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Colau desbanca a Trias y debilita el proceso soberanista

Los socialistas pierden siete de sus 11 concejales y Ciudadanos irrumpe en el consistorio como tercera fuerza política

Colau celebra los resultados obtenidos por su coalición.

La activista antidesahucios Ada Colau hizo ayer efectivo el cambio en la capital catalana con Barcelona en Comú, la plataforma ciudadana que integra a Iniciativa, Esquerra Unida, Podem, Procés Constituent y Equo. Colau, con once concejales, se quedó muy lejos de la mayoría absoluta (21 ediles), lo que la obligará a hacer complicados pactos para gobernar. La elección barcelonesa, que el nacionalismo veía como una primera vuelta de las elecciones catalanas de otoño, suponen un duro golpe para CiU y para el proceso soberanista que impulsa Artur Mas.

Ada Colau tendrá que gobernar el Ayuntamiento más fragmentado de la democracia y con la mayoría más débil desde 1979. Necesitará como mínimo otros dos partidos. Barcelona en Comú consiguió 11 escaños frente a los 10 de Convergència i Unió. En tercera posición Ciudadanos irrumpió en la capital catalana con cinco escaños, los mismos que Esquerra Republicana. Los socialistas han pasado de segunda a quinta posición, con solo cuatro escaños. El PP, también en caída libre, empató a tres escaños con los independentistas de la CUP, que entran por primera vez al consistorio.

Colau compareció ayer victoriosa pasadas las diez y media de la noche y arrancó el aplauso de los suyos asegurando que la lucha de Barcelona ha sido la de “David contra Goliat”. Aparcó cualquier radicalismo y aseguró que no quiere una Barcelona de “unos contra los otros”. Y añadió algo que no es baladí en el actual momento político. Se refirió a Cataluña como “un pueblo que debe poder decidir libremente su relación con el Estado con libertad y respeto”. O sea, que defiende un referéndum de autodeterminación.

Precisamente, los nacionalistas de CiU habían presentado los comicios municipales de ayer como una primera vuelta de las elecciones autonómicas del 27 de septiembre, que pretenden convertir en un plebiscito sobre la independencia de Cataluña. Pero lo que habían situado como objetivo irrenunciable era el Ayuntamiento de Barcelona, que precisamente vieron como se les escapaba durante el recuento. “No es lo mismo hacer lo que queremos hacer con el Ayuntamiento de Barcelona al lado que teniéndolo enfrente”, había repetido durante la campaña el presidente catalán, Artur Mas, en referencia al proceso soberanista.

Trias admitió su derrota sin ambages y llamó a su partido a “reflexionar por qué se han producido situaciones como esta”. En cambio, el líder de CiU, Artur Mas, hizo valer el único dato positivo de la noche para CiU, que es su victoria en el conjunto de Cataluña. Con poco vigor y ante una militancia muy decepcionada por el resultado de Barcelona, Mas llamó a hacer acopio de fuerzas para las elecciones autonómicas, previstas para otoño. “Espero que esta victoria sirva para ganar en otoño en el conjunto de Cataluña”, dijo sin más referencias al soberanismo.

El de ayer es el tercer varapalo para Mas en tres años. El anterior fue la segunda posición de CiU en las elecciones europeas, que ganó ERC. En 2012, la federación de Mas ya perdió doce de sus 62 diputados cuando convocó unas elecciones anticipadas con las que CiU comenzó a apostar por el independentismo. Entre las caras largas de la militancia de CiU destacó una ausencia, la de Josep Antoni Duran Lleida, líder de Unió, y crítico con la deriva convergente. Se ausentó de la noche electoral alegando un compromiso familiar. A Duran apenas se le ha visto esta campaña electoral, lo que ha abierto todo tipo de especulaciones sobre su continuidad en la federación.

Pere Ríos analiza los resultados en Barcelona.

El proceso soberanista puede complicarse no solo por la derrota de CiU en Barcelona, sino por la fragmentación del voto independentista en el conjunto de Cataluña. Sobre el papel el soberanismo es hoy más fuerte que hace cuatro años, pero está más fragmentado y más radicalizado. CiU, ERC y la CUP sumaban en 2011 el 38,2% de los votos. Ayer amasaron el 45,06%. Sin embargo, en este total CiU ha perdido seis puntos de cuota, que se han apuntado ERC y la CUP.

Castigo para CiU y PSC

Convergència i Unió ganó por segunda vez las elecciones municipales en Cataluña pero perdió 5,6 puntos de cuota de voto respecto a 2011. El PSC se mantiene como segunda fuerza y mantiene sus feudos metropolitanos como L'Hospitalet de Llobregat o Cornellà, además de las ciudades de Tarragona y Lleida. Eso sí, pierde casi la mitad de sus concejales en el conjunto de Cataluña y se queda sin alcaldías en la Cataluña interior

Los socialistas han conseguido mantenerse como segunda fuerza y salvar sus principales feudos del área metropolitana, pero su resultado es pésimo en Barcelona, donde ha perdido más de la mitad de los votos y siete de los once concejales que tenía. Lo mismo le ha ocurrido al Partido Popular, que cede seis de los nueve concejales que tenía. El gran beneficiado de esta situación es Ciudadanos. Su candidata a la alcaldía de Barcelona, Carina Mejías, vivió la noche como una auténtica victoria. Se colocó en tercera posición —casi empatada con ERC— y resumió lo que para ella significa la irrupción de Ciudadanos en el municipalismo catalán: “El bloque independentista ha sufrido una severa derrota”.

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