La caída de inmigrantes reduce un 13% los extranjeros en las aulas

Los extranjeros representan en este nuevo curso un 10,6% frente al 14% de 2010

Alumnos del colegio público Cortes de Cádiz.
Alumnos del colegio público Cortes de Cádiz.CLAUDIO ÁLVAREZ

Las aulas de muchos colegios madrileños están dejando de ser una torre de Babel. Los extranjeros representan en este nuevo curso un 10,6% (122.400 alumnos de un total de 1,15 millones), frente al 14% (139.900 de 1,08 millones) de hace apenas un lustro. Es decir, el número de escolares de origen extranjero se reduce un 13%, mientras crece el total de estudiantes en un 6%. Muchos foráneos han vuelto a sus países —545.000 dejaron España en 2013, según el Instituto Nacional de Estadística—, parte se nacionalizó, y los pocos recién llegados, sin papeles, son jóvenes que no han emigrado arrastrando a la familia.

De 230 a 62 aulas de enlace

El declive de la inmigración lleva parejo que no se necesiten tantas aulas de enlace. Estas surgieron en 2003, bajo el programa Escuelas de Bienvenida, para facilitar la integración paulatina de los alumnos que no hablaban español. Llegó a haber en la Comunidad 230 en 2006. Este curso 2015-2016 se han reducido a 62 (35 de ellas en Madrid capital). En los últimos años Educación ha explicado que las cerraba porque ya no hay llegadas masivas de estudiantes extranjeros a mitad de curso.

A cada aula puden acudir un máximo de 12 alumnos y durante nueve meses, en uno o dos cursos escolares. Desde el curso 2006-2007 los extranjeros asisten con los niños de su edad —que serán luego sus compañeros de aula— a las clases de Educación Física, Plástica, Música y Tutoría, para facilitar su integración progresiva.

La comunidad educativa —sindicatos y familias— asegura que muchas se han clausurado por los recortes presupuestarios, dejando desprotegidos a muchos niños inadaptados. Por ejemplo, a niños chinos del sur de la capital.

Este es el quinto curso seguido —según las cifras ofrecidas por la Consejería de Educación— en el que el número de extranjeros mengua en las aulas de la región, la tercera con más estudiantes foráneos de España. La socióloga Rosa Aparicio, investigadora de la Fundación Ortega y Gasset-Marañón, insiste en que más que un éxodo masivo de inmigrantes, lo que ocurre es que la región solo recibe un pequeño goteo de extranjeros, no las oleadas de principios de 2000.

Los inmigrantes se concentran sobre todo en los colegios de titularidad pública. En estos centros representan el 14,5%, más del doble que en la concertada (6,3%) —sufragada con los impuestos de los ciudadanos— y tres veces más que la privada (4,8%), que acoge alumnos de países desarrollados de alto estatus económico. Hace un lustro, en la pública los inmigrantes suponían el 19,6%.

Las asociaciones de padres de la escuela pública y los sindicatos han criticado durante estos años de recortes la desproporción en el reparto de inmigrantes, lo que ha convertido en guetos educativos algunos colegios del sur de la capital. El Consejo de Europa pidió a España en 2011 que revisase el método de admisión “hasta lograr una distribución equitativa”.

El éxodo mayor en Madrid es el de los ecuatorianos, aunque parte se han nacionalizado. Han menguado de 30.064 alumnos en 2010 a 13.100 en 2015 . Latinoamérica, que llegó a representar el 40% de toda la comunidad educativa extranjera, apenas representa ahora una cuarta parte. Los dominicanos mantienen su número en las escuelas e institutos (5.600 en el 2014-2015), mientras los colombianos (6.600) y peruanos (2.300) son casi la mitad. Los bolivianos (5.400) han perdido, por su parte, a un 20% del alumnado.

La seguridad y los servicios sociales (educación y sanidad) de España eran el motivo que frenaba a los latinoamericanos para retornar. Pero la crisis les ha puesto contra las cuerdas, forzando su vuelta. Además, algunos países emergentes han aumentado las inversiones en educación. Ecuador, por ejemplo, ha triplicado su presupuesto y hasta ofrece a licenciados españoles convertirse en profesores en su país.

“Ecuador ha hecho un esfuerzo muy importante con un programa de retorno para que sus ciudadanos vuelvan al país”, explica la socióloga Rosa Aparicio. “Por ejemplo, muchos se han vuelto a Colombia porque ha mejorado su economía y su seguridad, pero están deseando volver a España. En cuanto mejore la situación lo harán”, avanza la investigadora.

Los rumanos (24.900), criados en la cultura del esfuerzo y concentrados en el este de la región, son mayoría (el 19,6% del total de extranjeros). Ello posiciona a Europa como el continente con más alumnos en las aulas madrileñas. “El caso de Rumania es particular. Es una emigración circular. Como están cerca van y vienen de un país a otro, muchos no traen a sus hijos”. Bulgaria (3.000) y Polonia (2.700) tienen también cierto peso en el total de estudiantes de la región.

Un caso singular es el de los chinos escolarizados. Se han duplicado en cinco años y ya son 8.300. Sus familias dan mucha importancia a la educación en los primeros años, pero un tercio se retira de las escuelas para dedicarse a trabajar en los negocios familiares tras acabar la etapa obligatoria. Estos chavales destacan, sobre todo, en matemáticas. “Los que siguen estudiando tienen unas notas muy altas. Su numero crecerá porque muchos aún no han entrado en la escuela”, relata Aparicio.

Las familias marroquíes no son más, pero tienen más hijos que la media y su número (19.300) ha crecido un 23,7%.

El estudio Crecer en España: la integración de los hijos de inmigrantes (2014), de la Fundación Ortega y Gasset y la Universidad de Princeton, se basa en 7.000 encuestas a menores en Madrid y Barcelona. El informe evidencia que los inmigrantes no lastran el nivel académico. La nota media de estos jóvenes es de 6,15 frente a un 6,54 de los estudiantes nativos, pese a los problemas que se crean en los primeros cursos en muchos casos por no dominar el idioma.

Sobre la firma

Elisa Silió

Es redactora especializada en educación desde 2013, y en los últimos tiempos se ha centrado en temas universitarios. Antes dedicó su tiempo a la información cultural en Babelia, con foco especial en la literatura infantil.

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