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La independencia lleva a ERC a disculpar la corrupción de CDC

Rufián no ve al PP fiable por sus escándalos, pero cree que CDC es imprescindible para el proceso

Santi Vidal (i) con Gabriel Rufián (d).
Santi Vidal (i) con Gabriel Rufián (d).

Esquerra no había hablado de corrupción en toda la campaña para el 20-D. Unas tímidas alusiones de su candidato, Gabriel Rufián, forzado en los debates televisivos, eran las referencias del partido a los numerosos escándalos que azotan la política. Hasta ayer, en el que los republicanos organizaron un acto frente al Palacio de Justicia de Barcelona en el que pedían “corrupción cero”. Pero solo vieron dos partidos corruptos, el PP y el PSOE. Los numerosos casos de corrupción que rodean Convergència se obviaron hasta que los periodistas hurgaron en la omisión. En sus respuestas, los candidatos evidenciaron que no miden a CDC con la misma vara que a los dos grandes partidos españoles porque los nacionalistas son "imprescindibles" para la independencia.

Rufián se descargó a gusto contra PP y PSOE, pero se olvidó de sus socios en Junts pel Sí. “El Estado español tiene una enorme corrupción. Y hablamos de formaciones que consideran la corrupción como un accidente”, apuntó. Por si alguien pensaba que criticaba al candidato de CDC, Francesc Homs, que ha llegado a definir los escándalos en su partido como “situaciones”, Rufián concretó. Tras cuantificar en 40.000 millones las pérdidas por fraude, atacó a PP y PSOE por las puertas giratorias.

También Santi Vidal, candidato al Senado, señaló a esos dos partidos como los culpables de la corrupción, y añadió a: Unió. El juez suspendido por redactar una constitución catalana sumó imputados y condenados. “El PP tiene 291, el PSOE 67, y Unió 11, seis de los cuáles los juzgué yo”. El PP tiene “a [el tesorero, Luis] Bárcenas, esquiando en Baqueira-Beret”, ilustró Rufián, que concluyó que ese partido no es fiable para gobernar por los numerosos casos que les salpican.

Joan Capdevila, número cinco: “Esto de ser español es un mal negocio, así que ladrones por ladrones, mejor quedarnos con los nuestros”.

¿Sirve la misma reflexión para CDC, también azotada por los escándalos de financiación ilegal? No, y Rufián lo argumentó en el camino hacia la secesión. “¿Por qué se descalifica este proceso por la presencia de según quién, cuando que el PP sea hegemónico en el Estado español refleja muchas cosas?”, se preguntó retóricamente el candidato, antes de dejar claro que no se puede prescindir de CDC pese a la corrupción: “Nosotros entendemos que son imprescindibles”, se justificó. Eso sí, evitó dar por hecho que los convergentes son fiables para gobernar. “Nosotros lo somos. El resto que lo responda por ellos”.

Si Rufián intentó driblar la omisión de Convergència, Vidal la justificó. El candidato al Senado consideró, tras presentarse como adalid de la lucha contra la corrupción, que los pecados en CDC tenían perdón porque el partido tiene “voluntad de cambio”. Aunque se hayan tolerado presuntos delitos en el pasado, el juez ve propósito de enmienda. “El sector que está intentando refundar el partido no está implicado en los casos. Como mucho, se les puede acusar de mirar hacia otro lado cuando se detectaron. Tienen que solucionarlo, les doy un voto de confianza", dijo.

La omisión se repitió por la noche en Vic, cuando el discurso se centró en pedir la movilización independentista. Las únicas referencias a la corrupción -hechas por Vidal- atacaron a PP y PSOE.