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Uno de cada cinco catalanes hace un consumo de riesgo de alcohol

El 44% de los hombres y el 30% de las mujeres de entre 15 y 29 años reconocen haber sufrido intoxicaciones etílicas

Jaume González, ha recurrido a Proyecto Hombre.
Jaume González, ha recurrido a Proyecto Hombre.

Tres consumiciones de alcohol diarias, un par de copas y una cerveza por ejemplo, son suficientes para alcanzar niveles tóxicos de consumo de alcohol, muy perjudiciales para la salud. De hecho, ingestas de este tipo son las responsables, según las autoridades sanitarias, de unos 136.000 nuevos casos de cáncer cada año dentro de la Unión Europea. La percepción de riesgo con el alcohol es muy baja comparada con otras drogas, su uso está muy normalizado y el consumo de riesgo se cronifica. Según el Departamento de Salud, uno de cada cinco catalanes llega a niveles de consumo peligrosos para la salud sin ser consciente de ello.

Aunque hay que distinguir entre el alcoholismo como adicción y el consumo de riesgo —beber tres copas diarias o esporádicamente en grandes cantidades—, las consecuencias del hábito son prácticamente las mismas en términos de salud a largo plazo: el alcohol es el responsable de 200 enfermedades y da nombre a otra treintena que no existirían si no se hubiese consumido. “La adicción al alcohol siempre ha estado presente pero ahora, más de la mitad de los usuarios, están aquí por esta sustancia”, reconoce Oriol Esculiers, director de Proyecto Hombre Cataluña.

El 44% de los hombres y el 30% de las mujeres entre 15 y 29 años reconocen haber sufrido intoxicaciones etílicas en los últimos 12 meses. Los datos obtenidos tras la semana de cribado del Programa Beveu Menys de 2013 revelan que un 5% de la población entre 18 y 34 años podría desarrollar un trastorno por dependencia. El Departamento ha puesto en marcha una campaña de sensibilización contra el consumo de riesgo de alcohol para intentar reducir la ingesta de esta sustancia.

Según los datos de Salud, el riesgo de dependencia del alcohol ronda el 5% en los hombres y el 1,5% en mujeres. Desde 1997, la Red de Atención a Drogodependencias (XAD, en sus siglas en catalán) ha registrado que el alcohol es la sustancia que más inicios de tratamientos provoca. En 2013, último año del que se tienen cifras, la XAD notificó 12.922 inicios de tratamiento ambulatorio por abuso o dependencia de drogas y el 47,05% de ellas eran por alcohol.

Jaume González, de 44 años, empezó a beber diariamente hace unos 10 años, un poco “por desidia y aburrimiento” durante las horas muertas que le dejaba su negocio cuando no tenía clientes. “No es que tuviese un episodio traumático en mi vida que me hiciese empezar a beber. De algún modo estaba ahí latente y salió cuando me cambió la rutina y tuve más tiempo para mí”, relata. El hombre, informático de profesión, se disculpaba en casa con la excusa de que había bebido una copa y, como no estaba acostumbrado, le sentaba mal. “Le reconocía a mi mujer el 5% de lo que había bebido en realidad”, señala. Tocó fondo tras una recaída, justo cuatro meses después de haber sufrido una pancreatitis como consecuencia del consumo elevado durante 10 años. “Estaba en mi coche, sentado, con la botella al lado y me vi hundido, sin capacidad para hacer nada. Estaba desesperado porque no tenía autonomía y pedí ayuda. Pedí que me encerraran”, revela.

El aumento de casos como el de Jaume no sorprende a Esculiers, que lleva varios años observando esta tendencia. “No es que haya un incremento exponencial, es que también se ha detenido el consumo de cocaína porque con la crisis, la gente busca sustancias más asequibles”, apunta el experto. Esculiers señala que la crisis económica ha sido "determinante" para generar nuevos casos.

Un año después de esa llamada desesperada de auxilio, Jaume se encuentra “feliz” tras pasar al último nivel de la terapia nocturna a la que asiste en Proyecto Hombre. Sin recaídas en este año abstinente, Jaume rompió con amistades peligrosas, cambió de hábitos y resocializó con gente nueva. Del daño hepático, ni rastro. “Estoy en un momento fantástico porque hay dos cosas que nunca pensé que me pasarían a mí. Jamás pensé tener que entrar en Proyecto Hombre para desintoxicarme y, el año pasado, cuando estaba enganchado, no pensaba que en un año podría estar así de bien porque pensaba que no había salida para mí. Pero sí la hay”, concluye.