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El oficio de ser mamá

YMCA y Fundesplai ofrecen dos programas para ayudar a madres vulnerables en la crianza de los hijos y a evitar la exclusión social

Un grupo de madres recibe asesoramiento en el patio de la asociación YMCA, en el barrio de Gràcia de Barcelona.
Un grupo de madres recibe asesoramiento en el patio de la asociación YMCA, en el barrio de Gràcia de Barcelona.

Nadie ha dicho que ser madre sea fácil. Pero en muchas ocasiones, por inmadurez, falta de referentes o de recursos, la dificultad es aún mayor. YMCA y Fundesplai ofrecen dos programas orientados a atender a mujeres en riesgo de exclusión social y que necesitan una ayuda extra para sacar adelante a sus hijos. Aprenden canciones y primeros auxilios, pero también pintan y hablan de sus problemas más íntimos. Y hasta se forman para intentar alcanzar un futuro mejor.

Kuldeep Kaul es paquistaní y abraza a su pequeña de 14 meses. Es día de pintura y junto con otras tres madres y sus pequeños pasan la mañana en el patio de YMCA en Gràcia. No duda en hacerse cargo del pequeño Mohamed , el bebé de una compañera marroquí, cuando ésta tiene que ir al servicio. “Buscamos no solo dar herramientas de crianza de los niños, sino que entre ellas exterioricen sus sentimientos y desarrollen lazos de confianza. Su situación es tan importante como la de sus hijos”, explica Elisenda Lansana, del programa materno-infantil.

Muchas de las beneficiarias carecen de la tradicional red de apoyo que podría tener una madre, como las abuelas o las tías, un elemento básico para la crianza. “Si de por sí esto ya es difícil en la sociedad atomizada en la que vivimos, para ellas es mucho más complicado”, agrega Lansana. Kaul, madre primeriza, explica que ha aprendido cómo introducir los alimentos en las diferentes etapas del desarrollo de su hija.

Estas mujeres, que se reúnen dos veces por semana, llegan derivadas de los Servicios Sociales del Ayuntamiento y toda la familia recibe una atención integral, añade Neus Ribera, de YMCA. En muchas ocasiones, si tienen hijos mayores, estos van al refuerzo escolar que ofrece la entidad y los padres también reciben talleres para lograr la inserción laboral. Caixa Proinfancia, que financia el programa, también hace una aportación económica en cheques para los gastos de los menores entre los cero y los tres años.

“La crisis ha hecho que en muchas familias este dinero que iba para los alimentos y los elementos de aseo de los bebés termine ayudando a comprar la comida de la familia”, confiesa Ribera. Los Servicios Sociales realizan un seguimiento para ver el desarrollo de las familias. Hay una lista de espera considerable para acceder a programas de este tipo.

Las madres del programa de Acompañamiento de Madres Adolescentes (AMA) que realiza Fundesplai tienen un perfil distinto. Su público objetivo son mujeres que ni trabajen ni estudien y que tengan entre 18 y 25 años. La entidad las forma para que obtengan un título de educadoras en actividades de ocio educativo y ese aprendizaje se conjuga con la crianza de sus propios hijos, que tienen que ser menores de tres años.

Las canciones, los juegos y el cuidado que tendrían que utilizar en un casal o un comedor escolar son herramientas que pueden utilizar con sus propios niños, que están muy presentes en las labores de aprendizaje.

AMA cuenta con 40 usuarias, que han estado recibiendo formación desde la pasada Semana Santa y que durante este verano harán prácticas en los servicios de casales y colonias que ofrece Fundesplai, explica Josep Valls Hausmann, director de comunicación de la entidad. “La idea última es que ellas no solo mejoren sus habilidades en la crianza de los niños sino que tengan una salida laboral”, agrega Valls.