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Mas replica al riesgo de ‘corralito’ con la amenaza de no pagar la deuda

El presidente catalán considera las palabras de Linde "indecentes e irresponsables"

Mas ante las elecciones Catalanas
De izquierda a derecha, Mas, Romeva y Junqueras, candidatos de Junts pel Sí, ayer en Barcelona. EFE

La recta final de campaña del 27-S ya tiene un asunto nuclear de debate: las consecuencias económicas de una independencia unilateral de Cataluña. Ayer, el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, advirtió sobre el riesgo de corralito y la salida inmediata de la Unión Europea y del euro en caso de secesión. La respuesta de Artur Mas, quien vio en esas declaraciones la intervención del Estado, fue inmediata: amenazó con que el Ejecutivo catalán no asumiría la “parte de la deuda” pública que le corresponde —alrededor de 180.000 millones de euros, el 18% del total— en caso de que el Estado no se siente a negociar la separación si su lista gana las elecciones del domingo.

Linde advirtió ayer de que existe “riesgo” de corralito [restricciones al movimiento de dinero] si Cataluña se independiza y si, fruto del proceso, se produce una “tensión grave”, lo que podría derivar en esta situación, como ya ha ocurrido en países latinoamericanos y en Grecia. En un desayuno organizado por Europa Press, el gobernador matizó, no obstante, que se trata de un “futurible altamente improbable”. “La salida de la UE implica de modo automático la salida del euro”, explicó Linde, quien indicó que ese paso supone, también, que Cataluña dejaría de tener “acceso a la liquidez del BCE”.

La mención del corralito implica poner sobre la mesa el problema más grave que se puede derivar para los ciudadanos del proceso soberanista, según los expertos. Un profesor de IE Business School opina que la independencia “conlleva directamente a la incertidumbre sobre los ahorros de los ciudadanos. De ahí al pánico financiero va muy poco y eso conduce al corralito. Ningún banco puede aguantar una fuerte salida de dinero porque en caja tienen menos del 10% de los depósitos; no podrían soportar la retirada de pasivo y llegaría el corralito”.

Javier Díaz-Giménez, profesor de Iese, coincide en que esta situación fomentaría que los clientes sacaran los euros de sus entidades. “Es impredecible lo que puede ocurrir, pero no me extrañaría que ya estén sacando dinero algunos ciudadanos. Nadie puede garantizar que la Cataluña independiente siga en el euro y eso supone incertidumbre. La gente no quiere incertidumbre con sus ahorros, sobre todo si existe alguna posibilidad de que acaben convertidos en una moneda que valga mucho menos”, asegura.

Ayer The Financial Times abundaba en ese debate al pedir a los partidos independentistas que fueran “más honestos con los catalanes sobre los costes de romper” con España y recordaba que una Cataluña independiente debería solicitar el ingreso en la UE y el euro sin que este estuviera garantizado. Hasta ahora, las fuerzas independentistas habían minimizado los riesgos de la ruptura amparándose en el “pragmatismo” de la UE.

Pero las declaraciones de la banca el viernes o de Linde ayer irritaron a Mas, quien elevó el tono de su campaña. Tras replicar a Linde —dijo que sus palabras eran “inmorales, indecentes e irresponsables”—, alertó: “España se juega mucho. Imaginad que no haya acuerdo con la deuda pública española. ¿Cómo haría frente el Estado a su deuda si no hay acuerdo para que Cataluña asuma su parte? El precio de no ponerse de acuerdo es implacable”.

 Deuda de hasta el 105%

Los asesores de Mas elaboraron un documento sobre la deuda que debería asumir Cataluña en caso de independencia. Para empezar, debería quedarse con la deuda autonómica, de 66.813 millones de euros (el 32,8% del PIB), de la cual es acreedor en un 50% el Estado. No daban ninguna cifra concreta, pero establecieron que debía separarse el “gasto territorializable” del que no lo es. Del primero, según el informe, la Generalitat solo debería quedarse la deuda asociada que le toca, mientras que del segundo debería asumir una parte negociable que podría corresponder al peso económico o demográfico de Cataluña en el conjunto de España o bien teniendo en cuenta la inversión previa del Estado en Cataluña.

La negociación de la deuda, según el Consejo Asesor para la Transición Nacional, debería estar sujeta a la de los activos a los que a su juicio tendría derecho la Generalitat. Fuentes consultadas estiman que el volumen de deuda a asumir se situaría entre 180.000 y 190.000 millones. La economista Elisenda Paluzie, candidata de Junts pel Sí, realizó estimaciones sobre la deuda total con la que nacería un hipotético Estado catalán. Con datos de 2013, esta ascendería a entre 139.992 millones (el 72,7% del PIB) y 202.708 millones (el 105,3% del PIB).

 

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