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Cines Verdi: programa de mano y matinales

La productora A contracorriente Films promueve cambios en las salas de Barcelona y Madrid tras hacerse con la mayoría de las acciones

Entrada de los cines Verdi, en la calle homónima del barrio de la Vila de Gràcia. Ampliar foto
Entrada de los cines Verdi, en la calle homónima del barrio de la Vila de Gràcia.

La operación de compra de la mayor parte de las acciones de los cines Verdi de Barcelona —las cinco salas de la calle Verdi, las cuatro de Torrijos y las cinco de Madrid— por la distribuidora A Contracorriente Films se cerró hace cuatro meses y los primeros cambios en el que es todo un símbolo en el barrio de Gràcia y el pionero de programar cine independiente en versión original hace casi 30 años en Barcelona se empiezan a ver. Como algo que puede parecer tan simple como las hojas del público, la sinopsis e información básica de cada uno de los títulos, que han vuelto a los casilleros. Desaparecieron hace dos o tres años por la delicada situación económica que atravesaban los cines que abrieron de la mano de Enric Pérez y que hace un año estaban al borde del cierre. “La situación no es, todavía, para respirar tranquilos pero se ha mejorado”, explica Adolfo Blanco, al frente de la distribuidora que se hizo con el 70% de las acciones de Espectarama, la empresa que explota los cines Verdi de Barcelona y Madrid. El 30% restante es de su fundador, que sigue vinculado como director editorial, aclara Blanco.

Lo primero que tuvo que hacer la distribuidora, que tenía en los Verdi a uno de sus clientes preferentes, fue un plan de viabilidad para afrontar la deuda que se arrastraba tanto de proveedores como del alquiler de algunos de los inmuebles que ocupa. Blanco no quiere precisar la cuantía pero reconoce que ha sido necesaria una línea de crédito con el Institut Català de Finances. “La entrada de dinero era la única forma de enjugar la situación económica y ahora lo que toca es recuperar espectadores, lo que vamos consiguiendo”, añade. Los Verdi se vieron azotados por la crisis económica y por el efecto del llamado ivazo (un IVA que se encaramó al 21% por el gobierno del Partido Popular) y llegaron a perder 210.000 espectadores en los últimos años. “De septiembre a noviembre hemos tenido un 20% más de espectadores que en el mismo período del 2014”, concreta Blanco.

Las sesiones especiales de martes y jueves cuestan de 2,90 a 3,90 euros

Una recuperación de público que ha pasado por introducir cambios en la cartelera, crear una programación especial para los martes y jueves con precios “reventados” y rescatar las matinales. Opina que uno de los efectos de la delicada situación económica que atravesaban los cines se notaba en la programación porque el cine de autor es caro y tenían dificultades para pagar. “Naderías no vamos a programar pero si el cine comercial es de calidad o tiene gancho no lo vamos a despreciar”, aclara Blanco, que pone como ejemplo la cohabitación de estos días de Truman (premiado filme de Cesc Gay con Ricardo Darín y Javier Cámara), los Ocho apellidos catalanes (secuela de la supertaquillera Ocho apellidos vascos), El puente de los espías (último gran Spielberg), Star Wars. El despertar de la fuerza (ya un clásico), Langosta (inquietante filme de ciencia ficción del griego Yorgos Lanthimos) o Nadie quiere la noche (último proyecto de Isabel Coixet).

Está claro que las “mejores” estarán los días punta. En cambio, para los martes y jueves —días flojos para toda sala— los nuevos gestores han diseñado dos ciclos especiales para las cuatro salas de los Verdi Park. El de los martes con preestrenos y premièrs (y títulos poco tiempo en cartelera) en el Día del Espectador, con una entrada de 3,90 euros o 2,90 si se es Amigo de los Verdi. “Lograr que venga público joven es nuestro gran objetivo y ese precio es asequible para ellos”, apunta Blanco. La noche de los jueves, con las mismas tarifas que la del martes, es la del ciclo los “imprescindibles”, dedicado a los grandes clásicos: “Pero entendiendo clásico también películas recientes, como Ayer no termina nunca, de Coixet”, comenta el director de las salas. La presencia de directores y primeras estrellas es otro gancho de los jueves.

Los Verdi acaban de estrenar las matinales en las cinco salas de la calle Verdi a 6 euros: “Está claro que estamos en una zona de Barcelona con un público potencial también para las sesiones de la mañana”. También se empiezan a notar otros cambios en las entradas de los dos cines en los que se ha habilitado una pequeña barra con palomitas y cosas de picar y bebidas. “Es una oferta que debemos tener”, argumenta Blanco, que elogia el esfuerzo de los trabajadores. Dan fe de ello los empleados que venden las entradas —y también las palomitas— en las noches de los martes y los jueves desde las pequeñas barras porque esos días las taquillas están cerradas. “Hay más cosas que aún tenemos que acabar de perfilar antes de anunciarlas”, añade. Una de ellas apunta a la creación de un espacio común entre los dos cines Verdi.