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La victoria de Colau acaba con la placidez en el Área Metropolitana

La futura alcaldesa prometió revisar la privatización del agua que acordaron CiU y PSC. La presidencia de la entidad recaerá en la ganadora de las elecciones en Barcelona

Ada Colau, en la reunión que mantuvo con Xavier Trias la semana pasada.
Ada Colau, en la reunión que mantuvo con Xavier Trias la semana pasada.

La victoria de Ada Colau en las elecciones del 24-M tendrá consecuencias más allá del Ayuntamiento de Barcelona, pues la futura alcaldesa también acabará presidiendo el Área Metropolitana. El organismo abarca 36 municipios donde viven más de tres millones de personas y tiene amplias competencias que le permitieron privatizar la gestión del servivio del agua, con el voto de CiU y PSC. Solo Iniciativa votó en contra de aquel acuerdo, Colau lo denunció en campaña y no sólo prometió revisarlo si ganaba, sino que en su programa figura como prioridad la municipalización del servicio del agua.

El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) se creó en 2011 y puede aprobar reglamentos, tiene potestades tributarias, tarifarias y financieras, así como de planificación y programación expropiatoria. Además, decide la gestión de algunos servicios públicos, que es lo que ocurrió con la privatización de la gestión del servicio del agua.

Xavier Trias es el presidente formal del AMB, aunque el vicepresidente ejecutivo es Antonio Balmón, alcalde de Cornellà, del PSC En ese organismo metropolitano gobiernan ahora nacionalistas y socialistas, junto a ERC e Iniciativa-Esquerra Unida. La composición definitiva del nuevo consejo viene definida por las alcaldías y los pactos de gobierno, por lo que habrá que esperar unas semanas para conocerlo, pues siempre se presentan recuers. Con todo, se da por hecho que los socialistas seguirán teniendo la mayoría en el AMB (ahora cuentan con 43 de los 90 consejeros) y que CiU (21) retrocederá a la vista de los resultados de las elecciones municipales del 24 de mayo.

ICV aumentará su representación actual de 11 a unos 16 consejeros, pues los votos logrados por Colau en Barcelona contabilizan para los ecosocialistas a la hora de repartir una tarta en la que la CUP y Ciutadans también tendrán una pequeña porción.

Al presidente del AMB lo elige el consejo metropolitano y se requiere el voto de los alcaldes que representen dos terceras partes de la población de esos 36 municipios. No está escrito en ninguna ley que el alcalde o alcaldesa de Barcelona tenga que presidir ese organismo, pero se da por hecho que el criterio que valió para Xavier Trias se mantendrá.

En esa tesitura, casi nadie duda que la presidencia de Colau en el AMB no será testimonial y que se empleará en el gobierno metropolitano. Este organismo tiene capacidad de gobierno en la nueva arquitectura institucional de una zona geográfica donde habita casi la mitad de la población de Cataluña y que abarca de Tiana a Castelldefels (de este a oeste) y de Castellbisbal a Barcelona (de norte a sur). Por tanto, tiene capacidad.

Fue en aplicación de esas competencias del AMB, que se acordó la privatización de la gestión del agua, con el voto a favor de CiU y PSC, la abstención de Esquerra y el voto en contra de Iniciativa per Catalunya.

Nuevo reparto de la tarta en la Diputación

El resultado del 24-M también alterará la composición de la Diputación de Barcelona, que ahora preside Salvador Esteve, alcalde de Martorell (Baix Llobregat). Tras los resultados del 24 de mayo los convergentes han bajado de 20 a 14 diputados provinciales, pero Esquerra Republicana ha subido de dos a 11. Eso hace prever un pacto que les situaría en el umbral de la mayoría absoluta (25 de 51 diputados).

Los socialistas han sufrido un fuerte retroceso (de 19 a 10 diputados), mientras que el triunfo de Colau hará aumentar la representación de ICV de cuatro a 7 diputados. El PP baja de seis a tres diputados, los mismos que tendrán la CUP y Ciutadans, que irrumpen en un organismo muy codiciado por los partidos mayoritarios, que este año tiene un presupuesto de 811 millones de euros.

Colau insistió durante toda la campaña que ese acuerdo debía revisarse para municipalizar el servicio a través de la revisión de los contratos firmados, en la línea de lo que se está haciendo ya en algunas ciudades europeas, y recordó que el ejemplo a seguir era El Prat de Llobregat, donde la existencia de una empresa municipal permite que el servicio sea un 90% más barato que en Barcelona.

Más allá del AMB, el resultado del 24-M también alterará la composición de la Diputación de Barcelona y del consejo comarcal del Barcelonès. Los nacionalistas gobiernan ahora en minoría el ente provincial y es muy probable que lo sigan haciendo en coalición con Esquerra. En la estrategia soberanista las diputaciones se han acabado convirtiendo en una institución importante para, por ejemplo, empezar a implantar la agencia tributaria catalana.

La Diputación de Barcelona ha actuado durante décadas una agencia de colocación que CiU y PSC, principalmente, han empleado para buscar una salida a políticos defenestrados nombrados cargos de confianza. Esa circunstancia se repite también, a menor escala, en el AMB y las dos entidades metropolitanas y Colau prometió también en campaña que se revisaría esa realidad. Queda por ver ahora las renuncias o rebajas que haya de hacer la futura alcaldesa si firma un pacto de gobierno con el PSC.

Finalmente, el consejo comarcal del Barcelonés es un organismo con mínimas competencias. Ahora lo preside Francesc Josep Belver, concejal en funciones de L'Hospitalet, pero Iniciativa reclamará la presidencia al ser el partido más votado en los municipios que lo integran: Sant Adrià, Santa Coloma, Badalona y Barcelona. Iniciativa tendrá ocho consejeros, los mismos que el PSC, mientras que CiU se queda con seis, el PP con cinco y los 12 restantes se los reparten a partes iguales Esquerra, la CUP y Ciutadans.

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