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Cortocircuitar la mente con arte

Abre una sala de exposiciones en Lavapiés que muestra objetos o personas en vez de cuadros o esculturas

La ‘performance’'Exposición de Sujetadores' en la sala La Juan Gallery.
La ‘performance’'Exposición de Sujetadores' en la sala La Juan Gallery.

Hace unos días unas jovenzuelas de extrarradio pasaban por la calle de Juanelo, en Lavapiés, cuando avistaron a unas performersen un escaparate.

—Pero, ¿esto qué es?, preguntó una.

La otra miró el rótulo.

—Dice gallery: es una galería.

—¿Y esos son los cuadros?

Se encontraban ante La Juan Gallery, un curioso espacio que lleva abierto desde primeros de octubre, que se llama galería, pero que tiene las paredes vacías. “Buscamos el cortocircuito mental que sufrieron aquellas chicas”, asegura Juan Gómez Alemán, quien relata la anécdota y es artífice de la iniciativa junto a su socio Alex de la Croix.

Porque aquí lo que se exhibe no son objetos sino sujetos, cuerpos y acciones en vez de cuadros, esculturas e instalaciones. No le tienen miedo a esa vieja cuestión del arte contemporáneo: ¿cómo exponer una performance? Porque esta es una galería dedicada exclusivamente a lo que llaman “arte vivo”. “Valoramos el instante en el que el espectador mira la obra como el momento supremo del arte”, dice Gómez Alemán. “No nos interesan los objetos que entran en el mercado del arte o el mundo del coleccionismo”.

El etéreo género de la performance (ese que no se puede comprar ni coleccionar) a veces proviene del ámbito del arte y otras de las artes escénicas. En este caso, Gómez Alemán llega a él desde las tablas: “Lo mío es un caso raro porque vengo del teatro pero reniego de él”, cuenta. “Creo que está demasiado asumido a la ficción, demasiado encastrado entre el patio de butacas y la escena”. Aquí, como es natural, rompen esas reglas.

Por ejemplo, recientemente tuvieron su primera Exposición de Sujetadores. Pero no se trataba de ropa interior femenina, sino de artistas que, en vez de colgar su obra, la sujetaban entre sus propias manos mientras el público se paseaba entre ellos. Todos los viernes, el público puede asistir a una visita guiada a un cuarto oscuro que, como imaginarán, se trata de una experiencia muy sensorial aunque, aseguran, apta para todo tipo de públicos.

“No queremos que la gente identifique esto con cierta performance de los 60 y los 70, que trabajaba mucho sobre el dolor, la violencia y el maltrato del cuerpo. Nosotros tenemos más que ver con el mundo de lo cómico”, dice el perfogalerista. Otro de los próximos shows tratará sobre Los Abajonistas, un movimiento artístico constituido por los artistas que nunca han salido del underground y que “más que tener fuentes, tienen charcos”. También darán cabida a noartistas: paradójicos seres que crean arte sin ser artista, digamos, profesional. Entre ellos estarán el dramaturgo Paco Bezerra, el comisario Rafael Doctor Roncero o la actriz Valeria Vegas.

El espacio, en el 21 de la calle de Juanelo, tiene cierto aire desastrado y era antes ocupado por una tienda china de venta al por mayor. “En esta zona se ha hecho mucho dinero, pero ahora los comerciantes chinos se han ido a Cobo Calleja, porque aquí ya no les dejan meter los camiones para descargar mercancías”, cuenta el galerista. El local se llamaba Caballero Dorado y, según relatan, estaba lleno de símbolos chinos de la buena fortuna, algunos de los cuales conservan, a ver si hay suerte.