salían los caños de agua. 

Bentz explicó entonces que la escalera tenía los días contados. “La entidad financiera que tiene alquilados el local bajo la terraza del restaurante los dejará en unas semanas [dijo en septiembre de 2015] y aprovecharemos para hacer una escalera interior antes de que el nuevo operador, una marca de complementos de moda, la ocupe. Ya tenemos los permisos de obra. Desmontar la escalera será cuestión de dos días. Los primeros interesados en quitarla somos nosotros, porque hemos pagado 20.000 euros al año por ocupación de la vía pública”, explicó Bentz. Y así ha sido.

Después de pactar con el nuevo inquilino, una óptica, una reducción de la superficie del local, suficiente para instalar la nueva escalera. Ayer este rincón, situado en uno de los mayores ejes comerciales de la ciudad, aparecía sin rastro de la escalera. “Nunca ha afectado a los edificios históricos porque se apoyaba sobre un muro nuevo, no dañaba al patrimonio, pero si había sido motivo de queja por su impacto visual”, explicaron desde la entidad artística fundada en 1881.

Ahora solo queda pendiente por saldar el otro gran problema que arrastra la entidad, según sus responsables. En 2017 concluye el contrato de alquiler que tiene Faber Gotic, S.L., dirigida por Juan Javier Bofill, y podrán ocupar la parte inferior del Palau Pignatelli, sede el Real Círculo; una enorme sala gótica de 600 metros cuadrados, además de toda la segunda planta del edificio. Bofill, que no permitió, según Bentz que se instalara en su local la polémica escalera, regenta una empresa que exhibe material relacionado con Dalí, algo que le ha llevado a ser condenado en 2012 a retirar el nombre Dalí y sus fotos por competencia desleal, tras una denuncia de la Fundación Gala-Salvador Dalí. En 2017 se instalará aquí una sala de exposiciones y en el segundo piso la biblioteca, el archivo y la sala de consulta para investigadores, según los planes de Bentz.

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