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Unió busca su espacio sin Duran

Los democristianos se replantearán si deben apostar por el referéndum y Espadaler no descarta presentar su candidatura en abril para dirigir el partido

Josep Antoni Duran, a la derecha, junto a Ramon Espadaler, en el centro, el día que el primero presentó su dimisión como líder de Unió.
Josep Antoni Duran, a la derecha, junto a Ramon Espadaler, en el centro, el día que el primero presentó su dimisión como líder de Unió.

Unió Democràtica se ha quedado huérfana. La dimisión de Josep Antoni Duran Lleida, tras 29 años en la dirección, obligará a los democristianos a redefinirse y a buscar la manera de llegar a conectar con la sociedad catalana. “Quizá hemos sido vistos como un proyecto muy a la derecha”, apunta Ramon Espadaler, secretario general de la formación, que pretende hacer hincapié en los aspectos sociales que defiende Unió en esta nueva etapa. Los democristianos coinciden en que ahora toca “normalizar la situación”.

Espadaler asumirá las funciones de Duran hasta el congreso que Unió celebrará los días 16 y 17 de abril próximo y del que saldrá una nueva dirección. En Unió son conscientes de que deben “reorientar” su estrategia, aunque aclaran que no revisarán “la cuestión ideológica”, sino la forma en la que comunicar sus ideas para encontrar su sitio en un panorama político polarizado.

Seguirán dentro del ámbito democristiano, como partido humanista y personalista porque es un marco que no quieren abandonar, pero tendrán que dar más peso a la cuestión nacionalista y replantearse si deben apostar directamente por un referéndum para Cataluña. “Nosotros abrazamos el derecho a decidir”, asegura Espadaler, que reconoce que el referéndum “tiene virtudes” porque obliga a todos los implicados a hacer propuestas y al Gobierno español a hacer una contrapropuesta. Unió debatirá en su congreso sobre cómo adaptar su discurso en apoyo al derecho a decidir ya que, reconocen, el actual mensaje “no ha llegado” a la ciudadanía.

Pese a esto, el partido no va a revisar su postura respecto al independentismo. “Ya nos costó una escisión”, recuerda su líder. El partido no solo rompió con la federación de Convergència i Unió tras la consulta interna sobre la soberanía a la que sometió a su militancia el pasado 14 de junio, sino que también perdió a algunas de sus caras más visibles en favor de una nueva formación, Democràtes de Catalunya, que se presentó a las elecciones catalanas junto con Junts pel Sí, coalición que lideraba Convergència.

Desde Unió siguen defendiendo un debate dentro de la legalidad, en el marco de la Unión Europea y con una seguridad jurídica garantizada. Además, el partido no concibe un pacto con los anticapitalistas de la CUP como el que ha forjado la coalición de CDC y Esquerra para seguir adelante con el procés.

Espadaler “no descarta” presentar su candidatura para presidir el partido en abril, pero no lo hará “a cualquier precio”. El actual secretario general se centrará en que el congreso sea “plural” y se debata sobre las “ideas”. “Los candidatos no son más que los ejecutores de las ideas”, sostiene.

Espadaler reconoce que, tras quedarse fuera del Parlament y del Congreso, el partido debe “redimensionarse”. “Tenemos que adaptarnos a la realidad”, explica, “ya veremos de qué forma”. El dirigente no concreta si este ajuste supondrá la venta del patrimonio inmueble que atesora la formación, aunque todo apunta a que la organización deberá despedir a parte del personal, ya que su representación institucional se reduce al Parlamento Europeo y a algunos ayuntamientos. “Todas las hipótesis están abiertas”, afirman.

Los democristianos cuentan con un plan de ajuste del gasto desde hace años y sostienen que lo han ido cumpliendo pese a las dificultades que han atravesado este último año. Eso sí, la organización reconoce que ahora se “ralentizará" por culpa de haber perdido la representación parlamentaria y, en consecuencia, haberse quedado sin ayudas públicas.

El partido más endeudado

Unió  es el partido catalán que atesora más deudas con las entidades financieras. El Tribunal de Cuentas cifró en 16,7 millones de euros el déficit de la formación al cierre del ejercicio de 2012.

Ramon Espadaler ha reconocido que actualmente deben 16 millones de euros, en los que incluye lo que debe CiU porque todavía no se ha efectuado el reparto. El proceso de desmontaje de la federación está en marcha pero faltan por discutir muchos aspectos y todavía no está claro qué porcentaje de esta deuda pagará cada formación.

El partido tiene mucho que hacer antes del congreso. “Unió todavía tiene un espacio en el centro del catalanismo”, insisten. Un espacio político en el que, añaden los democristianos, ya no tendrán que “competir con Convergència”, porque ha cambiado de bando.

 

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