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Los Pujol admiten traspasos de fondos entre los hermanos en Andorra

Josep y Pere Pujol Ferrusola niegan el cobro de comisiones y sitúan el dinero opaco en el “legado” del abuelo”

Josep y Pere Pujol Ferrusola, dos de los siete hijos del expresidente catalán, admitieron ayer en la Audiencia Nacional que hubo traspasos de fondos entre las cuentas de los hermanos en Andorra. Josep y Pere no se desmarcaron del guion familiar y situaron el origen de esos fondos –ocultos al fisco durante tres décadas- en un “legado” de su abuelo Florenci. Ese capital fue gestionado, detallaron al juez, por el primogénito, Jordi, que repartía los rendimientos del legado a sus hermanos. Las transferencias, sin embargo, no eran unidireccionales (de Jordi a los demás) sino de ida y vuelta.

 

En sus declaraciones como imputados por blanqueo de capitales ante el titular del juzgado central de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, José de la Mata, los dos hermanos admitieron que hicieron trasvases de dinero a la cuenta del hermano mayor. Pero subrayaron que se trataba solo de “compensaciones” para cuadrar números por algún exceso a la hora de repartir los beneficios, según fuentes judiciales. La existencia de esos traspasos consta en la comisión rogatoria que Andorra remitió hace unos meses a la Audiencia Nacional. La documentación incluye todos los movimientos bancarios en aquel país del primogénito y ha dado un vuelco al caso Pujol.

 

Josep y Pere, que respondieron con detalle a todas las preguntas del juez y de la fiscal, rechazaron la idea (atribuida por los investigadores) de que la familia ha funcionado todos estos años como una suerte de “grupo criminal”. Pese a las transferencias de Andorra y otras operaciones conjuntas que también constan en la causa (como una compra de acciones de General Lab con la que cuatro hermanos resultaron beneficiados), los imputados afirmaron que cada hermano desarrolla sus negocios por su cuenta, y que no los comparten.

 

La Fiscalía Anticorrupción sospecha que la fortuna acumulada (y ocultada) por la familia en Andorra procede del cobro de comisiones ilegales a cambio de la adjudicación de obra pública durante el largo mandato de Jordi Pujol al frente de la Generalitat (1980-2003). Uno de los indicios que avala esa tesis son los 11,5 millones que el primogénito obtuvo de una decena de empresarios cuyos ingresos proceden, en buena medida, de las adjudicaciones públicas en Cataluña. Según los investigadores, esas supuestas “asesorías” o “intermediaciones” que prestó Jordi Pujol júnior jamás existieron (no hay contratos, sino solo acuerdos verbales) y sirvieron para camuflar las mordidas.

 

La familia –y por esa senda discurrieron las declaraciones de ayer de Josep y Pere- defiende por el contrario que el origen del dinero es un “legado” que el padre del expresidente, Florenci Pujol, dejó a su nuera y sus nietos al morir (1980). El hallazgo de esas cuentas obligó al expresidente de la Generalitat a confesar, en verano de 2014, que su familia había mantenido una cuenta oculta en Andorra durante 34 años. Pere ya declaró como imputado en la causa judicial abierta en Barcelona a raíz de esa confesión, y explicó (igual que hizo ayer) cómo regularizó el dinero en 2014 junto a sus hermanas Marta y Mireia.

 

Josep (el único de la familia que, hasta ahora, permanecía ajeno a procesos judiciales) detalló ante De la Mata sus manejos en Andorra. Explicó que se acogió a la llamada amnistía fiscal aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy para regularizar los fondos. A preguntas de la Fiscalía, tuvo que detallar además otras operaciones afloradas por la comisión rogatoria entre 2008 y 2010. Según su versión, esos movimientos de cuentas corresponden a un “préstamo” a un ciudadano andorrano que, posteriormente, éste le devolvió, indicaron fuentes judiciales.

 

“¿Y no será que este dinero es el resultado de actividades ilícitas?”, preguntó la fiscal. Ambos hermanos negaron el cobro de comisiones e insistieron en que los fondos proceden del legado gestionado por Jordi. Los dos señalaron que tenían “plena confianza” en su hermano mayor a pesar de que, en algunas ocasiones, no “coincidían” los importes repartidos entre los hermanos.

 

El interrogatorio también versó sobre los negocios particulares de Josep (a través de MT Tahat) y de Pere (con Blau Consultoría). Josep fue preguntado, en concreto, por su relación con el exvicepresidente del Barça Jaume Ferrer, también imputado en esta causa y que figuraba como apoderado de MT Tahat, sociedad patrimonial de Josep. Éste detalló que, cuando Ferrer se separó de su mujer en 1999, lo “recogió” y le nombró apoderado para que le gestionara los inmuebles de la sociedad. Josep Pujol definió a Ferrer como un “amigo” y una persona de su “confianza”.

 

Tras declarar durante seis horas y media (Josep ocupó más de cuatro horas), ambos quedaron en libertad sin ningún tipo de medida cautelar. El juez ha levantado, además, el secreto de sumario.

El “pelotazo” con Sumarroca

Dos de las cuatro horas de la declaración de Josep versaron sobre un “pelotazo” que le benefició a él mismo, pero también a sus hermanos Pere, Oleguer y Jordi. En 2005, los cuatro hijos de Pujol compraron acciones por 42.000 euros de General Lab, propiedad del empresario Carles Sumarroca, uno de los fundadores de Convergència. Las acciones fueron vendidas “sin justificación” a un precio “muy inferior al de mercado”, según el auto del juez que, el pasado 26 de octubre, autorizó las entradas y registros en las empresas y domicilios de Pujol, y que culminó con las imputaciones de Josep y Pere. Dos años después, los hermanos percibieron 2,3 millones con la venta de las acciones. La operación se realizó a través de la empresa de Josep MT Tahat.

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