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El Prat recibe 32 féretros de las víctimas de Germanwings

Habilitan un centro del aeropuerto como tanatorio para las familias que desean velar allí a sus difuntos

Los familiares de las víctimas del accidente aéreo de Germanwings recibieron ayer, en el aeropuerto barcelonés del Prat, los restos mortales de 32 de los españoles que viajaban el pasado 24 de marzo en el vuelo entre Barcelona-Düsseldorf que el piloto Andrea Lubitz estrelló voluntariamente, según las investigaciones de la fiscalía de Marsella, contra los Alpes.

Un avión de carga de la compañía Lufthansa, matriz de Germanwings, aterrizó minutos antes de las 17.00 frente al hangar de Iberia del aeropuerto barcelonés. El personal de la compañía fue desembarcando los féretros. Trece de los ataúdes fueron trasladados a diferentes coches fúnebres que transportaron los restos mortales hasta los municipios seleccionados por los familiares de los fallecidos. El resto de ataúdes fueron depositados en el centro cultural aeronáutico de El Prat que se habilitó como tanatorio para que los familiares velaran a sus seres queridos.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la delegada del Gobierno en Cataluña, Llanos de Luna, además de diferentes directivos de Lufthansa estuvieron presentes, sin realizar declaraciones, en la llegada de los féretros al aeropuerto de Barcelona.

La semana pasada el fiscal del caso, Brice Robin,explicó a los familiares de las víctimas en París que Lubitz sufría trastornos de la vista y masivos trastornos del sueño y depresiones como consecuencia del miedo a perder su licencia de piloto en el siguiente reconocimiento médico. A un familiar le había revelado además que para él la vida ya no tendría sentido si se quedaba ciego. El Fiscal explicó que en el transcurso de los últimos cinco años el copiloto había acudido a un total de 41 médicos generalistas, oftalmólogos, neurólogos, psiquiatras y psicólogos y que había tomado medicamentos para tratar la depresión, los trastornos fóbicos y los trastornos del sueño. Robin aseguró que no podía abrir una causa contra el copiloto pero si contra la compañía aérea.