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Rajoy ha recortado un 44% la inversión en centros culturales catalanes desde 2011

La aportación a los equipamientos de Madrid crece 10 veces más que la de Barcelona

El principal museo catalán, el MNAC, recibirá este año dos millones de euros del Ministerio.
El principal museo catalán, el MNAC, recibirá este año dos millones de euros del Ministerio.

Pese a las cifras positivas dadas a conocer para el 2016 en el ámbito de la Cultura en el proyecto de Presupuestos del Ministerio de Hacienda (que representan un 7,3% de aumento global), los cuatro años de legislatura del gobierno del Partido Popular son claramente negativos en lo que respecta a las ayudas a los grandes equipamientos culturales catalanes: desde el año 2011 las aportaciones directas a centros como el MNAC, el Macba, el Mercat, el Liceo, el Teatre Lliure, las fundaciones Miró y Tàpies y el Palau han disminuido más del 44% de media. Y eso es así, porque de los 20,6 millones de euros que recibieron estas instituciones en 2011 —último presupuesto que aprobó el gobierno socialista de Rodríguez Zapatero— se ha pasado a apenas 11,5 millones que recibirán el año próximo de aprobarse los números que el ministro Montoro presentó esta semana.

La caída de las ayudas directas

Liceo: De 11,9 a 7,1 millones.
MNAC:
De 4 a 2 millones.
Macba:
De 1,9 a 1 millón.
Mercat de les Flors:
De 968.000 a 375.000 euros.
Teatro Lliure:
De 870.000 a 592.000 euros.
Palau de la Música: De 476.000 a 197.000 euros.
Fundación Miró:
De 190.000 a 70.000 euros.
Fundación Tàpies: De 90.000 euros a 48.750 euros.

Total: De 20,6 a 11,5 millones, lo que representa un 44% menos, a pesar de que este año la partida de Cultura sube un 7,3% respecto a 2015

En líneas generales, la mayoría de los centros han visto como las aportaciones descendían más de la mitad en estos años. Es el caso del principal museo catalán, el MNAC, que ha pasado de recibir cuatro millones en 2011 a solo dos en el próximo año, haciendo peligrar incluso el funcionamiento del centro, reduciendo drásticamente el número de exposiciones, y obligando a sus responsables a optimizar el gasto. “A mí me exigen un esfuerzo, pero las Administraciones incumplen sus compromisos al día siguientes de firmarlos”, ha asegurado su director Pepe Serra harto de ver cómo disminuían las aportaciones.

El Liceo, al que se le ha disminuido la aportación en un 50,5%, ha pasado de 11,9 a 7,1 millones en estos años; el Macba que ha visto descender los fondos de la Administración central de 1,9 a un millón (46,6%) y, sobre todo, el Mercat de les Flors que caído en un 61% (de 986.000 a 375.710) y la Fundación Miró un 63% (de 190.000 a 70.000), son algunos de los ejemplos en los que los números dejan claro el drástico retroceso de las partidas que el Ministerio de Cultura aporta. 

Y es que las cifras, pese a ser positivas (crecen un 7,3% más) con respecto a los dos últimos años en los que se ha tocado fondo, hablan abiertamente de un trato diferente a los equipamientos catalanes y madrileños. Mientras los ocho equipamientos barceloneses tienen que repartirse el incremento de aportaciones para 2016 que ronda los 500.000 euros; los cuatro principales centros culturales madrileños: el Prado, el Reina Sofía, el Teatro Real y el Museo Thyssen tendrán un incremento en las aportaciones directas de cinco millones; por lo tanto de 10 veces más.

Berta Sureda asegura que trabajará con la voluntad de equilibrar los presupuestos

Por eso, pese a las reiteradas declaraciones de los responsables de Cultura del Ministerio, con el secretario de estado José Maria Lasalle a la cabeza, en el sentido de que los recortes no tenían nada que ver con el tenso momento político que se está viviendo, sus homólogos culturales catalanes se han quejado de lo contrario durante todos estos años.

Lo hizo Jaume Ciurana, el concejal de Cultura durante el mandato del alcalde Xavier Trias, y lo hace ahora Berta Sureda, comisionada de Cultura del gobierno de Ada Colau, que no duda en calificar los datos de “negativos”. Para la nueva responsable cultural: “La subida aplicada a las infraestructuras culturales de Barcelona es mínima y simbólica, generando diferencias importantes entre el dinero público que reciben los equipamientos culturales de Madrid y Barcelona”, asegura, mientras defiende que: “Desde el consistorio estamos dispuestos al diálogo y trabajaremos conjuntamente con la voluntad de equilibrar estos presupuestos”.

Por su parte, el consejero Ferran Mascarell mantiene la misma línea que ha defendido los últimos años: “Los datos son una decepción sin sorpresas y ratifican el modelo centralista que se ha seguido desde siempre”. Para Mascarell: “Lo más significativo es que el Gobierno incumple los pactos que tienen firmados con las instituciones catalanas, algo que nos obliga a las demás administraciones a estar por encima de nuestros compromisos”. Para el consejero “hablar de porcentajes es cómodo, pero las cifras totales afectan al día día de las instituciones, imposibilitando hacer grandes exposiciones o actividades, como le ocurre al MNAC y obliga a cerrar el año con déficit de 600.000 euros como le ha ocurrido al Liceo, pese a que el Ministerio debe dos millones cada año”. Por eso, para el consejero no hay duda de que “hay que cambiar el modelo cultural español de arriba a abajo, caracterizado por su centralidad y no tener en cuenta las estructuras que consideran regionales y periféricos”. Convencido asegura: “Todo cambiaría si pudiéramos administrar la fiscalidad. En eso estamos”.

Diferencia de cifras

Las cifras son las cifras y estas demuestran la diferencia entre Madrid y Barcelona. Los cuatro principales centros culturales de Madrid: Prado, Reina Sofía, Teatro Real y Thyssen recibirán en 2016 más de 97 millones de euros de aportación directa del Ministerio de Cultura, con un incremento de 4,9 millones respecto a 2015.

En Barcelona, el MNAC, Macba, Mercat, Liceo, Teatre Lliure, el Palau y las fundaciones Miró y Tàpies, las aportaciones en 2016 serán de 11,5 millones y el incremento menor de 500.000 euros.

El balance sería todavía más negativo si a estos recortes efectuados en las ayudas directas se sumaran otras ayudas que se han ido perdiendo a lo largo de los años. Una de ellas es el gasto de capitalidad. Barcelona recibió en 2010 un total de 10,7 millones de euros para financiar grandes equipamientos de la ciudad que en 2011 fueron 9,5, en 2012 solo 3,6 millones de los que se pagó solo uno y en 2013 dejó de pagarse. Además, en ese año el Ministerio redujo las ayudas directas de 54 a 17 quedando fuera festivales como el Temporada Alta, el Grec, el Salón del Cómic o el Trapezi de Reus. Desde entonces si quieren ayudas tienen que ir a concurrencia pública.