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“Aquí solo barren los sábados”

Vecinos y comerciantes se vuelcan en la protesta por la suciedad de las zonas públicas

Limpieza en Madrid
Suciedad en Madrid Río, en el Manzanares, cerca del puente de Segovia.

Norte, sur, centro y periferia. La suciedad en las calles de Madrid ya no distingue de geografía. Las quejas y protestas de residentes, comerciantes y viandantes llegan desde todos los puntos de la capital. "Es un problema generalizado que se ha extendido por todos los distritos", aseguran desde la Federación de Asociaciones Vecinales de Madrid. Solo en el último mes de agosto, más de 5.000 madrileños registraron quejas por la falta de limpieza en zonas públicas. En julio hubo 7.000. Las limpiezas de refuerzo que el Ayuntamiento llevó a cabo durante el verano no han conseguido paliar un problema que, según los vecinos, lleva años en la ciudad. "Madrid está intransitable, la suciedad es tremenda", sostiene María Teresa Rioja, presidenta de la Asociación de Vecinos de Begoña (Fuencarral-El Pardo).

Son las doce del mediodía en Puente de Vallecas. En las arterias principales ya se acumulan papeles, colillas, plásticos y latas. Emilio Martínez regenta desde hace 25 años una tienda de ropa en la avenida del Monte Igueldo, la situación de suciedad de su calle ha revertido en su negocio, asegura. "Es una vergüenza. Aquí solo barren los sábados por la mañana. El resto de días es una guarrería".

La situación en las calles perpendiculares y menos transitadas empeora: basura acumulada en las esquinas, aceras pegajosas y residuos ya incrustados en el asfalto. "Es una cochinada. Yo no sé si en las calles más grandes será de otra manera, pero aquí tengo que barrer y fregar la acera de enfrente de mi tienda todas las mañanas, porque da una imagen de suciedad horrible para los clientes", cuenta Ramiro, dueño de una panadería en la pequeña calle de Antonia Calas.

Menos operarios, más suciedad

La reducción de operarios y la falta de más horarios de limpieza son las principales quejas que llegan a las asociaciones, a CC OO y al Ayuntamiento. "Las calles están más sucias porque hay menos medios, menos barrenderos. Estamos pagando las consecuencias de unos contratos que han permitido prescindir de empleados", considera Ana Martínez, presidenta de la asociación vecinal de Ciudad Lineal.

“Aquí solo barren los sábados”

La recogida de objetos como colchones, muebles o electrodomésticos estropeados ya no se realiza diariamente, lo que se ha convertido en un problema para los vecinos porque se acumula en las aceras, según explica Martínez.

"Antes, las máquinas que friegan las aceras pasaban todos los días, ahora no vienen nunca y mira el resultado", dice Jorge Esteban, dueño de una tienda de alimentación en Puente de Vallecas, mientras señala las manchas y los ríos de suciedad que recorren el asfalto.

Ratas muertas en Usera

En Usera, los vecinos pasean entre cascos de botellas, excrementos de animales e, incluso, ratas muertas. Los recorridos por Madrid Río están acompañados por bolsas de plástico, en la estación de Príncipe Pío se acumulan hasta telas y material escolar abandonado. La imagen de papeleras y contenedores desbordados con un reguero de cajas y bolsas de basura a su alrededor se repite en puntos tanto del centro como de la periferia de la ciudad: Lavapiés, Moratalaz, Tetuán, Moncloa, Ciudad Lineal o Puente de Vallecas.

El olor que desprende la acumulación de basura es un asunto muy preocupante para los comerciantes. "Esta situación roza la insalubridad. Los cubos están llenos, la basura no se recoge y desborda la calle. Todo huele fatal", se queja Emilio Mena, propietario de una tienda de aperitivos, que en el último año ha llamado seis veces al 010 para buscar soluciones.

La mejora de la situación se ha convertido en un deseo compartido por todos. "El anuncio de Carmena de incorporar 500 barrenderos es necesario, necesitamos una ciudad más limpia", explica la presidenta de los vecinos de Begoña. Tanto comerciantes como asociaciones apuntan también a una falta de educación cívica en los madrileños. "El problema no es solo de la falta de limpieza, sino también de la gente que no cuida nada y no deja de ensuciar", considera Marisa Díaz, presidenta de la asociación vecinal de Usera.

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