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El Ayuntamiento “estudiará” el nuevo proyecto de KKH en el Deutsche Bank

Las entidades vecinales celebran la retirada de los planes para construir un hotel

El Ayuntamiento “estudiará” el nuevo proyecto de KKH en el Deutsche Bank

El Ayuntamiento de Barcelona celebró ayer la decisión del fondo de inversión KKH de retirar su proyecto para construir un hotel de lujo en la torre Deutsche Bank, en la confluencia de la Diagonal con el paseo de Gràcia. Sobre el planteamiento alternativo de construir pisos de alto standing, la teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, dijo: “Habrá que estudiarlo, que se adecue a la normativa, que case con el entorno y escuchando a vecinos y entidades”.

“No tenemos ningún proyecto, solo una declaración de intenciones”, afirmó Sanz sobre la posibilidad de que el otrora edificio de oficinas acabe albergando viviendas de lujo. Es el plan B que planea KKH tras ver como la moratoria hotelera aprobada por el Gobierno municipal hacía inviable construir un establecimiento hotelero para la marca Four Seasons. El Consistorio defiende que lo importante es que la inversión se quedará en la ciudad.

Y para el fondo de inversión, sus nuevas intenciones le ponen mucho más fáciles las cosas para encauzar administrativamente su inversión, hasta ahora de 90 millones de euros para comprar la finca. Bastaría con que demandaran una licencia municipal de obras para hacer posible el proyecto, como señalaba ayer la responsable de Urbanismo del Ayuntamiento. En cambio, construir un nuevo edificio para destinarlo a hotel requería de la aprobación del pleno municipal, ya que suponía modificar el Plan General Metropolitano.

La Asociación de Vecinos Vila de Gràcia celebró el descarte del hotel y del derribo del actual edificio, que su miembro Antoni Ramon calificó como un “despropósito”. Pero la idea de que se puedan construir viviendas tampoco entusiasma y menos si acaban siendo de lujo. “No resolvería las necesidades de los vecinos”, señaló, para remarcar que “nuestra guerra es que haya un plan de vivienda social en Gràcia”. Desde la plataforma vecinal Gràcia, on vas?, que presentó una batería de alegaciones oponiéndose al proyecto del hotel, Héctor Panizo también criticó la construcción de pisos de alto standing: “Tampoco los necesitamos, un hotel tiene unas afectaciones y los pisos tienen otras, elitizan el barrio y no serán para vecinos”, señaló, en una versión muy similar a la de Ramon.

Desde la Fundació Pere Relats, que entraba en la alambicada operación diseñada por KKH con la venta de un edificio en la calle Bailén que hubiera permitido aumentar la superficie de la nueva torre del paseo de Gràcia, su gerente Raimon Serrallonga reconoció que las perspectivas de tener una fuerte inyección de dinero (10 millones) existía, pero que todavía no habían “movido ni un lápiz”.

La fundación de atención a la gente mayor solo había firmado una opción de compra que no se ejecutará. Lo mismo le ocurrió a la entidad Lluïsos de Gràcia, que debía percibir un millón de euros por los derechos de edificabilidad de un local de su propiedad, que también se iban a trasladar al nuevo edificio. Al final solo percibirá una pequeña cantidad por esa opción de compra sin culminar, según explicó una portavoz.

La tranquilidad y el pragmatismo con la que ambas entidades recibieron la noticia avanzada ayer por EL PAÍS contrastó con las críticas llegadas desde diferentes grupos municipales del Ayuntamiento, que acusaron al Gobierno de Ada Colau y a su moratoria de ser la responsable de una pérdida de inversión.

El PP, que garantizó a CiU la viabilidad del proyecto antes de que el exalcalde Xavier Trias decidiera congelarlo hasta este mandato, denunció que se pierden 195 millones de inversión y la creación de 400 empleos. Alberto Fernández Díaz afirmó que el Gobierno de Barcelona en Comú “es un tapón para la economía de la ciudad”.

El PSC aseguró que el proyecto empezó mal al no buscarse el consenso y ha acabado peor al perderse la inversión. Los socialistas coincidieron con Ciutadans que la prohibición de construir nuevos hoteles en la capital catalana debería restringirse a aquellos barrios que sufren una mayor presión turística. De esa forma, señalaron se hubiera salvado el proyecto de levantar un Four Seasons en la ciudad.