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Terapia de choque en El Cabanyal-Canyamelar

Se cumplen dos semanas del plan de choque del Ayuntamiento de Valencia

“Hay más limpieza y seguridad pero qué pasa con lo derribado”

La lonja de pescadores de El Cabanyal de Valencia. Al fondo, la playa. Ampliar foto
La lonja de pescadores de El Cabanyal de Valencia. Al fondo, la playa.

Pedro Romero, de 58 años, pasea con el periódico bajo el brazo por la calle de José Benlliure, en pleno barrio de El Cabanyal-Canyamelar. Está a pocos metros de la conocida como zona cero, una franja de casas condenada a la demolición por el plan urbanístico del PP para prolongar la avenida de Blasco Ibáñez hasta el Paseo Marítimo de Valencia. La nueva coalición de gobierno -Compromís, PSPV y València en Comú- tramita ya la derogación del polémico planeamiento.

Desde hace dos semanas las brigadas de limpieza municipal han redoblado el servicio, con un vehículo de recogida de enseres que pasa todos los días, y coches de la policía que patrullan las 24 horas del día. Es el plan de choque que la nueva coalición del Gobierno local ha puesto en marcha tras comprometerse en la campaña electoral a frenar la degradación en este distrito.

"Ahora está un poco más limpia porque antes, esto era como si vivieras en el Harlem; basura por todas partes... Hay más policía y algo más de limpieza pero ¿qué hacemos con todo lo que se ha derribado? Y si dentro de cuatro años vuelve a ganar el PP ¿Qué hacemos? ¿Lo contrario?", dice este vecino escéptico. 

La Policía Local se ha incautado de más de 12 toneladas de chatarra

La dueña de una papelería en la calle Progreso no nota grandes cambios. Se queja especialmente de la basura que esparcen las personas que rebuscan en los contenedores. "Lo dejan todo perdido", se lamenta. La dependienta de una cafetería situada unos metros más adelante no está al tanto del plan de choque: "Supongo que hace falta más tiempo. Cuando pase el verano..."

En 15 días,  según el balance que hace unos días dio a conocer la concejal de Seguridad Ciudadana, Sandra Gómez, la Policía Local se ha incautado de más de 12 toneladas de chatarra en diversos bajos y viviendas, ocupados tanto de manera legal como ilegal. La ley prohíbe el almacenamiento de chatarra en edificios de uso residencial.

Además se han levantado nueve actas por viviendas en estado de insalubridad severa, se han atendido 261 reclamaciones vecinales relacionadas con ruidos y problemas de convivencia nocturna y se han impuesto 115 denuncias de tráfico, 127 por recogidas de enseres, 30 denuncias por venta ambulante, 60 servicios humanitarios y 46 denuncias por conductas antisociales.

"Se ha notado. La suciedad no permanece tanto tiempo en la calle", reconoce el dirigente vecinal Vicente Gallart

"Se ha notado. La suciedad no permanece tanto tiempo en la calle, sobre todo los trastos viejos que se abandonan en la calle. Y a la asociación de vecinos han dejado de llegar avisos de denuncia en los últimos días", reconoce Vicente Gallart, vicepresidente de la Asociación de Vecinos de El Cabanyal-Canyamelar.

Sin embargo, lo que quita el sueño a los residentes del barrio marinero es qué piensa hacer el nuevo Gobierno local con las más de 500 casas y solares de propiedad municipal comprados por el Consistorio estos últimos años en la zona cero, la que debía derribarse para dejar sitio a la prolongación de la avenida.

"El destino de las propiedades municipales es el nudo gordiano del problema de El Cabanyal", añade con prudencia Gallart, quien reconoce que no es una cuestión que pueda resolverse de un día para otro. También les preocupa qué se hará con las propiedades privadas ocupadas ilegalmente, las que fueron abandonadas por sus dueños. "Son más de las que nos imaginamos", apunta el vicepresidente de la asociación.

"El destino de las propiedades municipales es el nudo gordiano del problema del barrio", añade Gallart

La gente bordea lo que ya se conoce como "barrio rumano" por el numeroso grupo de residentes procedentes de aquel país que habita los tramos de las calles José Benlliure, Barraca o Progreso y que coinciden con la zona cero. Es el área más degradada de El  Cabanyal y cada día que pasa se parece más a un gueto.El Ayuntamiento de Valencia es consciente de la dificultad de tomar medidas al respecto porque acarrea toda una problemática social. De ahí que una de las pretensiones del nuevo equipo de gobierno sea reforzar los servicios sociales. La asociación de vecinos reclama una "auditoría física y social" de cómo están todas esas viviendas.

El último pilar de las medidas de choque, aunque estas no son a tan corto plazo, es el urbanístico. El concejal de Urbanismo de la capital ha solicitado la derogación del plan especial de reforma interior de El Cabanyal y, mientras se redacta otro consensuado con la ciudadanía, se aprobarán en breve unas normas transitorias para que se pueda rehabilitar e intervenir en el barrio sin vulnerar la orden del Ministerio de Cultura que lo protege del expolio.

El Plan General de Ordenación Urbana de Valencia en vigor tiene unas normas de protección que, por ejemplo, no salvaguardan edificios de valor histórico como la Casa del Bous, situada en la calle de los Pescadores con Eugenia Viñes, y que data de 1895. Esta asociación de vecinos reclama que se proteja la parcelación de El Cabanyal-Canyamelar, ya que la trama urbanística es la que determina la peculiaridad del barrio. "Queremos que esas normas respeten la escala de El Cabanyal", apostilla Gallart.

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