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DESPUÉS DEL 27-S

Junts pel Sí prevé aceptar parte del plan anticapitalista de la CUP

El partido rupturista insiste en que no hará Mas presidente: "La decisión está tomada"

Mas, Romeva y Junqueras, el jueves en el Parlament.
Mas, Romeva y Junqueras, el jueves en el Parlament.

Si una cosa está clara en la negociación entre Junts pel Sí y la Candidatura d'Unitat Popular es que el escollo más difícil de sortear será el papel que se reserva para el actual presidente de la Generalitat, Artur Mas. La candidatura del líder de CDC sabe que la CUP batallará mucho antes de ceder dos de sus votos a Mas, por lo que ya asume que deberá aceptar parte del programa anticapitalista de la lista que encabeza Antonio Baños para ganarse su favor.

El partido no se ha cansado de insistir, en campaña y tras las elecciones, en que no votará la reelección del líder de Convergència: "Lo seguimos manteniendo. No investiremos a Mas presidente", insistió ayer Anna Gabriel, número dos del partido, que aseguró que la decisión "ya está tomada" y "es colectiva".

La CUP concretará hoy, en la reunión de su consejo político —una asamblea en la que acuden representantes de todas las agrupaciones— el documento que pondrá sobre la mesa de negociación con Junts pel Sí. El planteamiento de la formación, que obtuvo 10 escaños el domingo —por 62 de los vencedores— es renunciar a sus propuestas de máximos y centrarse en "temas esenciales", en palabras de Gabriel, que pasan por medidas sociales y de concreción de la independencia.

El partido redactó un programa cuyo objetivo es "acabar con un capitalismo que genera miseria y que se enfrente con el patriarcado" y que defiende establecer una "democracia socialista" en el que la política sea más cercana al ciudadano. Entre otras medidas, proponen "impulsar servicios públicos de amplio alcance promoviendo la colectivización de la propiedad privada"; nacionalizar los bancos que reciban capital público; o la salida del euro y de la Unión Europea tal como está planteada ahora.

Los nuevos representantes de la CUP son conscientes que algunas de sus propuestas son inasumibles para Junts pel Sí, donde cabe desde el centroderecha hasta los socialdemócratas. Sin embargo, la necesidad de acuerdo, sumado al barniz de izquierdas que CDC quiere lograr para refundarse, facilitan que parte del programa sea asumible para los vencedores del 27-S.

"No impondremos condiciones imposibles. Somos conscientes de que somos 10 diputados de 135", explica Gabriel. Sus planteamientos básicos son claros: un plan de choque contra la pobreza que incluye medidas como una moratoria en los desahucios, asegurar los suministros más necesarios, una renta básica universal o desobedecer la reforma laboral que votó la propia CiU. No es la única norma de Convergència que quiere cambiar la CUP: en la mesa de negociaciones también están la reversión de las privatizaciones y los recortes sociales que impulsó el anterior Ejecutivo.

Para responder a las propuestas del partido anticapitalista, Junts pel Sí prepara su propio plan social, basado en 12 puntos que en la forma pueden asimilarse en los del partido rupturista, pero en el fondo suponen reformas de menor calado.

Apagón informativo de los antisistema

Apagón informativo de la Candidatura d'Unitat Popular (CUP). El partido comunicó ayer que "aplaza todos sus compromisos comunicativos" hasta después de la conferencia política que tiene prevista para el próximo jueves. La CUP se ha visto superada por la atención mediática recibida tras el domingo, con un resultado que los coloca en una posición decisiva para asegurar la investidura de Artur Mas. Ante los problemas para configurar un discurso homogéneo, el partido esperará a lograr un planteamiento unánime para volver a aparecer en público. En los últimos días, tanto el cabeza de lista, Antonio Baños, como la número dos, Anna Gabriel, han frecuentado televisiones y radios.

En cualquier caso, la CUP explicó que emitirá comunicados con su posición si lo considera necesario. En Junts pel Sí, pese a que sus líderes sí que aparecen en los medios de comunicación, también se busca la discreción para evitar que fracasen los contactos con el partido antisistema. La CUP empezará a concretar su discurso hoy, cuando reúna en Montesquiu (Barcelona) a los 60 miembros de su consejo político para valorar la propuesta que pondrán sobre la mesa e informar de cómo avanzan las negociaciones. Los participantes en esta reunión salen de las asambleas locales que durante toda la semana han discutido el posicionamiento del partido.

Las negociaciones han empezado por el programa, que a parte de las medidas sociales también aborda los pasos hacia la independencia. La CUP quiere que la "desconexión" del Estado empiece por desobedecer leyes como la norma educativa de José Ignacio Wert, o la reforma de las administraciones locales.

El debate sobre la presidencia se deja para el final. La CUP busca la fórmula para que Mas pueda tener el papel relevante que desea Junts pel Sí sin pasar por el mal trago de votarle como presidente. Antonio Baños, candidato del partido, concretó ayer que la propuesta de "presidencia coral", lanzada el día anterior podría materializarse en una "presidencia rotatoria", de fácil encaje en la ley, o en un Gobierno con varias vicepresidencias, que requeriría de cambios legislativos.