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Polígonos en busca de internet

Las grandes operadoras de cable se resisten a llevar el servicio a los conglomerados industriales por escasa rentabilidad

Instalación de fibra óptica en el CIM Vallès.
Instalación de fibra óptica en el CIM Vallès.

La Industria 4.0, la nueva revolución del sector, la que ha de abrazar las nuevas tecnologías y digitalizar las fábricas para hacerlas más eficaces y productivas tiene un obstáculo: una mala conexión a Internet. Las grandes operadoras se resisten a llevar la fibra óptica a los polígonos industriales más pequeños de Cataluña ante la falta de infraestructura y la poca rentabilidad que reportan, por lo que empresarios y administraciones se pasan meses y años en busca de alternativas.

La principal perjudicada es la pequeña y mediana empresa, asegura la responsable de polígonos industriales de la patronal Pimec, Marcela Véliz: “La calidad del Internet en estos lugares es patética. Contratas un servicio de 20 megas y solo recibes 1 y si llamas al servicio técnico te dicen que es lo que hay. Tenemos socios que pagan 1.500 euros al mes por la fibra óptica”. El secretario general de la organización empresarial Fepime, César Sánchez, admite que este problema retrasa la llegada de la Industria 4.0: “Hay proyectos del Gobierno central y de la Generalitat, pero van a un ritmo muy lento”.

La fibra óptica va enterrada bajo la superficie, lo que abarata su coste en edificios verticales como los bloques de pisos, que además suponen múltiples clientes, pero lo encarece en los horizontales como las naves industriales. El resultado es que “no compensa” instalarla, aseguran fuentes del sector de las teleoperadoras. Para la urbanista María Buhigas, el problema radica en que muchos polígonos fueron construidos lejos de las principales infraestructuras de telecomunicaciones, “sin responder a un plan” de viabilidad.

El Departamento de Empresa invirtió el verano pasado 12,3 millones de euros en desplegar fibra óptica en 33 polígonos de 14 comarcas. Pero las instalaciones aún están pendientes de que la Comisión Nacional de la Competencia fije los precios mayoritarios para que las operadoras puedan empezar a utilizarlas. Aun así, en los últimos años se ha avanzado. Hoy, aseguran que “se puede decir que el 100% tiene banda ancha”.

Pero la baja velocidad sigue aquejando a un sector en el que cada día se hacen más necesarias las videoconferencias, la gestión digital de la logística y de la producción o el envío de planos y archivos pesados. Tareas que exigen una buena conexión.

El Ayuntamiento de Santa Perpètua de Mogoda tardó un año en encontrar una operadora dispuesta a llevar la fibra óptica a sus polígonos, pese a situarse dentro del Área Metropolitana de Barcelona. “Ha sido difícil porque las principales compañías no mostraban demasiado interés y alegaban que la inversión no les salía a cuenta”, afirma la alcaldesa, Isabel García. Al final, llegó a un acuerdo con la empresa Adamo, que ya ha comenzado las obras en el polígono CIM Vallès y que desplegará la fibra en otros ocho parques de la zona durante este año.

Vodafone señala como impedimentos el déficit de infraestructura y la reticencia de los gestores de los polígonos a lidiar con obras que puedan interferir con la producción. Orange alude también a los mayores costes de las instalaciones horizontales. Aun así, asegura que tiene planeado instalarla este año en polígonos de siete localidades catalanas. Este diario ha intentado recabar la versión de Telefónica sin éxito.

Fuentes de Adamo descartan que los costes sean la principal dificultad para llevar la fibra a las naves industriales y aseguran que se trata de una estrategia comercial: “No es que las grandes operadoras no lleven la fibra a los polígonos de Santa Perpètua. Lo hacen, pero solo para las grandes empresas”.

Colt es otra operadora que también acerca la fibra a los polígonos. Su director de operaciones en España, Jaime Llinas, explica que para que a su empresa le resulte rentable, el polígono debe estar en el camino de la instalación hecha para otro cliente. “A veces es una compañía grande la que paga la mayor inversión y una vez allí, a las demás les sale más barata la conexión”, afirma.

En la Unión Empresarial de l’Anoia, cansados de los precios desorbitados que les pedían las grandes operadoras y del ADSL de 1 mega que hacía que revisar el correo electrónico fuera un calvario, optaron por instalar una antena para tener acceso a la red móvil 4G. “Y estamos encantados, ahora tenemos hasta 50 megas”, asegura el presidente, Ramon Felip. Llevaban años en busca de una conexión de calidad para los cinco polígonos de la asociación. Algunos de ellos incluso forman parte de esos 33 en los que la Generalitat instaló la fibra el año pasado. Pero no podían esperar más. Convencieron a un proveedor local de que invierta en ellos y ahora, por fin, ya no se sienten “en el siglo XVIII”.