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El museo del Prado, 196 años después

La pinacoteca conmemoró el jueves su aniversario con una jornada de acceso gratuito

Ambiente en el Museo del Prado el día de su aniversario.
Ambiente en el Museo del Prado el día de su aniversario.

Tal día como el jueves, el 19 de noviembre de 1819, hace 196 años, el Museo del Prado abría sus puertas. Así que la pinacoteca ha celebrado su cumpleaños. El regalo, en este caso, era para los visitantes: la entrada gratuita a la colección permanente y a las exposiciones temporales El divino Morales y Arte transparente, durante todo el día.

El Prado vive un momento dulce, encadenando varios años de incremento en el número de visitas y en los ingresos propios, cosa importante en tiempo de recortes. En concreto, en 2014 recibió a 2,5 millones de personas, un 7,65% más que el año anterior. Los ingresos por venta de entradas superaron los 15 millones de euros, un aumento anual del 14,31%.

Ayer las taquilleras despachaban los billetes como si fueran churros, a un chorro fluido de visitantes que, como una serpiente, se dirigía directamente a la entrada. Por lo demás, pululaba por las salas la fauna habitual: jóvenes con intereses artísticos, grupos guiados de japoneses o familias de turistas. Los selfies con la escultura La defensa de Zaragoza, de José Álvarez Cubero, en el vestíbulo, se cotizaban al alza. Y algunos chavales aburridos no podían evitar sumergirse en la pantalla de su smartphone. Sacrilegio.

Como es natural, buena parte de los visitantes extranjeros no conocían la celebración, así que han podido borrar un ítem de su presupuesto de gastos. Sobre un mostrador, Pilar e Iván, llegados desde Chile, trataban de comprender el plano del museo. “Estamos de visita y no sabíamos que hoy era el aniversario, nos hemos enterado en la calle, así que ha sido una agradable sorpresa. El Prado es una visita obligada”. En su lista de deseos están la visita a Velázquez y a las Pinturas Negras de Goya. “Estas nos las han recomendado muy especialmente”, dice Iván.

Otros venían a tiro fijo, sobre todo madrileños. Es el caso de Álvaro, un joven artista melenudo: “Suelo aprovechar para venir un ratito algunas tardes, cuando es gratis a partir de las seis, porque no tengo mucho dinero. Hoy he podido venir por la mañana y, además, ver las temporales, normalmente de pago”, explicaba.

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