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La Dharma celebra en el museo sus cuatro décadas de música

El grupo, que perdió a su batería en 2013, actúa hoy en el MNAC sin decidir su futuro

La Dharma, durante una actuación el Palau de la Música de Barcelona en octubre de 2011.
La Dharma, durante una actuación el Palau de la Música de Barcelona en octubre de 2011.

La Companyia Elèctrica Dharma ya es cuarentona. Aquellos hippies que hace cuatro décadas comenzaron a hacer música en una comuna cercana a Girona son hoy padres, madres y abuelos que celebran la efeméride con un concierto esta noche en el particular escenario de la sala Oval del Museo Nacional d’Art de Catalunya (MNAC), un plan que ya estaban desarrollando cuando la muerte sorprendió a Josep Fortuny, su batería, hace un par de años. Por eso, el grupo no tiene más planes, por ahora, que ofrecer esta gira de celebración. “Preferimos acabarla y después pensar qué hacer, cosa que aún no tenemos muy clara, la verdad. Disponemos de material nuevo, pero aún no estamos en condiciones anímicas de presentarlo. Con la ausencia de Josep hay que recomponer los equilibrios internos en el grupo y ver qué papeles acabamos jugando”, afirma Joan Fortuny, el incombustible saxofonista e icono de la Dharma, que en agosto de 1986 ya perdieron a otro hermano, Esteve.

Desde que en 2011 pensaron retirarse del primer plano hasta que se decidió poner en marcha la gira del cuarenta aniversario, aún con Fortuny vivo, el grupo pasó una temporada parado. ¿A qué se dedica un músico cuando su grupo descansa? “En mi caso, a poca cosa, ocuparme de mis dos nietos, practicar con el saxo y pensar en nuevas canciones”, asegura el saxofonista. Más activo estuvo durante ese tiempo Lluís Fortuny: “Me dediqué a tocar en bares con un set de disc-jockey sobre el que hacía improvisaciones de trompeta, pero todo en plan bastante humilde, más que nada por probar cosas nuevas”.

Que la Dharma haya sido casi desde sus inicios una formación muy popular no ha permitido, sin embargo, un periodo sabático demasiado extenso. “Hemos estado menos tiempo desconectados de lo que la gente cree”, comentan al unísono Joan y Lluís: “Un año, año y medio, lo aguantas bien, pero a partir de aquí has de empezar a moverte, no hay mucho más margen”.

No vivimos de la memoria: son los mánagers y el mercado mismo quienes nos piden estas celebraciones

La Dharma es un grupo que se asocia a fiesta y a efemérides. Han celebrado multitud de aniversarios, homenajeando a sus hermanos fallecidos, algo que quizá ha dejado en el imaginario la sensación de que es un grupo que vive de la memoria. “En absoluto”, responde Lluís; “por ejemplo estuvimos actuando bajo el nombre de Ánimas Cándidas, tocando en bares pequeños un repertorio más jazzístico, con solos más largos. Nadie se dio por aludido, pero éramos nosotros”. Joan añade: “Son los mánagers y el mercado quienes nos piden estas celebraciones, que son las que nos acaban dando titulares mediáticos”.

¿Cómo creen que son vistos tras cuatro décadas de carrera? Lluís sugiere: “Creo que nos reconocen como un grupo comprometido, que antes de que se hablase de independencia o injusticia social ya lo hacíamos en nuestras letras y se nos conceptúa como grupo que muestra su compromiso de una manera festiva”.

Hablando de fiesta, es precisamente la música más bailable la que por medio de bandas como Txarango, La Pegatina u Oques Grasses parece estar ganando protagonismo; ¿una nueva competencia para la Dharma? “En absoluto, tenemos muy buena relación con Txarango, con quienes hemos tocado varias veces y nos sentimos muy identificados”, contrapone Joan. Por su parte, Lluís reconoce: “En los años noventa sí que nos picamos con las bandas de entonces, queríamos demostrar que ya estábamos aquí; hoy, nuestra actitud es muy diferente”.

En el concierto de la sala Oval, el grupo se decantará por un repertorio de teatro, algo menos festivo de lo habitual, y contará con la escritora Empar Moliner, la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals, y la actriz Montserrat Carulla leyendo textos escritos por Josep Fortuny, sumándose también a la celebración los cantantes Toti Soler, Blaumut y Carlos Núñez. La gira continuará por L’Escala, Sant Feliu de Guíxols, Porreres, Lloret de Mar y Els Hostalets de Balanyà. Son 40 años, pero no lo notan.