El Gobierno catalán avisa a la CUP: “Mas es imprescindible”

La portavoz del Gobierno catalán pide “discreción” sobre las negociaciones con la CUP

La vicepresidenta, Neus Munté, y Artur Mas.
La vicepresidenta, Neus Munté, y Artur Mas.MARTA PÉREZ (EFE)

La extrema discreción con la que se están llevando a cabo las negociaciones entre Junts pel Sí y la CUP para intentar desatascar la investidura de Artur Mas no excluye que ambas fuerzas aprovechen cualquier oportunidad para dejar claros sus puntos irrenunciables. Este martes ha sido el turno del Gobierno catalán en funciones, que, por boca de su portavoz y diputada electa de Junts pel Sí, Neus Munté, ha reivindicado a Artur Mas como presidente. Según Munté, la figura de Mas es “imprescindible”.

Pese a que no ha querido valorar las negociaciones con la CUP, Munté ha afirmado que está convencida de que “se encontrarán espacios de acuerdo” y ha remarcado que Mas es, “por descontado”, un “gran activo” e “imprescindible” para el proceso soberanista, tanto de cara a los asuntos internos como en la proyección internacional.

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El presidente catalán en funciones, Artur Mas, se ha reunido con sus consejeros con la incógnita de si podrá repetir al frente de la Generalitat, debido a las reiteradas negativas de la CUP a votar su investidura. Ante esta situación, Munté compareció en conferencia de prensa para asegurar que “el Gobierno no contempla otra situación que no sea la de continuar trabajando”, y ha llamado a “respetar el tiempo de la negociación”.

Lo que no está claro es si los ritmos de la CUP serán compatibles con los que requiere Mas para su investidura. El Parlamento catalán debe constituirse antes del 27 de octubre, y el debate de investidura podría situarse alrededor del 9 de noviembre. La CUP celebra estos días constantes reuniones de su cúpula, pero el carácter asambleario de la formación frena la toma de decisiones. Este jueves la formación se posicionará públicamente sobre sus prioridades, aunque en Junts pel Sí no se espera que haya ya una decisión definitiva sobre la presidencia de la Generalitat.

La CUP no solo insiste en que no piensa investir a Artur Mas. También reclama un plan de choque social. En este sentido, Munté ha asegurado que el Gobierno está implantando un plan de 1.000 millones de euros en apoyo a los sectores más desfavorecidos. “Cualquier formación política que tenga como prioridad luchar contra la pobreza encontrará en nosotros espacios para trabajar y para contrastar propuestas”, dijo Munté.

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Volver al Estatuto, no

La portavoz del Gobierno catalán también se ha referido a la propuesta —que planteó el lunes el presidente valenciano, el socialista Ximo Puig— de recuperar para Cataluña el Estatuto de Autonomía recortado por el Tribunal Constitucional en 2010. Munté ha afirmado que desde que se aprobó ese Estatuto la Generalitat ha “pasado muchas pantallas”, y ha dejado claro que recuperar ese texto ya no es una prioridad.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, también ha entrado en este debate. Sánchez ha insistido en que su partido defiende la integridad territorial de España y la soberanía nacional, y ha vuelto a asegurar que en la reforma constitucional que propone el PSOE no se incluirá el reconocimiento de Cataluña como nación, sino el de sus “singularidades”.

“España es una nación plural, diversa e indivisible”, ha declarado Sánchez a la Cadena COPE. El presidente valenciano, Ximo Puig, había asegurado el lunes que los términos en los que el preámbulo del Estatut habla de la “nación” catalana —y que el Constitucional respetó pero sin darles “eficacia jurídica”— no le plantean “ningún problema”. Sánchez ha dicho que es consciente de que la pregunta de si él está a favor de reconocer a Cataluña como nación se la van a hacer “durante toda la campaña” electoral. Para el líder socialista el término nación es “polisémico”, y criticó el significado que le da el independentismo.

El juez citó a Mas el 15 de octubre sin consultar y por “agenda”

JESÚS GARCÍA

El juez que ha citado a declarar como imputado a Artur Mas el próximo 15 de octubre escogió esa fecha sin tener en cuenta más factores que la agenda de la secretaría del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). No valoró, porque lo ignoraba entonces, que ese día se cumplen 75 años del fusilamiento del expresidente catalán Lluís Companys. “No ponemos las fechas de las declaraciones pensando en la historia de Cataluña”, explicaron ayer fuentes judiciales.

La emblemática fecha para la citación de Mas —que declarará como imputado por desobediencia al organizar la consulta independentista del 9-N prohibida por el Constitucional— ha dado lugar a numerosas especulaciones. Los sectores independentistas denunciaron, además, que se acordara la citación dos días después de las elecciones del 27-S y en pleno debate sobre la investidura de Mas. Las mismas fuentes admiten, no obstante, que la defensa de Mas y de los otros dos imputados —la exvicepresidenta Joana Ortega y la consejera de Enseñanza, Irene Rigau— pidieron declarar cuanto antes en la causa.

El magistrado Joan Manel Abril tampoco tuvo en cuenta la opinión de los abogados a la hora de fijar la fecha. “En las declaraciones de imputados no es algo que se consulte. Si un letrado tiene un problema puede alegar, pero no lo hizo nadie”, señalan las mismas fuentes. Desde la defensa coinciden con esa versión. Lo que sí tenía claro el magistrado es que quería citar primero, por razones puramente procesales, a Ortega y a Rigau, y que dejaría para el final a Mas.

La Fiscalía se querelló contra Mas en noviembre de 2014 y ya entonces pidió que declarara como imputado, pero el TSJC ha esperado nueve meses antes de decidirlo.

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