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Un polideportivo para 134.000 vecinos

En el casco antiguo apenas hay zonas verdes y 200 terrazas carecen de autorización

El concejal de Centro, Jorge García, en la plaza de La Cebada.
El concejal de Centro, Jorge García, en la plaza de La Cebada.

Cuando tres agentes del Cuerpo Nacional de Policía se bajan del coche en la plaza de Lavapiés, en el distrito Centro, los dos inmigrantes sin papeles que están apoyados en el alféizar de un escaparate no se inmutan. Les piden la documentación, que no la tienen, apuntan sus nombres y los dejan donde estaban. La zona es una de las más diversas de Madrid y la más poblada de la circunscripción de Centro. Conviven personas de distintas razas, etnias y nacionalidades. El concejal, Jorge García, también llega a la plaza. El distrito del que se ocupa es poliédrico: La Latina, Embajadores, Chueca, Malasaña o Sol. "Sobre todo hay dos problemas: el uso del espacio público —con el ocio nocturno y la desorganización de las terrazas— y la falta de zonas verdes y deportivas", dice García, que acaba de cumplir 38 años.

El distrito cuenta con algunas de las mejores zonas de fiesta de la ciudad, pero un tercio de las 600 terrazas de bares que hay en Centro carecen de autorización. La plaza Del 2 de mayo, según García, es uno de los pocos ejemplos de terrazas bien organizadas. "El Ayuntamiento ha pecado de no hacer que se cumpla la regulación. Creo que hay que mejorar las multas para que sean más efectivas y proporcionadas [la sanción máxima es de 3.000 euros]", señala García. En septiembre el Ayuntamiento organizará mesas de convivencia en La Latina y Chueca con vecinos, comerciantes y policías para tratar el tema, pero el concejal está seguro de que un cambio es necesario: "En la distribución del espacio de las calles, las terrazas y los coches ocupan más que los peatones. Hay que reordenar".

Un polideportivo para 134.000 vecinos

Centro es el casco antiguo de Madrid. Está lleno de calles peatonales y estrechas, corralas y comercios de todo tipo: peluquerías, tiendas de ultramarinos, bazares, librerías, restaurantes chinos o ventas de suvenires. Aunque hay muchos niños y adolescentes —cinco institutos públicos y nueve colegios—, carece de espacios deportivos y zonas verdes. En las 523,8 hectáreas del distrito solo hay un polideportivo. "Tenemos solares baldíos que queremos poner en uso. En Embajadores queremos abrir uno como pista de fútbol. En Barceló y La Cebada también", dice García. El problema es la falta de espacio: "Hay que darle mucho a la imaginación. Queremos llegar a acuerdos con institutos públicos para que abran sus instalaciones deportivas en horario extraescolar bajo nuestra supervisión".

García quiere rehabilitar el antiguo centro deportivo de La Cebada, donde Manuela Carmena dio uno de sus primeros mítines. Ahora allí hay huertos urbanos, se dan conciertos y se proyectan películas. Un poco más al norte está Ópera, donde el Ayuntamiento instaló el 1 de agosto un área restringida al tráfico que se une a las de Las Letras, Las Cortes y Embajadores. "No tenemos prisa porque Ópera aún está en pruebas, pero la idea es extender esta área a La Latina, Malasaña y Huertas", indica el concejal.

En las calles de Lavapiés hay, incluso, más gente de lo normal. La zona está en fiestas, y hay puestos ambulantes de comida y tenderetes de feria. García vive aquí desde hace una década. Son las mismas arterias que ha recorrido una y otra vez y en la que trabajan parte de los 70 trabajadores de los servicios sociales del distrito. "Lavapiés es un barrio con muchos problemas de empleo y de dinero", dice Belén Albertos, una trabajadora social de 53 años. A ella acuden mayores, menores e inmigrantes en busca de ayuda. "Hay un problema de pobreza, de gente que no tiene ni dónde dormir ni tarjeta sanitaria. El centro de salud de la plaza de Agustín Lara es en el que más gente ha perdido la asistencia médica", dice García.

Pisos okupados

En esta zona, la que tiene menos renta por habitante del distrito, hay más de 200 inmuebles sociales de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo, pero el problema llegó después de los desahucios a familias que vivían en pisos de bancos. "Entraron okupas que se dedican a trapichear y a pasar droga. Tenemos quejas de los vecinos y estamos hablando con los bancos para solucionarlo", reconoce García. También hay viviendas vacías, pero no saben cuántas y están haciendo un recuento.

A unos minutos de Lavapiés está la Plaza Mayor, y después la Puerta de Sol y la Gran Vía. Este distrito también es el centro turístico de Madrid. "Nos gustaría extender el turismo a otras zonas para descongestionar estos barrios", dice García. Mientras, siguen trabajando en la Plaza Mayor: van a iluminarla y pretenden hacer lo mismo con los soportales y los accesos. El turismo se mezcla con las zonas de fiesta y el barrio de Lavapiés. Centro es un distrito con muchas caras.

 

Suciedad en las zonas de fiesta

El concejal del distrito de Centro, Jorge García, pretende reorganizar los horarios de limpieza para eliminar la suciedad de las calles. “No es solo un problema de esta zona, media ciudad está igual. Es la herencia de Ana Botella”, dice García.

Centro cuenta con varias zonas de fiesta, como La Latina, Chueca o Malasaña. Aquí, las huellas de la parranda son visibles por la mañana: calles que huelen a orina y restos de basura sobre el pavimento. Hay quejas de los vecinos, pero García confía que el plan de choque por barrios —con limpiezas a fondo una vez por semana— que anunció Manuela Carmena en julio deje la ciudad más limpia.

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