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Carmena impulsa una comisión de investigación sobre la Caja Mágica

El Ayuntamiento se enfrenta a un sobrecoste adicional de siete millones en un proyecto que iba a costar 140 millones y salió por 294

Estadio de la Caja Mágica. Ampliar foto
Estadio de la Caja Mágica.

El gobierno municipal de la capital, que preside Manuela Carmena (Ahora Madrid), espera cerrar en dos semanas un acuerdo extrajudicial con Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) para hacer frente a un sobrecoste millonario en la instalación deportiva Caja Mágica. Pero, además de zanjar este contencioso (visto ya para sentencia) con un pago que podría rondar los siete millones de euros, el gobierno municipal quiere depurar todas las responsabilidades legales (si las hay) y políticas por este sobrecoste, que la anterior corporación, presidida por Ana Botella (Partido Popular), mantuvo en secreto durante años.

"Estamos investigando las responsabilidades asociadas a la construcción de la Caja Mágica, tanto en términos legales como administrativos y políticos", han señalado este jueves los concejales de Hacienda, Carlos Sánchez Mato, y de Cultura, Celia Mayer. Dado que dicen haber encontrado "indicios muy anómalos", instarán al resto de grupos políticos (PSOE, PP y Ciudadanos) a crear una comisión de investigación política y a celebrar un pleno extraordinario sobre este asunto.

Tal y como desveló EL PAÍS el pasado mes de marzo, FCC exigió al Ayuntamiento en los tribunales en 2013 el pago de 32,6 millones adicionales por la obra, lo que suponía un encarecimiento del 11% en una instalación que costó ya 294 millones pese a estar presupuestada en 140 millones. El gobierno municipal inició entonces una negociación extrajudicial para salvar un proceso en el que tenía todas las de perder, que la actual corporación (Carmena sucedió a Botella en la alcaldía el pasado mes de junio) ha continuado ante la falta de alternativa: Sánchez Mato ha indicado que el propio Ayuntamiento ha admitido ante el juez la validez de gran parte de las demandas de la constructora.

La joya de la corona olímpica

El Ayuntamiento inauguró la Caja Mágica en abril de 2009 como la “joya de la corona” de su proyecto olímpico. Desde entonces ha albergado un puñado de partidos de tenis y de baloncesto (el Real Madrid abandonó la instalación por el disgusto de sus seguidores), ha acogido a una escudería de fórmula 1 que se fue sin pagar (HRT dejó a deber 760.000 euros), e incluso se ha alquilado para fiestas de cumpleaños.

Diseñada por el arquitecto Dominique Perrault (que cobró más de 10 millones), la instalación se proyectó en 2003 como estandarte de la candidatura para organizar los Juegos de 2012 (que ganó Londres). Se empezó a construir en junio de 2006 para “reforzar” Madrid 2016 (derrotada por Río de Janeiro), y se terminó en enero de 2009. Se recicló como enseña de los Juegos de 2020 (que ganó Tokio).

Un sobrecoste del 110%

El presupuesto de adjudicación fue de 139.749.625 euros, pero “el proyecto se prolongó muchos años y sufrió cambios” por las sucesivas candidaturas, y “eso lo encareció”, según admitió el gobierno del exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón (PP), impulsor de la instalación. A finales de 2011, los gastos abonados o comprometidos ascendían a 294.045.576 euros: es decir, un 110% más del presupuesto inicial. Para poner las cifras en contexto, ese sobrecoste de 154,3 millones habría pagado cinco polideportivos, cinco bibliotecas, un parque de 30 hectáreas, cinco escuelas infantiles y cinco centros para mayores, según se desprende del listado de inversiones realizadas por Gallardón (2003-2011).

La Caja Mágica, “símbolo del Madrid del siglo XXI”, según Gallardón, se alquilaba en 2012 por 20.000 euros al día, tras bajar el precio un 27% por la falta de interesados. El año anterior había albergado sólo 35 eventos. Su coste de mantenimiento, limpieza y seguridad ascendía a 1,35 millones de euros al año. “Es muy difícil que sea rentable porque el mantenimiento es muy elevado”, reconocen fuentes municipales.

Quiebra de una empresa municipal

Ésta y otras inversiones ruinosas (el Centro Acuático, un esqueleto a medio terminar, costó 54,5 millones; el frustrado Centro de Convenciones de la Castellana, 82,8 millones) causaron en 2013 la quiebra de la empresa municipal Madridec, encargada de gestionar estas grandes infraestructuras.

Su deuda y activos tóxicos pasaron al Ayuntamiento. Sus activos rentables fueron a la recién creada empresa municipal Madrid Destino. Eso sí, tras una severa revisión de su valor: la Intervención Municipal tasó la Caja Mágica en 19,2 millones. En su informe no figuraban sobrecostes pendientes.

Sin embargo, en la primera memoria de las cuentas de Madrid Destino, en 2014, emergió “una contingencia posible de 9.574.592 euros en relación al contrato de obra de la Caja Mágica”. FCC (que ya se ha embolsado 252 millones por la obra) demandó a Madridec en julio de 2013 para exigir 32,6 millones por sobrecostes y obra impagada.

Durante el pasado mandato, con Ana Botella (PP) como alcaldesa, FCC y Madrid Destino llegaron a un principio de acuerdo para resolver el litigio de forma extrajudicial; los gestores municipales esperaban rebajar el pago a siete millones, que podrían ser asumidos por la tesorería de Madrid Destino. El nuevo concejal de Hacienda, Carlos Sánchez Mato (Ahora Madrid), ha criticado que no se provisionara una partida de contingencia para pagar esta cantidad adicional, pero fuentes de la anterior dirección de Madrid Destino explicaron que no era necesario porque podía ser asumida por su tesorería.

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